Lasaña de espinacas, pavo y calabacín

Esta receta es ancestral. Saboréala y descubre entre capa y capa todo el sabor del Mediterráneo. Viaja a los orígenes de nuestra civilización con esta fantástica lasaña de espinacas, pavo y calabacín.

  • 40-60 min
  • Fácil
  • 4 personas

Ingredientes

Cómo hacer Lasaña de espinacas, pavo y calabacín

  • Paso uno

    PASO 1

    Pon en agua caliente las placas de lasaña durante 10 minutos y resérvalas sobre un paño limpio o papel absorbente de cocina. A continuación, prepara la bechamel según las indicaciones del paquete. Reserva.

  • Paso dos

    PASO 2

    En aceite de oliva, dora el ajo y sofríe la cebolla hasta que poche. Corta el calabacín en dados de 1 cm y añádelo a la sartén. Cocina durante 12 o 14 minutos y agrega las espinacas y los tacos de pavo. Mantén al fuego 5 minutos más.

  • Paso tres

    PASO 3

    En un molde apto para horno, monta las capas de la lasaña en el siguiente orden: verduras, mozzarella rallada, placa de lasaña y bechamel. Repite la operación tantas veces te sea posible y corona la lasaña con una capa de mozzarella rallada. Hornea a 180ºC durante 8 minutos en modo gratinado.

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A estas alturas ya debes saber que Popeye mentía. Las espinacas no son verduras especialmente ricas en hierro pero la verdad es que tienen muchísimas otras propiedades nutritivas. Tienen mucha fibra y vitaminas, pocas calorías y son uno de los vegetales con más proteínas.

 

Tal vez estas verduras no te hinchen los músculos en el acto como al mítico personaje de dibujos animados pero es innegable que son muy saludables y es muy beneficioso incorporarlas en la dieta. Por eso creemos que al fin y al cabo no es tan grave que Popeye no dijera la verdad y las hemos elegido como ingrediente principal de esta estupenda receta de lasaña de espinacas, pavo y calabacín.

 

Las espinacas llegaron a Europa de la mano de los árabes y la lasaña todo indica que es un plato que proviene de las gastronomías griega y romana. Precisamente fueron los romanos los que se encargaron de difundirla y parece ser que también fueron ellos los que tuvieron la brillante idea de “construir” la lasaña con placas de pasta: una técnica que da mucho juego a la hora de montar este plato porque permite crear una estructura sólida y añadir múltiples ingredientes en diferentes “pisos”. 

 

Se considera que la lasaña es el primer tipo de pasta que surgió en Italia después de los  famosos gnocchi. Este plato ya aparece en un de los primeros libros de cocina italiana cuyo título se traduce como Libro para cocineros y que fue escrito en Venecia en el siglo XIV. En este texto se dice que la lasaña es una receta típica de la Cuaresma, algo que no deja de ser muy chocante porque en su versión actual más conocida lleva carne. En la época medieval esta receta era dulce y salada, contenía nueces molidas y se coronaba con especias y azúcar.

 

Ahora en Italia,  sobre todo en las zonas rurales, la lasaña se suele elaborar con todo tipo de carnes, a menudo de caza, que se asan, se desmenuzan y se agregan a la salsa de tomate. Pero en realidad hay mil maneras de cocinarla. Nosotros te proponemos que construyas con tus propias manos una deliciosa lasaña de espinacas con bechamel, taquitos de pavo y calabacín entre otros ingredientes que capa a capa sorprenderán a quien tenga el placer de sentarse en tu mesa y los descubra.