Puerro pochado en mantequilla, patata cocida en caldo de pollo hasta deshacerse y un chorro de crema de leche al final: con eso se prepara la crema parmentier, una de las cremas de verdura más finas y a la vez más sencillas de la cocina francesa. En unos 40 minutos queda lista una cazuela que sirve 4 personas en plato hondo, y buena parte de ese tiempo la patata cuece sola mientras tú preparas los picatostes.

Su nombre recuerda a Antoine-Augustin Parmentier, el farmacéutico y agrónomo francés que en el siglo XVIII defendió la patata como alimento en un país que todavía la miraba con desconfianza. Desde entonces, en Francia se llama parmentier a muchos platos que llevan patata como base, y esta crema, el potage Parmentier, es el más conocido. En casa se conoce también como crema de puerro y patata, y su pariente fría es la vichyssoise, con el mismo dúo, más nata y servida bien fría. Elige patata harinosa, como la kennebec, que al cocer se rompe y espesa la crema sin necesidad de añadir nada más; la patata nueva o la de carne firme deja una textura más aguada. Del puerro aprovecha lo blanco y lo verde claro, que son las más dulces. Y una vez cortada la patata, no la laves: el almidón que queda en la superficie pasa al caldo y es lo que le da cuerpo. El puerro, en cambio, necesita fuego bajo y unos 10 minutos para ablandarse sin dorarse, porque si toma color la crema pierde ese tono marfil y sabe a tostado.

Información nutricional(por ración)

Energía

285 kcal

Hidratos

32 g

Grasas

15 g

Fibra

4.2 g

Proteínas

5.8 g

¿Cuántos comensales?
4
Puerro
Puerro
1 manojo
Mantequilla
Mantequilla
50 gramos
Patata
Patata
1 kilo
Crema de leche
Crema de leche
250 mililitros
Picatoste
Picatoste
al gusto
Aceite de oliva virgen extra
Aceite de oliva virgen extra
al gusto
Nuez moscada
Nuez moscada
al gusto
Pimienta
Pimienta
al gusto
Sal
Sal
al gusto
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Paso 1 de 3

Pocha el puerro sin que tome color

Pocha el puerro sin que tome color

Limpia a fondo el manojo de puerros: corta las raíces, retira la capa exterior más dura y la parte verde oscura, y quédate con lo blanco y lo verde claro. Ábrelos a lo largo y pásalos por el chorro de agua separando las capas, porque entre ellas suele esconderse tierra. Escúrrelos y córtalos en rodajas finas.

En una cazuela amplia, funde la mantequilla a fuego bajo junto con un hilo de aceite, que la protege del exceso de calor. Añade el puerro, sálalo ligeramente y pocha despacio unos 10 minutos, dándole vueltas a menudo; tiene que quedar tierno, traslúcido y haya reducido su volumen a la mitad. Si ves que empieza a dorarse por los bordes, baja más el fuego o añade 1 cucharada de agua: el puerro tiene que quedar blanco para que la crema conserve su color claro y su sabor suave.

Paso 2 de 3

Rehoga la patata y cuécela en el caldo

Rehoga la patata y cuécela en el caldo

Pela el kilo de patatas y córtalas en trozos pequeños, o cáscalas con la punta del cuchillo, que al romperlas en lugar de cortarlas limpias sueltan más almidón. No las laves después de cortarlas: ese almidón es el que espesará la crema de forma natural.

Añade las patatas a la cazuela con el puerro y rehógalas 2 minutos en la misma grasa, removiendo para que se impregnen. Moja con el Caldo Casero de Pollo 100% Natural (1 litro), espera al primer hervor y baja a fuego medio bajo. Deja cocer con la tapa entreabierta entre 20 y 25 minutos, hasta que la patata se deshaga al aplastarla con una cuchara de madera contra el borde. Si la retiras antes, cuando solo está tierna, la crema queda menos ligada y con una textura algo arenosa.

Paso 3 de 3

Tritura, cuela y termina con la crema

Tritura, cuela y termina con la crema

Fuera del fuego, pasa la batidora de brazo hasta que no queden trozos. No la tengas funcionando más de lo necesario: la patata batida en exceso suelta demasiado almidón y la crema se vuelve elástica. Para una textura fina, cuélala por un chino apretando con un cucharón.

Devuelve la crema a la cazuela, añade los 250 ml de crema de leche, sal, pimienta negra recién molida y un poco de nuez moscada rallada. Déjala otros 5 minutos al mínimo, removiendo y sin dejar que borbotee. Ajusta la sal en este momento y no antes, porque el caldo ya aporta la suya. Sírvela bien caliente en platos hondos, con unos picatostes de pan frito por encima y unas gotas de buen aceite de oliva virgen extra en el último momento.

Consejos finales

Los picatostes se hacen en 5 minutos con pan del día anterior: córtalo en cubos pequeños y fríelo en una sartén con aceite de oliva caliente, removiendo, hasta que esté dorado, o tuéstalo unos 8 minutos a 200 °C en el horno con un hilo de aceite. Escúrrelos sobre papel de cocina y ponlos en el plato en el último momento, para que lleguen crujientes. También le van bien unas virutas de jamón ibérico tostadas en la sartén, cebollino picado o, en una ocasión especial, unas láminas de trufa negra o unos dados de foie.

Bien tapada, la crema se guarda 2 o 3 días en el frigorífico. Para congelarla, apártala antes de añadir la crema de leche, porque los lácteos se cortan al descongelar; así se conserva hasta 3 meses, y la crema de leche se añade al recalentar. Caliéntala a fuego suave, removiendo y con un poco de caldo, porque en frío espesa bastante.

La textura se ajusta al final con trucos de última hora que no obligan a rehacer nada: si ha quedado demasiado espesa, alárgala con caldo caliente poco a poco; si queda líquida, deja que reduzca unos minutos sin tapa antes de añadir la crema de leche. El punto está cuando cubre la cuchara con una capa fina y cae despacio, sin hilos. Ese margen de corrección la hace una receta fácil para quien empieza con las cremas caseras.

Con el puerro como base tienes también la crema de puerros, y para cambiar de verdura, la crema de calabacín, la crema de brócoli y patatas o una crema de verduras con lo que tengas a mano.

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