Recetas con Alitas de Pollo

Con las alitas pasa algo curioso: son la parte del pollo con menos carne y una de las que más se disfrutan, porque bien hechas la piel cruje y la carne se separa del hueso sin esfuerzo. Para conseguirlo hacen falta 3 cosas: piel seca, calor fuerte y paciencia con la salsa.

Las partes de la alita y cómo comprarlas

Cada alita tiene 3 tramos. El muslito es el más carnoso, casi un muslo en miniatura, y aguanta bien las cocciones largas en salsa. El alón central tiene 2 huesecillos finos y mucha piel, así que es el que mejor se tuesta en el horno. La punta apenas tiene carne y se quema antes que el resto; mucha gente la corta y la guarda en el congelador para el próximo caldo.

Para separarlas no hace falta partir hueso: busca la articulación con el dedo y corta justo por ahí con un cuchillo firme. Compra alitas de piel entera, sin restos de plumas y de color rosado claro. Calcula entre 3 y 6 por persona según vayan de picoteo o como plato principal con guarnición.

Al horno, crujientes sin freír

La humedad es lo que impide que la piel se dore, así que sécalas a conciencia con papel de cocina y, si puedes, sálalas 1 hora antes y déjalas destapadas en la nevera. Colócalas separadas en la bandeja, mejor sobre una rejilla para que el aire circule por debajo. A 200 °C necesitan entre 30 y 45 minutos según el tamaño, con una vuelta a mitad. Están hechas cuando la piel se ve dorada y el jugo junto al hueso sale transparente.

En las alitas de pollo al horno se maceran antes en un adobo de pimentón, comino, jengibre, soja, zumo de limón y caldo, al menos 30 minutos y mejor 2 horas, y en los últimos 10 minutos se activa el ventilador del horno para que la piel termine de tostarse. El error típico es amontonarlas: se cuecen en su propio vapor y la piel queda blanda.

Glaseadas con miel, mostaza o ketchup

En las alitas con mostaza y miel, la miel y la mostaza se aligeran con zumo de lima, las alitas marinan 2 horas en la nevera y se hornean a 180 °C durante 25 minutos sobre papel sulfurizado. La temperatura moderada evita que el azúcar de la miel se queme antes de que la carne esté hecha.

Si prefieres hornearlas primero a fuego fuerte y glasearlas después, unta la salsa solo en los últimos 10 minutos y pinta 2 veces para que quede una capa brillante. Con esa idea salen las alitas de pollo con miel y las alitas de pollo con ketchup, que triunfan en cualquier picoteo con los dedos.

Guisadas y con arroz

Guisadas, las alitas sueltan gelatina y dan una salsa con mucho cuerpo, así que conviene dorarlas bien antes. En las alitas de pollo estofadas se sellan en la cacerola, se reservan, se sofríe la cebolla con la verdura en el mismo aceite y todo se cubre con agua y caldo vegetal hasta que la patata queda tierna. Las alitas en salsa y las alitas de pollo con champiñones con salsa de vino blanco van por el mismo camino, a fuego lento y con pan cerca.

El arroz con alitas de pollo a mi manera es una forma barata de hacer un arroz con sabor a pollo de verdad: las alitas se fríen y se reservan, el arroz se rehoga con fritada, se añade el agua y hierve 5 minutos a fuego alto; después vuelven las alitas, se cuece 15 minutos a fuego medio y reposa 5 minutos tapado con un paño.

Preguntas frecuentes

¿Cuánto tiempo necesitan las alitas en el horno?

A 200 °C, entre 30 y 45 minutos según el tamaño, dándoles la vuelta a mitad para que se doren por los 2 lados. Si llevan una salsa con miel desde el principio, baja a unos 180 °C para que no se queme. Están hechas cuando la piel se ve dorada, la carne se separa con facilidad y el jugo que sale junto al hueso es transparente, sin restos rosados.

¿Cómo conseguir alitas crujientes sin freír?

Sécalas muy bien con papel de cocina, sálalas 1 hora antes y déjalas destapadas en la nevera para que la piel pierda humedad. Hornéalas sobre una rejilla, separadas entre sí, a 200 °C, y si tu horno tiene ventilador, actívalo en los últimos minutos. Añade las salsas dulces al final, porque si las untas desde el principio la piel se ablanda y el azúcar se quema.

¿Se pueden hacer alitas en freidora de aire?

Sí, y quedan muy crujientes. Sécalas, úntalas con un poco de aceite y sal y cocínalas unos 20 a 25 minutos a 180 o 200 °C, sacudiendo la cesta a mitad para que se hagan por igual. No llenes demasiado la cesta: si se tocan, se cuecen al vapor. Si llevan salsa de miel o ketchup, pincélalas en los últimos minutos para que no se queme.

¿Hay que quitar la punta de las alitas?

No es obligatorio, pero tiene sentido. La punta apenas tiene carne, se tuesta antes que el resto y en el horno suele acabar quemada. Si la cortas por la articulación, las alitas quedan más fáciles de colocar en la bandeja y de comer. No la tires: congela las puntas en una bolsa y úsalas para hacer caldo, porque tienen mucho colágeno y le dan cuerpo.

¿Cuánto duran las alitas cocinadas en la nevera?

Unos 3 días en un recipiente cerrado, guardadas en cuanto se enfríen. Para que vuelvan a estar crujientes, recaliéntalas en el horno a unos 180 °C o en la freidora de aire durante unos minutos, en lugar del microondas, que ablanda la piel. Las guisadas o en salsa aguantan igual de bien y se calientan en un cazo a fuego suave, con un chorrito de agua si la salsa ha espesado.

Con las alitas pasa algo curioso: son la parte del pollo con menos carne y una de las que más se disfrutan, porque bien hechas la piel cruje y la carne se separa del hueso sin esfuerzo. Para conseguirlo hacen falta 3 cosas: piel seca, calor fuerte y paciencia con la salsa.

Las partes de la alita y cómo comprarlas

Cada alita tiene 3 tramos. El muslito es el más carnoso, casi un muslo en miniatura, y aguanta bien las cocciones largas en salsa. El alón central tiene 2 huesecillos finos y mucha piel, así que es el que mejor se tuesta en el horno. La punta apenas tiene carne y se quema antes que el resto; mucha gente la corta y la guarda en el congelador para el próximo caldo.

Para separarlas no hace falta partir hueso: busca la articulación con el dedo y corta justo por ahí con un cuchillo firme. Compra alitas de piel entera, sin restos de plumas y de color rosado claro. Calcula entre 3 y 6 por persona según vayan de picoteo o como plato principal con guarnición.

Al horno, crujientes sin freír

La humedad es lo que impide que la piel se dore, así que sécalas a conciencia con papel de cocina y, si puedes, sálalas 1 hora antes y déjalas destapadas en la nevera. Colócalas separadas en la bandeja, mejor sobre una rejilla para que el aire circule por debajo. A 200 °C necesitan entre 30 y 45 minutos según el tamaño, con una vuelta a mitad. Están hechas cuando la piel se ve dorada y el jugo junto al hueso sale transparente.

En las alitas de pollo al horno se maceran antes en un adobo de pimentón, comino, jengibre, soja, zumo de limón y caldo, al menos 30 minutos y mejor 2 horas, y en los últimos 10 minutos se activa el ventilador del horno para que la piel termine de tostarse. El error típico es amontonarlas: se cuecen en su propio vapor y la piel queda blanda.

Glaseadas con miel, mostaza o ketchup

En las alitas con mostaza y miel, la miel y la mostaza se aligeran con zumo de lima, las alitas marinan 2 horas en la nevera y se hornean a 180 °C durante 25 minutos sobre papel sulfurizado. La temperatura moderada evita que el azúcar de la miel se queme antes de que la carne esté hecha.

Si prefieres hornearlas primero a fuego fuerte y glasearlas después, unta la salsa solo en los últimos 10 minutos y pinta 2 veces para que quede una capa brillante. Con esa idea salen las alitas de pollo con miel y las alitas de pollo con ketchup, que triunfan en cualquier picoteo con los dedos.

Guisadas y con arroz

Guisadas, las alitas sueltan gelatina y dan una salsa con mucho cuerpo, así que conviene dorarlas bien antes. En las alitas de pollo estofadas se sellan en la cacerola, se reservan, se sofríe la cebolla con la verdura en el mismo aceite y todo se cubre con agua y caldo vegetal hasta que la patata queda tierna. Las alitas en salsa y las alitas de pollo con champiñones con salsa de vino blanco van por el mismo camino, a fuego lento y con pan cerca.

El arroz con alitas de pollo a mi manera es una forma barata de hacer un arroz con sabor a pollo de verdad: las alitas se fríen y se reservan, el arroz se rehoga con fritada, se añade el agua y hierve 5 minutos a fuego alto; después vuelven las alitas, se cuece 15 minutos a fuego medio y reposa 5 minutos tapado con un paño.

Preguntas frecuentes

¿Cuánto tiempo necesitan las alitas en el horno?

A 200 °C, entre 30 y 45 minutos según el tamaño, dándoles la vuelta a mitad para que se doren por los 2 lados. Si llevan una salsa con miel desde el principio, baja a unos 180 °C para que no se queme. Están hechas cuando la piel se ve dorada, la carne se separa con facilidad y el jugo que sale junto al hueso es transparente, sin restos rosados.

¿Cómo conseguir alitas crujientes sin freír?

Sécalas muy bien con papel de cocina, sálalas 1 hora antes y déjalas destapadas en la nevera para que la piel pierda humedad. Hornéalas sobre una rejilla, separadas entre sí, a 200 °C, y si tu horno tiene ventilador, actívalo en los últimos minutos. Añade las salsas dulces al final, porque si las untas desde el principio la piel se ablanda y el azúcar se quema.

¿Se pueden hacer alitas en freidora de aire?

Sí, y quedan muy crujientes. Sécalas, úntalas con un poco de aceite y sal y cocínalas unos 20 a 25 minutos a 180 o 200 °C, sacudiendo la cesta a mitad para que se hagan por igual. No llenes demasiado la cesta: si se tocan, se cuecen al vapor. Si llevan salsa de miel o ketchup, pincélalas en los últimos minutos para que no se queme.

¿Hay que quitar la punta de las alitas?

No es obligatorio, pero tiene sentido. La punta apenas tiene carne, se tuesta antes que el resto y en el horno suele acabar quemada. Si la cortas por la articulación, las alitas quedan más fáciles de colocar en la bandeja y de comer. No la tires: congela las puntas en una bolsa y úsalas para hacer caldo, porque tienen mucho colágeno y le dan cuerpo.

¿Cuánto duran las alitas cocinadas en la nevera?

Unos 3 días en un recipiente cerrado, guardadas en cuanto se enfríen. Para que vuelvan a estar crujientes, recaliéntalas en el horno a unos 180 °C o en la freidora de aire durante unos minutos, en lugar del microondas, que ablanda la piel. Las guisadas o en salsa aguantan igual de bien y se calientan en un cazo a fuego suave, con un chorrito de agua si la salsa ha espesado.

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