Recetas con pasta

Casi todo lo que sale mal con la pasta pasa en la olla, antes de la salsa. Lo básico de la cocción vale para cualquier formato; después vienen las salsas, las ensaladas frías y la de cuchara.

Cómo cocerla y qué forma elegir

Cuenta 1 litro de agua por cada 100 g y la sal cuando ya hierva, unos 10 g por litro. El aceite sobra: luego la salsa resbala. Para que no se pegue, échala con el agua hirviendo fuerte y remueve los 2 primeros minutos. Pruébala 1 o 2 minutos antes de lo que diga el paquete: tierna por fuera y algo firme en el centro. La fresca va por libre: en 2 a 4 minutos sube a flote y está. Por persona, de 80 a 100 g de pasta seca como plato principal, unos 50 g de guarnición y 30 o 40 g en una sopa de fideos, que se hinchan.

Cada forma pide su salsa:

  • Cortas y con estrías, como los macarrones: salsas con tropezones y horno.
  • Largas y finas, como los espaguetis: salsas de aceite o de tomate ligero.
  • Cintas, como los tallarines: salsas de nata, setas o marisco.
  • Láminas para la lasaña: relleno, bechamel y horno.

Con pescado y marisco

El marisco va al final, cuando la pasta está casi lista, para que no quede duro. Guarda un vaso del agua de cocción: su almidón liga la salsa.

Salsas sencillas de diario

La pasta con tomate y orégano está lista en lo que cuece la pasta. La pasta con alcachofas pide más rato: alcachofas guisadas con cerveza y crema de roquefort.

La tortilla de pasta cuaja la pasta al horno con huevo, carne picada y queso, y es buena salida para la que sobre.

Ensaladas de pasta fría

Cuece la pasta 1 minuto más de lo que la dejarías para comer caliente, porque en frío se endurece. Enfríala extendida en una bandeja con un hilo de aceite o, si tienes prisa, bajo el grifo, y aliña al final.

De cuchara

La pasta pequeña se cuece en el propio caldo y lo espesa. El caldo con pasta se termina con queso rallado fuera del fuego, y la porrusalda con pasta la convierte en plato único.

Casi todo lo que sale mal con la pasta pasa en la olla, antes de la salsa. Lo básico de la cocción vale para cualquier formato; después vienen las salsas, las ensaladas frías y la de cuchara.

Cómo cocerla y qué forma elegir

Cuenta 1 litro de agua por cada 100 g y la sal cuando ya hierva, unos 10 g por litro. El aceite sobra: luego la salsa resbala. Para que no se pegue, échala con el agua hirviendo fuerte y remueve los 2 primeros minutos. Pruébala 1 o 2 minutos antes de lo que diga el paquete: tierna por fuera y algo firme en el centro. La fresca va por libre: en 2 a 4 minutos sube a flote y está. Por persona, de 80 a 100 g de pasta seca como plato principal, unos 50 g de guarnición y 30 o 40 g en una sopa de fideos, que se hinchan.

Cada forma pide su salsa:

  • Cortas y con estrías, como los macarrones: salsas con tropezones y horno.
  • Largas y finas, como los espaguetis: salsas de aceite o de tomate ligero.
  • Cintas, como los tallarines: salsas de nata, setas o marisco.
  • Láminas para la lasaña: relleno, bechamel y horno.

Con pescado y marisco

El marisco va al final, cuando la pasta está casi lista, para que no quede duro. Guarda un vaso del agua de cocción: su almidón liga la salsa.

Salsas sencillas de diario

La pasta con tomate y orégano está lista en lo que cuece la pasta. La pasta con alcachofas pide más rato: alcachofas guisadas con cerveza y crema de roquefort.

La tortilla de pasta cuaja la pasta al horno con huevo, carne picada y queso, y es buena salida para la que sobre.

Ensaladas de pasta fría

Cuece la pasta 1 minuto más de lo que la dejarías para comer caliente, porque en frío se endurece. Enfríala extendida en una bandeja con un hilo de aceite o, si tienes prisa, bajo el grifo, y aliña al final.

De cuchara

La pasta pequeña se cuece en el propio caldo y lo espesa. El caldo con pasta se termina con queso rallado fuera del fuego, y la porrusalda con pasta la convierte en plato único.

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