No todo es blanco en invierno

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Con el frío parece que todo se apague, que la naturaleza se ponga en “pausa” y que los colores vivos nos abandonen hasta la primavera. Nada más lejos de la realidad. ¿Te has dado cuenta de que las verduras de invierno son verdes?

Enseguida nos ponemos a hablar de la col, el brócoli, el colinabo y la col de Bruselas. Pero antes, cierra los ojos un momento y piensa en el invierno. ¿Ya? A no ser que hayas visualizado un campo de coles o de brócoli, seguro que el color predominante de lo que has visto era el gris o el blanco.

No hay duda de que en esta época todo se ralentiza. La naturaleza se adormece y todo queda como parado esperando la llegada de la primavera. Pero por suerte, la naturaleza es sabia, y ha decidido obsequiarnos con un bonito color verde a través de algunas de las verduras más típicas de la temporada invernal.

Verde que te quiero verde

El color característico de estas verduras procede de los compuestos vitamínicos y otras sustancias que contienen y que actúan como anticongelante. Sin ellas, como sucede con muchas otras, las verduras de invierno simplemente se morirían de frío. Pero como están preparadas para aguantar hasta 15 grados bajo cero, podemos disfrutarlas.

Además del color verde oscuro, el anticongelante natural de las verduras de invierno es el responsable de su sabor ligeramente amargo. Responsable, pues, de que conseguir que los niños coman estas verduras sea todo un reto para nosotros. Pero hay trucos para disimular este sabor al cocinarlas y más abajo te los contamos.

La col es la reina

Sin duda alguna la col se lleva la palma en el podio de las verduras de invierno. Se trata de una verdura que secultiva desde tiempos inmemoriales y que, fruto de la evolución y de las diferentes mutaciones, ha dado lugar a otras verduras de temporada igualmente deliciosas.

De hecho, puede que no sepas que el brócoli es fruto de una de estas mutaciones espontáneas, que los cultivadores de la época decidieron aprovechar para el consumo al descubrir un nuevo mundo de sabores y texturas que podían usar en la cocina.

La mano del hombre

Si el brócoli fue fruto de una mutación espontánea de la col, otras verduras de invierno descienden de ella pero requirieron de la intervención humana para nacer. La endibia o los espárragos blancos son algunos ejemplos. Aunque la palma seguramente se la llevan las coles de Bruselas.

Sí. Lo has adivinado. Son originarias de la capital de Bélgica, pero quizás no sepas que se crearon ahí con el objetivo de proveer alimentos para una ciudad en plena expansión. Los agricultores usaron una variedad de col en ramas que cortaban justo cuando empezaba a crecer. Y de Centroeuropa, también seleccionada por los agricultores, llegó otra de las verduras de invierno por excelencia: el colinabo.

Y muchas más

Visto lo visto, sin la col no tendríamos ahora muchas de las verduras de invierno que consumimos. La lista es larguísima o sea que mencionaremos sólo algunos: nabo, coliflor, col lombarda, col china, acelgas chinas… En total, más de 50 variedades que descienden de ella.

Todas ellas comparten origen, un sabor ligeramente amargo y un color que, en los días de invierno, se agradece que te alegre la vista.

¿Eres de los que disfrutan comiendo verdura? ¿Cuál te apetece más?

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