Nos encanta usar el horno para preparar distintas recetas. Al no tener que estar removiendo constantemente la comida como nos pasa a veces con las cacerolas, nos permite cocinar y estar por otras cosas a la vez. Y ya sabemos que a todos y todas nos gusta poder estar por más cosas a la vez con el ritmo de vida que llevamos. Aunque es verdad que hay días que nos apetece mucho cocinar y preferimos estar pendientes de todas las elaboraciones y preparar guisos en cazuelas de barro como hacían nuestras abuelas. ¡Pero hoy vamos a usar el horno, que nos encanta!

Las alitas las podemos comprar ya cortadas y separadas o enteras. En el caso de comprarlas enteras, las podemos cortar en tres siguiendo las articulaciones y tirar la punta que carece de carne. De esta manera nos quedará la parte jugosa y llena de carne y sabor. No hace falta quitarles la piel, ya que si las hacemos al horno podemos conseguir ese punto crujiente que tanto nos gusta en la piel de las alitas.

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Cuando queramos hacerlas, las podemos untar o marinar en salsa para que el sabor sea más potente y especial. Podemos decidir que tipo de aderezo queremos, ya que podemos decantarnos por alitas picantes poniendo pimentón, alguna guindilla y ajo con aceite o podemos decantarnos por alitas marinadas en soja y miel o como más nos guste. También puedes ponerles un poco de aceite y sal y hacerlas sin aderezo extra para conservar todo el sabor del pollo. ¡Tu decides! O puedes hacer cada semana un aderezo distinto y así vas probando diferentes variedades de la misma recetas. Un punto importante y a tener en cuenta es el tiempo de cocción.

Para poder hacer bien las alitas de pollo al horno, las pondremos a unos 180 o 200 grados durante unos 25 minutos aproximadamente.Si quieres a la mitad del tiempo de cocción las puedes girar y dejar que se acaben de hacer.

¡Ahora a comer y a chuparse los dedos! Y si quieres aprender más recetas de pollo pero usando otra parte que también es muy jugosa y nos encanta a todos, sigue leyendo y lee nuestras recetas para aprender a cocinar muslos deliciosos y jugosos.

Receta destacada

Alitas de pollo al horno

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Las alitas de pollo son uno de los snacks más sabrosos que existen. Su jugoso interior, la piel crujiente, la potencia de los aderezos… Es pensar en ver una película en casa o invitar a unos amigos para ver un partido de fútbol y nos vienen a la cabeza. Ver Receta...

Ingredientes

  • 8 alitas de pollo
  • 1 pechuga de pollo
  • 1 muslo de pollo
  • 1 pastilla de

    Avecrem Caldo de Pollo

  • Un poco de ajo en polvo
  • Un poco de perejil picado
  • Un chorro de vino blanco
  • 1 cucharadas de mantequilla
  • Una pizca de pimienta
  • Verduras asadas
  • 20-40 min
  • Fácil
  • 4 personas

Recetas de alitas en salsa

Guarda un espacio en el estómago para el pan, ya que querrás rebañar el plato después de comer estas deliciosas recetas de alitas de pollo en salsa. Prepara un poco más de salsa para que la puedas acompañar con el pan y acabar de disfrutar de la deliciosa receta que habrás preparado.

Parece un plato difícil y típico de restaurante de buen comer. Pero si vas siguiendo alguna de nuestras recetas, verás que te vamos enseñando paso a paso todo lo que hay que hacer y te van a salir recetas de escándalo.

Con la receta de alitas en salsa podrás comer bien y a buen precio, ya que el pollo es un producto que podemos encontrar bien de precio en nuestros mercados y supermercados. Es un producto que siempre tenemos disponible para poderlo cocinar durante todo el año y que suele gustar a todo el mundo.

Antes de cocinar las alitas, que en este caso las podemos cocinar enteras si queremos, hay que limpiarlas bien quitando el exceso de piel que contiene más grasa y mirando bien que no quede ninguna pluma. De esta manera podremos disfrutar más a la hora de comerlas sabiendo que nos las podemos comer casi de un bocado sin tener que vigilar. Además quedará más bonito el plato si las alitas están bien limpias.

Las recetas de alitas en salsa son perfectas para mayores y pequeños y nos dejarán el estómago lleno. Ya que además, las podemos acompañar con un poco de arroz blanco o patatas hervidas, y mezclar con la salsita que nos ha sobrado y acabar de disfrutar del sabor de su salsa. Es una receta que a los pequeños también les encantará. Solo hay que enseñarles que hay hueso para que vigilen a la hora de comer. Si les dejamos que coman las alitas con los dedos y después se los puedan chupar, seguro que serán los más felices del mundo.

Si a tus hijos o hijas les ha encantado esta receta que has preparado, no te olvides de mirar nuestras recetas para niños donde podrás encontrar una gran variedad de platos para disfrutar en familia.

Recetas de alitas adobadas

Para poder preparar unas sabrosas, crujientes y jugosas alitas adobadas, primero tenemos que empezar por la parte más importante de la receta, preparar el adobo. Antes de empezar a explicar como hacer un rico adobo y ponerte a prepararlo, recuerda que las alitas tienen que estar bien limpias, quitando la piel sobrante y el exceso de grasa y quitando todas las plumas que puedan haber quedado. Las podemos cocinar enteras o las podemos cortar en tres trozos y prescindir del último donde casi no hay carne y aun nos quedarán más limpias y bien presentadas.

En Estados Unidos, las alitas adobadas son un plato muy típico que está en todas las celebraciones con amigos y familiares. Las suelen acompañar de patatas fritas y salsa barbacoa. ¿Ya te está entrando el hambre y las ganas de cocinar?

Ahora sí que ya nos podemos centrar en el adobo. Para conseguir un buen adobo, es muy importante macerar las alitas en el adobo que hayamos preparado y dejarlas durante un mínimo de 2 horas para que lo absorban bien. Así nos quedarán unas alitas muy sabrosas y jugosas, ya que al absorber bien todo el adobo ganan jugosidad. Después de tenerlas macerando dos horas, ya las podremos cocinar en el horno o incluso fritas. La mejor manera de cocinarlas, es fritas en la sartén con poquito de aceite para que queden bien crujientes y conserven el sabor del adobo. Si os decantáis para hacerlas al horno hay que vigilar que no se resequen ni se queme el adobo.

El adobo puede ser el que más os guste, esto lo dejamos a vuestra elección. Puede ser picante, con soja, con mostaza, con salsa barbacoa… Escoge el adobo que más te guste, ensúciate las manos untando las alitas y a disfrutar. Recuerda que se permite comerlas con las manos para disfrutarlas más chupándote los dedos. Si no te apetece ensuciarte, cómelas con el cuchillo y el tenedor y después moja las patatas fritas en el adobo sobrante. ¡Qué rico!