La masa filo rellena de queso, jamón y dátiles junta láminas finas y crujientes, queso fundido, jamón serrano y el dulzor de la fruta en una bandeja de horno que se corta en porciones. En unos 20 minutos tienes lista una bandeja que cubre a 4 personas como entrante o picoteo.

El nombre de la masa viene del griego «phyllo», que significa hoja, y describe bien lo que es: una masa de harina, agua y un poco de aceite estirada hasta quedar casi transparente. Es muy habitual en la cocina de Grecia, Turquía y Oriente Medio, desde la baklava hasta las empanadas de espinacas, y en España se encuentra refrigerada o congelada en cualquier supermercado.

La combinación de salado y dulce es la gracia del plato. Para que funcione, elige dátiles carnosos y blandos, tipo medjool, y deshuésalos antes de trocearlos; con 8 o 10 unidades hay de sobra para una bandeja. El queso, mejor uno que funda bien, como un tierno de vaca, un gouda o un emmental en lonchas. Y el jamón serrano, en trozos pequeños, para que se reparta y no quede correoso al hornearse.

Montarla es fácil si tratas la masa con cuidado. Las láminas se secan en pocos minutos al aire, así que mantenlas tapadas con un paño ligeramente húmedo mientras trabajas y pincela cada una con margarina derretida antes de poner la siguiente. Hornea a 200 °C entre 7 y 10 minutos, lo justo para que la superficie se dore y el queso se funda. Si la sacas antes, el centro queda blando; si te pasas, los bordes se queman enseguida.

Información nutricional(por ración)

Energía

300 kcal

Hidratos

40 g

Grasas

4 g

Fibra

10 g

Proteínas

12 g

¿Cuántos comensales?
4
Margarina
Margarina
al gusto
Dátil
Dátil
8-10 unidades
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Paso 1 de 5

Prepara la base de masa filo

Deja el horno encendido a 200 °C, con ambas resistencias, para que esté bien caliente cuando entre la bandeja. Saca las láminas de masa filo del envase y extiéndelas sobre una superficie plana y seca. Cúbrelas con un paño limpio ligeramente humedecido: al aire se resecan y se rompen en pocos minutos, y es el fallo más habitual con esta masa.

Derrite la margarina en el microondas, en golpes de 20 segundos. Engrasa una bandeja de horno, coloca la primera lámina y pincélala entera con margarina, hasta los bordes, que es donde más se secan. Superpón otra lámina encima y vuelve a pincelar; repite hasta tener 4 o 5 capas, suficientes para que la base aguante el relleno sin romperse. Las capas untadas son las que, en el horno, se separan y dan esa textura crujiente y ligera. Para terminar, pliega las esquinas y los bordes hacia dentro para formar un pequeño reborde que contenga el queso al fundirse.

Paso 2 de 5

Reparte el queso, el jamón y los dátiles

Con la base lista, distribuye las lonchas de queso sobre la masa, sin dejar huecos pero sin solaparlas demasiado, para que se fundan por igual. Deja libre el reborde que has formado al plegar los bordes.

Corta el jamón serrano en trozos pequeños y repártelo por encima del queso. Así cada porción lleva su parte de salado y el jamón queda protegido por el queso, sin resecarse en el horno. Por último, deshuesa los 8 o 10 dátiles, trocéalos y espárcelos por toda la superficie. Son los que aportan el contraste dulce que equilibra la sal del jamón, así que intenta que lleguen a todas las esquinas. Si los dátiles están algo secos, déjalos 5 minutos en agua templada y sécalos bien antes de trocearlos: estarán más jugosos y no humedecerán la masa filo.

Paso 3 de 5

Hornea entre 7 y 10 minutos

Hornea la masa filo rellena a media altura entre 7 y 10 minutos. El margen depende de cada horno, así que vigílala a partir del minuto 6: la masa pasa de dorada a quemada muy deprisa, sobre todo en los bordes.

Sabrás que está lista cuando la superficie de la masa esté dorada y crujiente, el queso se haya fundido por completo y empiece a burbujear, y la cocina huela a pan tostado y jamón. Si ves que los bordes se doran demasiado antes de que se funda el centro, cúbrelos con una tira de papel de aluminio y termina el horneado. En hornos con ventilador, baja a 180 °C y comprueba antes, porque el aire caliente dora mucho más rápido.

Paso 4 de 5

Deja reposar unos minutos

Saca la bandeja del horno cuando la masa esté dorada y el queso completamente fundido, y déjala sobre una rejilla o una tabla. Espera unos 3 o 4 minutos antes de cortarla.

El reposo tiene su porqué: recién salido del horno, el queso está tan caliente y líquido que se escapa al cortar y arrastra el relleno, y la masa, todavía tierna por el vapor, se desmorona bajo el cuchillo. En esos minutos el queso se asienta, el relleno se queda en su sitio y la masa termina de ganar firmeza. Además, el queso fundido quema mucho, así que conviene no servirlo al momento si comen niños. No lo dejes enfriar del todo, porque la gracia está en tomarlo templado, con el queso todavía cremoso.

Paso 5 de 5

Corta la masa filo rellena y sirve

Con un cortapizzas o un cuchillo de buen filo, corta la masa filo rellena de queso, jamón y dátiles en porciones iguales, en cuadrados o en triángulos, según prefieras. Corta con un movimiento firme de arriba abajo en lugar de serrar, para no aplastar las capas de masa.

Sirve las porciones templadas, cuando el queso todavía conserva su textura fundida. Como entrante o picoteo, acompáñalas con una ensalada verde aliñada con vinagreta, cuyo punto ácido contrarresta lo dulce de los dátiles y lo graso del queso, o con una salsa ligera de yogur. Si las preparas para un aperitivo con más platos, corta porciones pequeñas, de 2 o 3 bocados, para que se puedan comer con la mano sin cubiertos.

Consejos finales

Lo mejor es hornearla justo antes de servir, porque la masa filo pierde el crujiente en cuanto se enfría y coge humedad del relleno. Si te sobra, tápala bien y consérvala en frío un día como mucho.

Para recuperarla, olvídate del microondas, que la deja blanda y gomosa. Bastan 5 o 6 minutos de calor a 180 °C, o 3 o 4 en la freidora de aire a la misma temperatura, y la masa volverá a crujir.

Si quieres adelantar trabajo, puedes dejarla montada en crudo y congelarla en la misma bandeja. Una vez dura, envuélvela bien en film y guárdala hasta 1 mes. Hornéala directamente congelada a 200 °C, sumando unos 5 minutos al tiempo habitual. Montada en crudo en la nevera, en cambio, aguanta como mucho 1 o 2 horas, porque el queso humedece la base.

La masa filo rellena admite muchos rellenos con la misma técnica. Cambia los dátiles por higos secos o por orejones, sustituye el jamón por bacon dorado o prueba una versión vegetal con masa filo rellena de pisto y huevo al horno. Para un aperitivo en porciones individuales, los saquitos de pasta filo se cierran como un hatillo y se comen de un bocado.

Con una masa más gruesa, la empanada de jamón, queso y dátiles lleva los mismos sabores en formato de empanada, y en una mesa de fiesta acompaña bien a un jamón glaseado a la miel. Y de todos los trucos con la filo, el paño húmedo sobre las láminas mientras trabajas es el que más disgustos evita, porque una lámina seca se agrieta al primer pliegue.

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