La carne de pavo, muy magra, se reseca en cuanto pasa un minuto de su punto, y ahí está la gracia del solomillo de pavo con salsa de cebolla y champiñones: se sella fuerte y termina de hacerse dentro de una salsa de vino, caldo y nata que lo mantiene jugoso. Prepararlo para 4 personas lleva unos 45 minutos, contando el corte de las verduras y la reducción final de la salsa.

El solomillo de pavo es la pieza alargada y estrecha que va pegada por dentro a la pechuga, más tierna que esta y con menos tendencia a quedarse fibrosa. Calcula entre 150 y 180 g por comensal; en el supermercado suele venir en bandejas de 2 o 3 piezas. Elige carne de color rosa pálido, húmeda pero sin líquido acumulado en la bandeja, y sécala bien con papel antes de sellarla. Los champiñones, mejor cerrados, blancos y firmes; si cambias una parte por champiñón oscuro tipo portobello, la salsa sale más intensa y algo más terrosa.

Todo pasa por el contraste de temperaturas. La sartén tiene que estar muy caliente, a fuego medio alto, para que la superficie del pavo se tueste en 2 o 3 minutos, primero una cara y luego la otra, sin que el interior llegue a cocerse. Después, el solomillo acaba a fuego lento en la salsa, y lo prudente es sacarlo cuando el centro llegue a unos 74 °C, o cuando al cortarlo salgan jugos claros, sin rastro rosado. Con un puré de patatas al lado no se desperdicia ni una cucharada de salsa.

Información nutricional(por ración)

Energía

350 kcal

Hidratos

10 g

Grasas

2 g

Fibra

40 g

Proteínas

15 g

¿Cuántos comensales?
4
Caldo Casero de Pollo 100% Natural
Cebolla
Cebolla
1 unidad
Ajo
Ajo
2 dientes
Champiñón
Champiñón
200 gramos
Nata
Nata
200 mililitros
Aceite de oliva virgen extra
Aceite de oliva virgen extra
40 mililitros
Pimienta negra
Pimienta negra
5 gramos
Vino blanco
Vino blanco
100 mililitros
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Receta

Solomillo de pavo con salsa de cebolla y champiñones

Paso 1 de 6

Corta la cebolla, el ajo y los champiñones

Corta la cebolla, el ajo y los champiñones

Ten todo picado y a mano desde el principio: la receta es fácil siempre que no tengas que picar con el fuego encendido, porque los pasos se encadenan sin pausa. Pela la cebolla, pártela por la mitad y córtala en juliana fina, en tiras de 2 o 3 mm, para que se ablande pronto y se funda en la salsa. Al ajo, 2 dientes, quítale la piel y córtalo en láminas finas.

Pasa un papel humedecido por los 200 g de champiñones para quitarles la tierra, sin meterlos en agua, porque se empapan y después encharcan la sartén. Córtales la base del pie y lamínalos en rodajas de medio centímetro. Pica el cebollino y resérvalo aparte para el final. Saca el solomillo de pavo del frío un cuarto de hora antes, quítale la humedad con papel absorbente y retira la tela blanca y brillante que recorre uno de sus lados, que encoge con el calor y lo curva.

Paso 2 de 6

Sella el solomillo de pavo

Sella el solomillo de pavo

Calienta a fuego medio alto una sartén grande; vierte en ella unos 20 ml del aceite de oliva virgen extra; el resto, hasta los 40 ml del plato, se usa luego en el sofrito. En cuanto el aceite brille y se mueva con soltura por la sartén, coloca el solomillo de pavo entero y déjalo quieto 2 o 3 minutos: la cara de abajo debe tomar un color dorado intenso y despegarse sola.

Dale la vuelta con unas pinzas, sin pincharlo para que no pierda jugo, y dora el otro lado otros 2 o 3 minutos; si la pieza es gruesa, gírala también sobre los costados. Este sellado no cocina el centro: crea una costra tostada que da sabor a la carne y deja en la sartén unos restos pegados que luego serán la base de la salsa. Retira el solomillo a un plato y resérvalo con los jugos que suelte, que volverán a la sartén más adelante.

Paso 3 de 6

Pocha la cebolla y el ajo

Pocha la cebolla y el ajo

En la misma sartén, sin lavarla, deja el fuego en medio y añade el aceite que queda. Echa la cebolla en juliana y el ajo laminado y despega con la cuchara de palo los restos dorados que dejó el pavo, que se disuelven con el jugo de la cebolla y dan a la salsa su sabor tostado.

Sofríe unos 5 minutos y remueve con frecuencia; la cebolla tiene que quedar traslúcida y blanda, y el ajo, apenas tostado en los bordes. Vigila sobre todo el ajo, porque las láminas finas se queman en un descuido, y quemado amarga la salsa entera. Si quieres una salsa más dulce y oscura, alarga este sofrito hasta 10 o 12 minutos con el fuego más bajo y algo de sal, para que la cebolla se ablande del todo y empiece a caramelizar.

Paso 4 de 6

Añade el vino y salpimienta

Añade el vino y salpimienta

Cuando la cebolla y el ajo estén en su punto, riega el sofrito con medio vaso de vino blanco (100 ml) y aviva el fuego un momento. Remueve bien con la cuchara para integrar el vino con el sofrito y terminar de soltar lo que quede pegado al fondo de la sartén.

Deja que hierva sin tapar 2 o 3 minutos; el olor fuerte a alcohol se suaviza y el vino se queda más o menos en la mitad. Si te saltas esta reducción, la salsa queda ácida y con un regusto a vino crudo que la nata no consigue tapar. Un vino blanco seco funciona mejor que uno dulce o muy afrutado.

Salpimienta entonces el sofrito, con algo de sal y parte de los 5 g de pimienta negra, mejor molida en el momento, sin pasarte: el caldo también aporta sal y la salsa todavía va a reducir.

Paso 5 de 6

Saltea los champiñones en la salsa

Saltea los champiñones en la salsa

Añade los champiñones laminados a la sartén, aviva el fuego y mézclalos bien con la cebolla y el vino reducido. Al principio parecerá que no caben, pero en cuanto se calienten empezarán a encoger.

Saltéalos unos 5 minutos, moviendo la sartén cada poco. Primero soltarán su agua y la sartén se llenará de líquido; sigue cocinando hasta que esa agua se evapore casi por completo y los champiñones estén tiernos y empiecen a brillar. Si los cubres o bajas el fuego en este momento, cuecen en su propio jugo y quedan gomosos y grises en lugar de tostados.

Los champiñones aportan a la salsa ese sabor profundo, casi de carne, que compensa el dulzor de la cebolla y la suavidad del pavo. Prueba la mezcla y corrige de sal si hace falta antes de devolver el solomillo a la sartén.

Paso 6 de 6

Termina el solomillo de pavo en su salsa

Termina el solomillo de pavo en su salsa

Devuelve el solomillo de pavo a la sartén con el jugo que se ha ido juntando en el plato y añade el Caldo Casero de Pollo Gallina Blanca, 200 ml. Baja a fuego lento y deja cocer de 10 a 15 minutos, en función del grosor de la pieza, girándolo cuando lleve la mitad del tiempo para que se impregne por igual. Está listo cuando el centro alcanza unos 74 °C o, al cortar la parte más gruesa, la carne está blanca y los jugos salen claros.

Saca entonces el solomillo a una tabla y tápalo con papel de aluminio. Añade a la sartén los 200 ml de nata y el resto de la pimienta y deja que la salsa reduzca a fuego suave durante 3 o 4 minutos, removiendo sin parar para que no se queme, hasta que quede ligada y deje un rastro al pasar la cuchara. Corta el pavo en medallones de 2 cm, napa con la salsa y termina con el cebollino picado por encima.

Consejos finales

Si el pavo te queda seco, lo normal es que se haya pasado de cocción: retíralo de la salsa en cuanto esté hecho, porque el calor residual sigue subiendo la temperatura del centro un par de grados mientras reposa tapado. Cuando la salsa sale demasiado líquida, deja que reduzca unos minutos más sin la carne; si se espesa en exceso, estírala con un chorrito de caldo caliente. Y si la nata se corta, suele ser porque ha hervido a borbotones: mantenla siempre a fuego suave.

El truco del dorado está en secar el solomillo de pavo con papel justo antes de que toque la sartén y laminar el ajo muy fino; la razón es física: una pieza húmeda suelta vapor y no llega a tomar color, y un ajo grueso no se hace por dentro antes de quemarse por fuera. Seguido paso a paso, el plato se puede llevar a la mesa con invitados sin que la carne espere en el fuego.

Si prefieres una salsa más ligera, sustituye la nata por la misma cantidad de caldo y una cucharadita de mostaza: quedará más fluida y con un punto picante. Con champiñones y nata, el mismo planteamiento se repite en el solomillo en salsa de champiñones, y si buscas un guiso de cuchara con esta carne, prueba el estofado de pavo.

Las sobras se aprovechan muy bien: corta el pavo en tiras finas, templa las tiras en la salsa, aligerada con un chorrito de caldo, y mézclalas con pasta corta o con arroz blanco. Se conserva un par de días en la nevera, tapado y con la salsa por encima, que protege la carne del frío seco y evita que se reseque al recalentarla a fuego suave.

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