Recetas de Risotto

El risotto necesita paciencia y caldo caliente añadido poco a poco, pero el resultado cremoso compensa cada minuto frente a los fogones.

Los clásicos italianos

Con marisco o verdura

El risotto de marisco y el risotto de langostinos aportan sabor a mar. El risotto de calabacín, el risotto de espárragos o el risotto con guisantes son versiones más ligeras.

Con pollo o salchichas

El risotto de pollo, el risotto de setas y pollo o el risotto con salchichas son platos únicos más contundentes.

Combina bien con otros ingredientes

Un buen risotto admite muchos añadidos: un sofrito de ajo de base, unas hojas de albahaca fresca al final, o acompañarlo de unas albóndigas para un plato más contundente.

Preguntas frecuentes

¿Por qué el risotto queda seco o apelmazado?

Casi siempre por falta de líquido o por no remover lo suficiente. El caldo se añade caliente, poco a poco, esperando a que el arroz absorba el anterior antes de añadir más.

¿Hay que lavar el arroz antes de hacer risotto?

No, nunca. Lavarlo elimina el almidón superficial, que es precisamente lo que da la textura cremosa característica del risotto.

¿Qué tipo de arroz es mejor?

Variedades de grano redondo con mucho almidón, como el arborio o el carnaroli, son las que mejor funcionan; el arroz normal de grano largo no da el mismo resultado.

¿Se puede preparar con antelación?

No es lo ideal: el risotto se sirve recién hecho, porque si reposa demasiado sigue absorbiendo líquido y pierde su textura melosa.

¿Qué es la mantecatura y por qué es importante?

Es el paso final: fuera del fuego, se añade mantequilla fría y queso parmesano rallado y se remueve con energía. Aporta el brillo y la cremosidad final tan característicos del plato.

El risotto necesita paciencia y caldo caliente añadido poco a poco, pero el resultado cremoso compensa cada minuto frente a los fogones.

Los clásicos italianos

Con marisco o verdura

El risotto de marisco y el risotto de langostinos aportan sabor a mar. El risotto de calabacín, el risotto de espárragos o el risotto con guisantes son versiones más ligeras.

Con pollo o salchichas

El risotto de pollo, el risotto de setas y pollo o el risotto con salchichas son platos únicos más contundentes.

Combina bien con otros ingredientes

Un buen risotto admite muchos añadidos: un sofrito de ajo de base, unas hojas de albahaca fresca al final, o acompañarlo de unas albóndigas para un plato más contundente.

Preguntas frecuentes

¿Por qué el risotto queda seco o apelmazado?

Casi siempre por falta de líquido o por no remover lo suficiente. El caldo se añade caliente, poco a poco, esperando a que el arroz absorba el anterior antes de añadir más.

¿Hay que lavar el arroz antes de hacer risotto?

No, nunca. Lavarlo elimina el almidón superficial, que es precisamente lo que da la textura cremosa característica del risotto.

¿Qué tipo de arroz es mejor?

Variedades de grano redondo con mucho almidón, como el arborio o el carnaroli, son las que mejor funcionan; el arroz normal de grano largo no da el mismo resultado.

¿Se puede preparar con antelación?

No es lo ideal: el risotto se sirve recién hecho, porque si reposa demasiado sigue absorbiendo líquido y pierde su textura melosa.

¿Qué es la mantecatura y por qué es importante?

Es el paso final: fuera del fuego, se añade mantequilla fría y queso parmesano rallado y se remueve con energía. Aporta el brillo y la cremosidad final tan característicos del plato.

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