Las acelgas son una verdura con muy poco contenido calórico ideal para aquellos y aquellas que quieren cuidar su línea sin prescindir de platos apetecibles. Pero, además de ayudarnos a cuidarnos por fuera, también nos cuida por dentro gracias a su aporte de múltiples minerales, vitaminas, Omega-3 y fibra.

Las acelgas se cultivan en todo el mundo y en nuestro país tienen habitualmente dos temporadas, de abril a mayo y de octubre a noviembre. Por lo que, apúntate esas fechas porque son dos momentos del año en que podrás disfrutar de las acelgas como producto de proximidad y de km0.

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Es una verdura increíblemente versátil ya que se pueden comer tanto crudas (usando sus hojas más tiernas) como cocidas y combinan perfectamente con cualquier tipo de plato salado aportándole sabor, frescura y un toque saludable a cualquier plato. Así que, si te apetece probar este súper ingrediente y beneficiarte de todos sus nutrientes, te vamos a dar algunas ideas para que tengas un sinfín de posibilidades. Acelgas con bechamel, lasaña de acelgas y pollo, crema de acelgas, calzone de acelgas, jamón y queso… verás que el mayor problema que tendrás será decidirte por una.

Seguro que después de ver todos los beneficios que tienen las acelgas te ha entrado el gusanillo y quieres seguir cocinando recetas sanas con productos de calidad y beneficiosos. No te pierdas nuestra selección de recetas con coliflor. ¿Te atreves a cocinar con nosotros? Coge el delantal y manos a la obra para preparar una deliciosa y nutritiva receta.

Receta destacada

Revuelto de acelgas light

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Los revueltos son una forma maravillosa de disfrutar de los huevos y éste es, además, una forma perfecta de cuidar tu línea. ¿Que estás en plena operación bikini? Este plato te ayudará a superarla con éxito. Ver Receta...

Ingredientes

  • 500 ml de

    Caldo Casero de Verduras 100% Natural

  • 400 g de acelga cocida, escurrida y picada
  • 4 huevos
  • 2 cdas de queso rallado
  • 4 cdas de crema de leche baja en grasa
  • 1 cda de perejil picado
  • 2 dientes de ajo picado
  • 1 cebolla picada
  • Un poco de aceite de oliva
  • 20-40 min
  • Fácil
  • 4 personas

Las cremas de verduras nos dan la opción de comer una buena variedad de verduras de manera sencilla y cómoda, especialmente para los más pequeños de la casa.

Puedes preparar una crema a base de acelgas únicamente, pero lo bueno de las verduras es que combinan perfectamente entre sí y puedes hacer una crema con más de una. Y si quieres un toque de sabor especial, siempre puedes añadir algún que otro ingrediente más. Prueba a hacer crema de acelgas con quesitos, o crema de acelgas con patata y zanahoria, o incluso crema de acelgas añadiendo algún topping por encima como bacon, huevo duro o colas de gambas. Solo con que pienses un poquito, seguro que se te ocurre una combinación de ingredientes distinta para cada día de la semana.

Pero, ¿cómo se hace una buena crema?

Para empezar debes lavar bien las acelgas y cortarlas en juliana junto con un poco de cebolla picada. Una vez todo esté bien cortadito, sofríe la cebolla con aceite y, cuando empiece a coger color, añade las acelgas cocínalas hasta que veas que quedan blanditas. (Un consejo de los buenos: si quieres darle un poco de potencia de sabor, puedes añadirle un poco de caldo de pollo y dejarlas a hervir)

Una vez esté todo bien cocido, retira un poco de caldo y tritura las acelgas y la cebolla con hasta que nos quede la textura deseada. Si ves que te queda muy espesa, añádele poco a poco un poco más de caldo. Condimenta con un poco de sal y pimienta al gusto y ¡voilà! En un pis-pas ya tienes un plato rico, sano y para toda la familia.

Como has visto, no todos los platos nutritivos y sanos tienen que ser aburridos. También podemos hacer platos que nos den minerales y vitaminas y además nos permitan mojar pan al final. Si hoy estás con ganas de un plato más contundente anímate a hacer un potaje de garbanzos con acelgas. ¡Toda una delicia!

Aunque su aspecto indique lo contrario, el potaje de garbanzos es un plato que se prepara con ingredientes saludables y económicos y es muy fácil de hacer. Además, es fácil hacer una cantidad un poco mayor de la que necesitamos para una comida y así nos sirve para meter en un tupper, y a la nevera o congelador.

Es una receta clásica y, además, vegetariana, aunque si te apetece añadirle un poco de proteína, siempre puedes añadirle bacalao o butifarra por ejemplo.

Para hacer un potaje es importante que primero hidrates los garbanzos poniéndolos en remojo durante unas 12 horas.

Cuando estén hidratados solo hace falta escurrirlos y lavarlos bien. Pon en una olla a presión (si no tienes lo puedes hacer en una olla normal) los garbanzos, las acelgas bien cortadas, un poco de aceite y sal, una hoja de laurel y pimentón para darle más sabor y llena la olla de agua hasta que el nivel esté un pelín por encima de los garbanzos.Verás que las acelgas no quedarán cubiertas, pero no te preocupes, con la cocción irán bajando. Déjalo cocinar unos 20 minutos más o menos. (Si lo haces en una olla normal tardarás una hora y media aproximadamente) ¡Y listo! Cuando esté todo listo, sólo te hace falta cortar unas buenas rebanadas de pan y disfrutar del platazo. ¡Buen provecho!

Por si aún te quedan ganas de seguir aprendiendo recetas con acelgas, te damos una última receta que nos encanta y que te hará quedar como el mejor anfitrión en comidas con amigos y familiares.

Arroz meloso con acelgas y patata. Un plato jugoso, nutritivo y que no deja indiferente a nadie.

Empieza picando un diente de ajo y cebolla bien pequeña y póchala a fuego lento en una sartén o cazuela con un poco de aceite. Mientras dejas que se vaya pochando, aprovecha para lavar bien las acelgas y preparar las patatas. Pela las patatas y córtalas a dados de tamaño de un dedo pulgar, más o menos. Te recomendamos que a las acelgas les quites la penca (la parte blanca y amarga) y que cortes a trozos la hoja (la parte verde) para aprovechar al máximos su sabor y sus propiedades. Eso sí, ¡aquí no se tira nada! porque las pencas se pueden hacer rebozadas en otro momento y quedan deliciosas.

Una vez todo preparado, añade las patatas a la sartén y saltéalas par de minutos añadiéndole un poco de salsa de tomate o tomate rallado y pimentón. Pasados unos minutos incorpora las acelgas troceadas y el arroz y mezclando bien durante unos minutos para que el arroz se empape de la mezcla.

Por último, añade el caldo y deja que se cueza todo junto a fuego medio durante unos 15 minutos aproximadamente removiendo de vez en cuando. Un pequeño truco es que, antes de empezar a servir, dejes reposar el plato unos cinco minutos para que acabe de asentarse el sabor. ¡Ya verás como tus invitados (y tus papilas gustativas) alucinarán!