Preguntas frecuentes a nuestro Chef Guía
Por si te falta un ingrediente...
Lleva arroz carnaroli (o arborio), muslos de pollo deshuesados, caldo de pollo con 6 hebras de azafrán, cebolla, ajo, vino blanco, aceite de oliva, mantequilla fría y parmesano reggiano. El azafrán le da el color amarillo de la versión milanesa.
El secreto reside en utilizar una variedad de arroz rica en almidón, remover regularmente y añadir el caldo caliente cazo a cazo. El mantecado final fuera del fuego con mantequilla fría y queso rallado da el toque definitivo.
La mejor alternativa en España es el arroz bomba o un arroz redondo de grano corto de buena calidad, que aunque absorbe el caldo de forma algo diferente, libera suficiente almidón.
Controla los tiempos de cocción (16-18 minutos), mantén el fuego medio sin que hierva con fuerza y asegúrate de añadir siempre el caldo bien caliente.
Por supuesto. Puedes emplear contramuslos de pavo, dados de conejo o añadir setas, champiñones o taquitos de jamón curado que combinan de maravilla.
Lo ideal es comerlo al momento. Si sobra, enfríalo rápido, guárdalo bien tapado en la nevera y tómalo en 24 horas. Para recalentarlo, ponlo en una sartén al mínimo con algo de caldo o agua, removiendo hasta que recupere textura.
No es estrictamente obligatorio. Su función es aportar acidez y desglasar el fondo tras nacarar el arroz. Puedes sustituirlo por caldo caliente con unas gotas de zumo de limón.
No se recomienda congelar el risotto cocinado, ya que el almidón y la emulsión láctea sufren cambios con la congelación, haciendo que el grano quede harinoso al descongelarse.
Gallina Blanca Chef Guía
Risotto de pollo
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