La paella de carne es un arroz seco de paellera: la carne se dora primero, se aparta y vuelve sobre el sofrito justo antes del grano, de modo que el arroz se cuece en un caldo que ya lleva el sabor del tostado. La paellera lleva 250 g de arroz bomba para 4 personas, y entre dorar, sofreír, cocer y reposar conviene reservar 50 minutos, 18 de ellos para el arroz.

En valenciano, paella es la sartén ancha y plana de 2 asas, y de ese recipiente tomó nombre el plato. Nació en las tierras arroceras de los alrededores de Valencia, donde se guisaba al aire libre con lo que daban la huerta y el corral, y la versión tradicional valenciana lleva pollo, conejo, judía verde y garrofó. Esta paella de carne es más libre y casera: vale con pollo, con magro de cerdo, con conejo o con una mezcla, siempre troceada en piezas de 2 cm de lado, así todo se hace al mismo ritmo. Una vez entra el caldo, el grano ya no se toca. El bomba absorbe mucho líquido sin abrirse, pero removido suelta almidón y acaba apelmazado, más cerca de un risotto que de una paella. Para esta cantidad, la paellera ideal mide unos 34 cm de diámetro; en una mayor, la capa de arroz queda tan fina que se seca antes de ablandarse, y en una pequeña el grano se cuece de forma desigual.

Información nutricional(por ración)

Energía

420 kcal

Hidratos

60 g

Grasas

4 g

Fibra

18 g

Proteínas

12 g

¿Cuántos comensales?
4
Arroz tipo bomba
Arroz tipo bomba
250 gramos
Carne
Carne
125 gramos
Ajo
Ajo
1 diente
Pimiento verde
Pimiento verde
1 unidad
Pimiento rojo
Pimiento rojo
1 unidad
Cebolla
Cebolla
1 unidad
Tomate
Tomate
1 unidad
Aceite de oliva virgen extra
Aceite de oliva virgen extra
al gusto
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Receta

Paella de carne

Paso 1 de 4

Dora la carne en la paellera

Dora la carne en la paellera

Corta la carne en cubos de 2 cm de lado, sécala con papel de cocina y sálala ligeramente. Pon la paellera a fuego medio alto con 4 cucharadas de aceite de oliva virgen extra y cuando esté caliente reparte la carne en una sola capa, sin amontonarla.

Dórala unos 5 o 6 minutos, dándole la vuelta solo cuando cada cara se despegue sin esfuerzo, hasta que esté tostada por fuera. El interior puede quedar crudo: acabará de hacerse con el arroz. Sácala a un plato y deja en la paellera el aceite y los restos pegados al fondo, que darán color y sabor al sofrito.

Los 125 g de carne dan un arroz en el que manda el grano, como pasa en muchas paellas de casa. Si prefieres encontrar carne en cada cucharada, puedes subir hasta 300 o 400 g sin cambiar el resto de cantidades.

Paso 2 de 4

Prepara el sofrito con pimientos y tomate

Prepara el sofrito con pimientos y tomate

Modera el fuego y añade a la paellera el diente de ajo picado; remuévelo unos 30 segundos, hasta que desprenda aroma y tome un tono dorado pálido, sin dejar que se queme. Incorpora la cebolla y los pimientos verde y rojo, todos picados en trozos pequeños, y deja que se sofrían entre 8 y 10 minutos, espátula en mano, hasta que los pimientos estén tiernos y la cebolla haya perdido el color blanco.

Añade el tomate pelado y picado, o rallado si lo prefieres más fino, y deja que se haga unos 5 minutos más. El sofrito está listo cuando el tomate ha soltado su agua, se ha oscurecido un poco y el aceite empieza a separarse por los bordes. Un sofrito apresurado deja la paella aguada y con sabor a verdura cruda; uno bien hecho es la mitad del plato, así que dale el tiempo que pida.

Paso 3 de 4

Añade el arroz y el caldo caliente

Añade el arroz y el caldo caliente

Aprovecha los minutos del tomate para llevar casi a ebullición, en otro recipiente, unos 750 ml del Caldo para Paella Fácil de Carne 100% Natural y guarda el resto del brick caliente: un caldo frío frena el hervor y el grano acaba hecho por fuera y crudo en el corazón. Devuelve la carne a la paellera y el jugo del plato y mézclala con el sofrito durante 1 minuto.

Agrega los 250 g de arroz bomba y dale vueltas 1 o 2 minutos: el punto es que todos los granos estén brillantes de grasa y sofrito; se volverá algo más translúcido. Vierte entonces el caldo caliente, reparte el arroz con la espátula para que quede en una capa uniforme por toda la paellera y, a partir de aquí, ya no lo vuelvas a remover. Mantén el fuego fuerte durante los primeros 8 a 10 minutos; el caldo irá bajando y los granos empezarán a asomar en la superficie.

Paso 4 de 4

Termina la paella de carne y déjala reposar

Termina la paella de carne y déjala reposar

Con el fuego ya moderado, deja que la paella de carne se siga haciendo hasta completar unos 18 minutos desde que añadiste el caldo. Si el quemador no cubre toda la base, gira la paellera cada 2 o 3 minutos y así el calor llega por igual a los bordes. Prueba un grano al final: debe estar tierno pero entero. Si el caldo se ha consumido y aún está duro, riega los bordes con unas cucharadas del caldo reservado.

Para el socarrat, la capa de arroz tostado del fondo, sube el fuego en el último minuto y escucha: cuando el arroz crepite y huela a tostado, sin olor a quemado, apágalo. Cúbrela con un paño de algodón limpio y espera 5 minutos; el grano termina de asentarse y absorbe el líquido que quede. Unos gajos de limón aparte, para quien quiera, le dan un punto fresco.

Consejos finales

Lleva la paellera al centro de la mesa para que cada comensal se sirva de fuera hacia dentro, rascando un poco el fondo para que a todos les toque algo de socarrat. Al lado, una escarola aliñada con cebolla tierna aligera un arroz tan contundente. Para convertirla en una paella de carne y alcachofas, añade las alcachofas en cuartos junto con los pimientos y deja que se hagan con el sofrito.

La paella de carne tiene fama de delicada, pero lo fácil y lo difícil están bien separados: 40 minutos tranquilos de sofrito y cocción, y 1 minuto final de atención. Si el arroz queda duro con el caldo ya consumido, el fuego estaba demasiado alto o la paellera era grande para esta cantidad; si sale blando y caldoso, sobraba líquido o se removió. Cuando el fondo se quema, la próxima vez baja el fuego antes y reserva el golpe fuerte solo para el final. Si sobra paella, enfríala cuanto antes, tápala y guárdala en la nevera 1 día como máximo; al día siguiente queda mejor salteada en sartén con unas cucharadas de caldo que en el microondas.

Ralla el tomate en lugar de picarlo, un truco que hace que se integre antes en el sofrito, y calienta el caldo casi hasta que hierva para que el arroz arranque sin pausa. Con la técnica ya dominada, puedes pasar a la paella, a la paella mixta o al arroz al caldero, ajustando en cada uno la cantidad de caldo al tamaño del recipiente.

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