Recetas con Menta

Un puñado de hojas de menta cambia un plato más de lo que parece: refresca una crema fría, corta la grasa del cordero y convierte una fruta cocida en postre. Casi siempre se usa en crudo o al final de la cocción, porque el calor prolongado le quita el frescor y le deja un fondo amargo.

Menta, hierbabuena y poleo: cuál comprar

En los mercados conviven 3 plantas que se confunden a menudo. La menta piperita es la más intensa, con ese golpe frío que se nota en la nariz, y luce en postres, sorbetes y bebidas. La hierbabuena es más suave y algo dulce, de hoja rugosa y verde claro, y es la que se echa al cocido, a las sopas y a muchos guisos del sur. El poleo tiene la hoja pequeña y un aroma rústico; en cocina casi solo se usa en infusión.

Al comprar un manojo, fíjate en que las hojas estén tersas, sin manchas negras, y los tallos firmes. En verano es más barata y más aromática, y si tienes una maceta, corta siempre por las puntas para que rebrote. Comparte usos con la albahaca: las 2 van mejor en crudo y se entienden bien juntas en sopas frías.

Cremas y sopas: fría o caliente cambia el momento

En las cremas frías la menta se tritura con el resto de ingredientes ya fríos, para que conserve el color verde. La crema de pepino a la menta se hace así: pepino al que se le quita la mayor parte de las semillas, yogur natural, zumo de limón y caldo de pollo frío, todo al vaso de la batidora, y la menta al final. Quitar las semillas tiene su porqué: son lo que más agua suelta y lo que deja la crema aguada.

En las calientes pasa lo contrario. Añade la menta en los últimos minutos o pícala por encima al servir; si hierve un buen rato, el aroma desaparece.

Con carne, pescado y pasta

Menta y cordero forman una pareja clásica porque el frescor de la hoja contrarresta la grasa de la carne. En el cordero con mostaza y menta, los cuellos se doran, se untan con mostaza antigua y se hornean a 180 °C unas 3 horas con caldo, salsa de soja, salsa Worcester y la mitad de la menta; la otra mitad se pica fresca al servir. Esa doble dosis es el truco: la hierba cocida perfuma la salsa y la cruda devuelve el aroma que se pierde en el horno.

Con pescado, el salmón y risotto a la menta con guisantes junta 2 ingredientes que se llevan muy bien con ella, el guisante y el salmón. En el filete de abadejo al limón, unas hojas picadas al final acompañan bien al cítrico.

Para diario están los espaguetis a la menta y la quiche de calabacín y menta, donde la hierba alegra un calabacín que por sí solo resulta discreto.

Postres con menta

En dulce, la menta combina con fruta, té, chocolate y lácteos. Las peras a la menta enseñan a sacarle partido sin que amargue: primero se hace una infusión hirviendo unos minutos el agua con la menta y dejándola reposar 10 minutos fuera del fuego; después se cuela, se añaden azúcar y zumo de limón y las peras se cuecen 20 minutos a fuego lento en ese almíbar.

Preguntas frecuentes

¿Qué diferencia hay entre menta y hierbabuena?

Son plantas de la misma familia y se usan de forma parecida, pero no saben igual. La menta piperita tiene más mentol y deja sensación de frío, por eso destaca en postres, sorbetes y bebidas. La hierbabuena es más suave y algo dulce, y es la que se pone en el cocido, en las sopas y en muchos guisos. En casi todas las recetas puedes cambiar una por otra; si usas menta donde pedían hierbabuena, pon algo menos.

¿Cuándo se añade la menta a un plato?

Casi siempre al final o al emplatar. Sus aromas son volátiles y con una cocción larga se evaporan, mientras la hoja se oscurece y amarga. La excepción son las infusiones y los guisos largos, donde se pone una parte al principio para perfumar el líquido, como en el cordero al horno, y otra fresca al servir. En las cremas frías se tritura con todos los ingredientes ya fríos.

¿Cómo conservar la menta fresca en la nevera?

Trátala como un ramo de flores. Corta la base de los tallos, ponlos en un vaso con un poco de agua y cubre las hojas con una bolsa holgada antes de meterla en la nevera. Cambia el agua cada 2 días. Así suele aguantar alrededor de una semana. Si la guardas suelta en el cajón de las verduras, en 2 o 3 días empieza a ponerse lacia y a oscurecerse.

¿Se puede congelar la menta?

Sí, aunque no sirve para todo. Pica las hojas, repártelas en una cubitera y cúbrelas con agua o con aceite de oliva antes de congelar. Al descongelarse pierden la textura y se oscurecen, así que no valen para decorar ni para ensaladas. En cambio funcionan bien en salsas, sopas, cremas calientes o infusiones, donde lo que cuenta es el aroma y no el aspecto de la hoja.

¿Por qué la menta se pone negra al cortarla?

Porque la hoja se oxida en cuanto se rompen sus células, y cuanto más se machaca, antes ocurre. Un cuchillo sin filo aplasta más de lo que corta y acelera el proceso. Usa un cuchillo bien afilado, córtala justo antes de servir o rompe las hojas con las manos. Si necesitas tenerla picada con antelación, mezclarla con un poco de aceite o zumo de limón ayuda a frenar el oscurecimiento.

Un puñado de hojas de menta cambia un plato más de lo que parece: refresca una crema fría, corta la grasa del cordero y convierte una fruta cocida en postre. Casi siempre se usa en crudo o al final de la cocción, porque el calor prolongado le quita el frescor y le deja un fondo amargo.

Menta, hierbabuena y poleo: cuál comprar

En los mercados conviven 3 plantas que se confunden a menudo. La menta piperita es la más intensa, con ese golpe frío que se nota en la nariz, y luce en postres, sorbetes y bebidas. La hierbabuena es más suave y algo dulce, de hoja rugosa y verde claro, y es la que se echa al cocido, a las sopas y a muchos guisos del sur. El poleo tiene la hoja pequeña y un aroma rústico; en cocina casi solo se usa en infusión.

Al comprar un manojo, fíjate en que las hojas estén tersas, sin manchas negras, y los tallos firmes. En verano es más barata y más aromática, y si tienes una maceta, corta siempre por las puntas para que rebrote. Comparte usos con la albahaca: las 2 van mejor en crudo y se entienden bien juntas en sopas frías.

Cremas y sopas: fría o caliente cambia el momento

En las cremas frías la menta se tritura con el resto de ingredientes ya fríos, para que conserve el color verde. La crema de pepino a la menta se hace así: pepino al que se le quita la mayor parte de las semillas, yogur natural, zumo de limón y caldo de pollo frío, todo al vaso de la batidora, y la menta al final. Quitar las semillas tiene su porqué: son lo que más agua suelta y lo que deja la crema aguada.

En las calientes pasa lo contrario. Añade la menta en los últimos minutos o pícala por encima al servir; si hierve un buen rato, el aroma desaparece.

Con carne, pescado y pasta

Menta y cordero forman una pareja clásica porque el frescor de la hoja contrarresta la grasa de la carne. En el cordero con mostaza y menta, los cuellos se doran, se untan con mostaza antigua y se hornean a 180 °C unas 3 horas con caldo, salsa de soja, salsa Worcester y la mitad de la menta; la otra mitad se pica fresca al servir. Esa doble dosis es el truco: la hierba cocida perfuma la salsa y la cruda devuelve el aroma que se pierde en el horno.

Con pescado, el salmón y risotto a la menta con guisantes junta 2 ingredientes que se llevan muy bien con ella, el guisante y el salmón. En el filete de abadejo al limón, unas hojas picadas al final acompañan bien al cítrico.

Para diario están los espaguetis a la menta y la quiche de calabacín y menta, donde la hierba alegra un calabacín que por sí solo resulta discreto.

Postres con menta

En dulce, la menta combina con fruta, té, chocolate y lácteos. Las peras a la menta enseñan a sacarle partido sin que amargue: primero se hace una infusión hirviendo unos minutos el agua con la menta y dejándola reposar 10 minutos fuera del fuego; después se cuela, se añaden azúcar y zumo de limón y las peras se cuecen 20 minutos a fuego lento en ese almíbar.

Preguntas frecuentes

¿Qué diferencia hay entre menta y hierbabuena?

Son plantas de la misma familia y se usan de forma parecida, pero no saben igual. La menta piperita tiene más mentol y deja sensación de frío, por eso destaca en postres, sorbetes y bebidas. La hierbabuena es más suave y algo dulce, y es la que se pone en el cocido, en las sopas y en muchos guisos. En casi todas las recetas puedes cambiar una por otra; si usas menta donde pedían hierbabuena, pon algo menos.

¿Cuándo se añade la menta a un plato?

Casi siempre al final o al emplatar. Sus aromas son volátiles y con una cocción larga se evaporan, mientras la hoja se oscurece y amarga. La excepción son las infusiones y los guisos largos, donde se pone una parte al principio para perfumar el líquido, como en el cordero al horno, y otra fresca al servir. En las cremas frías se tritura con todos los ingredientes ya fríos.

¿Cómo conservar la menta fresca en la nevera?

Trátala como un ramo de flores. Corta la base de los tallos, ponlos en un vaso con un poco de agua y cubre las hojas con una bolsa holgada antes de meterla en la nevera. Cambia el agua cada 2 días. Así suele aguantar alrededor de una semana. Si la guardas suelta en el cajón de las verduras, en 2 o 3 días empieza a ponerse lacia y a oscurecerse.

¿Se puede congelar la menta?

Sí, aunque no sirve para todo. Pica las hojas, repártelas en una cubitera y cúbrelas con agua o con aceite de oliva antes de congelar. Al descongelarse pierden la textura y se oscurecen, así que no valen para decorar ni para ensaladas. En cambio funcionan bien en salsas, sopas, cremas calientes o infusiones, donde lo que cuenta es el aroma y no el aspecto de la hoja.

¿Por qué la menta se pone negra al cortarla?

Porque la hoja se oxida en cuanto se rompen sus células, y cuanto más se machaca, antes ocurre. Un cuchillo sin filo aplasta más de lo que corta y acelera el proceso. Usa un cuchillo bien afilado, córtala justo antes de servir o rompe las hojas con las manos. Si necesitas tenerla picada con antelación, mezclarla con un poco de aceite o zumo de limón ayuda a frenar el oscurecimiento.

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