Cuando las pechugas a la plancha empiezan a cansar, las pechugas de pollo con salsa de nata son la forma más rápida de tener un segundo plato jugoso: filetes dorados en la sartén y terminados en una salsa cremosa de tomate, cebolla y nata. Basta una sartén y unos 20 minutos, y 2 pechugas grandes cortadas en filetes son suficientes para 4 personas si las acompañas de arroz o puré.

La nata que mejor funciona es la nata líquida para cocinar, con alrededor de un 18 % de grasa, que liga la salsa sin dejarla pesada. La nata para montar, con un 35 %, da una salsa más espesa y aguanta mejor el hervor, pero llena más. En cualquier caso, la nata no debe hervir a borbotones con el tomate: la acidez y el calor fuerte la cortan y aparecen grumos, así que basta con retirarla en cuanto empiece a romper a hervir. Para el pollo, pide las pechugas fileteadas de 1 cm de grosor; si las fileteas en casa, ábrelas en libro y corta filetes parejos, porque los gruesos tardan más y los finos se secan. Es una de esas cenas fáciles que admiten pequeñas variaciones sin tocar el paso a paso: unos champiñones laminados salteados con el pollo, como en el pollo con nata y champiñones, una cucharadita de mostaza en la salsa o un poco de pimentón dulce al final.

Información nutricional(por ración)

Energía

350 kcal

Hidratos

10 g

Grasas

2 g

Fibra

40 g

Proteínas

18 g

¿Cuántos comensales?
4
Pechuga de pollo
Pechuga de pollo
2 unidades cortado en filetes
Nata líquida para cocinar
Nata líquida para cocinar
2 decilitros
Avecrem Pollo
1 pastilla
Aceite de oliva virgen extra
Aceite de oliva virgen extra
1 chorro
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Receta

Pechugas de pollo con salsa de nata

Paso 1 de 3

Dora los filetes y añade el sofrito

Dora los filetes y añade el sofrito

Corta las 2 pechugas en filetes de 1 cm, sécalos bien y, si quieres, salpimiéntalos ligeramente; la pastilla y el sofrito ya aportan sal. Calienta a fuego medio una sartén amplia, con el fondo cubierto de aceite de oliva virgen extra, y coloca los filetes sin amontonarlos.

Márcalos unos 3 minutos por lado, hasta que se doren por fuera; si no caben holgados, trabaja por tandas para que no suelten agua. Con todos los filetes de nuevo en la sartén, desmenuza la pastilla de Avecrem Pollo por encima y remueve para que se reparta. Añade el bote de Sofrito Casero de Tomate y Cebolla, mezcla para que cubra el pollo y baja el fuego. Deja que se cocine todo junto 3 o 4 minutos, removiendo, para que el pollo termine de hacerse y tome el sabor del sofrito.

Paso 2 de 3

Incorpora la nata a fuego medio

Incorpora la nata a fuego medio

Vierte los 2 decilitros de nata líquida para cocinar, 200 ml, sobre los filetes y remueve con suavidad hasta que la salsa tenga un color rosado uniforme. Procura que la nata cubra bien las pechugas para que se impregnen por todos los lados.

Mantén el fuego medio y vigila la sartén: cuando la nata empiece a hervir suavemente y salgan las primeras burbujas por los bordes, retírala del fuego. Ese es el momento justo, porque si sigue hirviendo con el tomate la salsa puede cortarse y, además, el pollo se seca. En ese punto la salsa ya está ligada y napa la cuchara. Prueba y, si hace falta, añade una pizca de sal o una vuelta de pimienta. Si la quieres más espesa, déjala reposar 1 o 2 minutos fuera del fuego, ya que espesa al templarse.

Paso 3 de 3

Sirve las pechugas de pollo con salsa de nata

Sirve las pechugas de pollo con salsa de nata

Comprueba que los filetes estén bien hechos por dentro, sin zonas rosadas al cortar el más grueso. Colócalos en una fuente o directamente en los platos y vierte la salsa por encima con generosidad, de forma que cada filete quede cubierto.

Si tienes perejil fresco, pica unas hojas y espolvoréalo por encima: aporta color y un toque fresco que contrasta con la nata. Sirve enseguida, mientras la salsa está caliente y cremosa, porque al enfriarse se espesa y pierde brillo. Para que el plato quede completo, acompáñalo con arroz blanco o puré de patatas, que recogen la salsa, o con unas verduras salteadas si prefieres algo más ligero. La salsa sobrante se puede guardar para mojar pan o para la pasta del día siguiente.

Consejos finales

El acompañamiento más práctico es un arroz blanco suelto, que puedes cocer mientras doras el pollo, o un puré de patatas casero si buscas un plato más cremoso. También combina con pasta corta, como macarrones o penne: corta el pollo en tiras en lugar de filetes y mézclalo todo en la sartén con la pasta recién escurrida.

Si la salsa se corta y salen pequeños grumos, el truco es apartar la sartén del fuego, añadir 2 cucharadas de nata fría y batir con unas varillas: suele volver a ligarse. Si queda demasiado líquida, retira el pollo un momento, reduce la salsa a fuego medio 2 minutos sin dejar de remover y vuelve a poner los filetes. Y si ha espesado de más, unas cucharadas de agua o leche la aligeran en segundos. Con salsas de nata, vigila siempre el fuego y no pases los filetes de cocción.

Las sobras de pechugas de pollo con salsa de nata duran 2 días refrigeradas y bien tapadas. Caliéntalas despacio con unas gotas de agua, removiendo y sin que lleguen a hervir, o dales unos minutos de microondas a potencia media. No conviene congelarlas, porque la nata se separa al descongelarse y la salsa queda granulada.

Si en casa alguien no toma lactosa, usa nata vegetal para cocinar, de avena o de soja, en la misma cantidad; espesa algo menos, así que deja la salsa 1 minuto más al fuego, siempre sin que hierva fuerte. Con contramuslos deshuesados en lugar de pechuga, la carne queda más jugosa, aunque necesitan unos 5 minutos más con el sofrito. Y si un día prefieres preparar la pechuga en el horno, la pechuga de pollo rellena al horno es otra forma de evitar que quede seca.

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