Pollo relleno de parmesano en salsa de tomate

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Económica, saludable, nutritiva, versátil, estas son algunas de las cualidades que hacen que la carne de pollo sea la más consumida en España, y uno de los alimentos de mayor protagonismo en nuestras cocinas. Se puede hacer al horno, frito,Ver más...

  • > 60 min
  • Fácil
  • 4 personas
Pollo relleno de parmesano en salsa de tomate

Ingredientes

  • Tomate Frito

    100% natural con aceite de oliva virgen extra

Cómo hacer Pollo relleno de parmesano en salsa de tomate

  • Cómo preparar Pollo relleno de parmesano en salsa de tomate- Paso 1

    PASO 1

    Salpimentar las pechugas de pollo. Rellenarlas con la mozzarella. Enharinar las pechugas, pasar por huevo batido y pan rallado. Freír por ambos lados en aceite de oliva hasta que estén doradas.

  • Cómo preparar Pollo relleno de parmesano en salsa de tomate- Paso 2

    PASO 2

    Poner la salsa de tomate Gb en una fuente refractaria y colocar las pechugas encima y un poco más de salsa sobre las mismas.

  • Cómo preparar Pollo relleno de parmesano en salsa de tomate- Paso 3

    PASO 3

    Añadir Pesto Gallina Blanca. Espolvorear con el Parmesano y el perejil. Hornear 15 minutos a 180ºC.

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Consejos para cocinar Pollo relleno de parmesano en salsa de tomate

Para que no tengas que comprar el pan rallado, no tires los trozos de pan que quedan después de cada comida o el que te sobra, algún día, por haber comprado demás. Guárdalos, déjalos secar y rállalos con un rallador, o también los puedes moler envueltos en un trapo limpio y chafándolos, por ejemplo, con un palo de amasar o una botella.

pan viejo para el pan rallado
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asado, estofado, a la plancha, al microondas, al papillote, entero, por partes, en tiras, desmenuzado y lo podemos acompañar con verduras, hortalizas, arroz y muchos ingredientes más. Y estas son solo algunas de las opciones culinarias que nos ofrece el pollo. Aquí te proponemos unas exquisitas pechugas rellenas de mozzarella con salsa de tomate y gratinadas con parmesano. Un plato elegante con una combinación de sabores y texturas que lo hacen irresistible a cualquier paladar.

Una carne nutritiva y muy saludable

La pechuga es la parte más seca, pero la más adecuada para rellenar, porque contiene menos grasa, no mucho más de un 3%. Descartando la piel, las partes menos magras del pollo no superan el 10% de contenido en grasas, y estas dependen de la alimentación que ha tenido el ave. Pero además, la carne de pollo tiene un alto valor biológico porque es una fuente importante de nutrientes, sobre todo de aquellos aminoácidos que deben ingerirse porque nuestro organismo no los sintetiza. Se estima que aproximadamente el 40% de estos aminoácidos están en el pollo. Entre los minerales se destaca la presencia de hierro, magnesio, cobalto, zinc, selenio, y cromo. Mientras que las vitaminas que aporta en mayor cantidad son las B6, B12, retinol, tiamina y niacina.  

La carne de pollo es un alimento con bajo contenido de colesterol, que se digiere fácilmente y contribuye a la regeneración de los tejidos de nuestro cuerpo, como la piel; a la producción de glóbulos rojos; y al funcionamiento de los sistemas nervioso e inmunológico. 

¿Cómo elegir y conservar el pollo?

La carne de pollo es de color blanca o un poco amarilla, si se ha alimentado con maíz durante su crianza, pero si tiene algún tono de verde o violeta, mejor no la compres. Debe oler bien y su piel tiene que ser lisa, tersa, no debe ser pegajosa y tampoco tener manchas. Si compras un pollo entero observa que su cuello sea fuerte, que sus muslos sean gruesos y que los ojos tengan brillo y estén poco hundidos. 

También puedes comprar solo las partes de pollo sueltas, así solo adquieres las que necesitas, aunque si ya no está cubierta por la piel debes saber que se puede conservar durante menos tiempo. De esta manera también es necesario mantenerla siempre en la nevera y, si no se consume de manera inmediata, debes quitar la carne de la bandeja en la que se vende y envolverla en papel de aluminio o film transparente. Si no la consumes en un par de días ya será necesario congelarla, así la puedes conservar sin problemas hasta aproximadamente seis meses. Cocinada, la carne de pollo también se debe conservar en la nevera y no más de cuatro o cinco días. 

La mozzarella gana terreno en las cocinas

Probablemente la primera comida que asocias a la mozzarella sea la pizza. Y es normal porque históricamente es el uso que se le ha dado a este queso de origen italiano. Pero, con el paso del tiempo, la mozzarella ha ido ganando espacio en la gastronomía y se ha utilizado en otros platos, por ejemplo en ensaladas. Es que, por su sabor y textura suaves, se puede combinar con muchos alimentos, tanto de origen animal como de origen vegetal. 

Además le agrega valor nutritivo a los platos, sobre todo si se trata de la auténtica mozzarella hecha con leche de búfala. Porque muchas de las que se comercializan en los supermercados están hechas con leche de oveja o vaca, que son leches menos nutritivas que las de búfala, que es más rica en grasas y lactosa. El uso de la leche de búfala no es exclusivo de la mozzarella, hay países en los que su consumo es muy habitual, por ejemplo en la India. También se elaboran con ella dulces y mantecas.

Pero para nuestra receta de pechugas rellenas también nos pueden servir la mozzarella de leche de vaca, si bien perderemos algunos nutrientes o valor energético también es verdad que nos costará un poco menos. Otra de las ventajas es que seguro que la encontramos en cualquier supermercado, mientras que para conseguir la de búfala a veces es necesario recurrir a una tienda más especializada. Por otro lado existen diversos formatos de mozzarella. Para esta receta de pollo relleno es muy práctica comprarla en la versión rallada, pero también viene fresca, que es la que se utiliza para ensaladas, y la mozzarella semi-seca utilizada en las pizzas.

¿Cómo hacer las pechugas rellenas?

Coge las pechugas de pollo y échale sal y pimienta a gusto. Puedes utilizar también alguna hierba aromática si quieres realzar su sabor. Con un cuchillo de buen filo hazles un corte longitudinal en la mitad de su grosor, con cuidado de no rebanarlas completamente, y rellénalas con la mozzarella rallada. Cierra las pechugas como si fuesen un libro para que no se salga el relleno. Ya puedes comenzar a precalentar el horno a 180ºC. Luego reboza las pechugas rellenas con harina, pásalas por huevo batido y un nuevo rebozado, esta vez con pan rallado. En una sartén con aceite de oliva extra virgen bien caliente fríelas de un lado y del otro para que queden bien doradas.

Cuando las quitas de la sartén las puedes poner en un plato cubierto con papel de cocina para que se escurra un poco el aceite. Pon una capa de salsa de tomate en una fuente para horno y coloca sobre ella las pechugas, un poco más de salsa de tomate, esta vez sobre las pechugas pero sin cubrirlas totalmente. Sobre la salsa de tomate también echa el pesto, espolvorea con el queso parmesano y el perejil. Introduce la bandeja al horno y en quince minutos tendrás un plato exquisito y saludable para compartir con tus invitados. ¡Que lo disfrutéis!