En cuanto la calabaza vuelve a ocupar media frutería, en otoño, apetece abrir la temporada de cuchara con una crema de calabaza y zanahoria casera, de color naranja intenso y textura fina. Las cantidades cubren 4 personas y la tienes lista en unos 40 minutos, contando el pelado, el rehogado y los 15 a 20 minutos de cocción a fuego suave.

Al elegir la calabaza, una pieza entera tiene que pesar bastante para su tamaño, con la piel dura, sin golpes ni zonas blandas y con el pedúnculo seco. Si la compras por trozos, busca carne de un naranja vivo, firme y sin hebras secas junto a las semillas. La de tipo cacahuete tiene menos agua y más dulzor, así que da cremas más densas; las variedades grandes de piel verde o gris suelen ser algo más acuosas. Para ahorrarte la parte más pesada, que es pelarla, en muchas fruterías y supermercados la venden ya pelada y cortada, fresca o envasada al vacío. Las zanahorias, mejor firmes y sin brotes: si se doblan, están viejas y aportan poco dulzor.

La técnica es fácil de controlar aunque nunca hayas hecho una crema: corta todo en dados parecidos, de unos 2 cm, para que se cuezan a la vez, y deja la zanahoria un poco más pequeña, porque es la que más tarda en ablandarse. El rehogado previo de 5 minutos con ajo concentra el dulzor de las hortalizas antes de añadir el caldo. Y al triturar, no metas todo el líquido de golpe: ajusta la textura a cucharadas hasta que la crema cubra el dorso de una cuchara. Al ser una crema de calabaza y zanahoria sin nata ni patata, congela bien, así que compensa preparar el doble.

Información nutricional(por ración)

Energía

145 kcal

Hidratos

18 g

Grasas

7 g

Fibra

5 g

Proteínas

3 g

¿Cuántos comensales?
4
Zanahoria
Zanahoria
3 unidades
Calabaza
Calabaza
1 unidad
Semilla
Semilla
2 cucharadas mixtas calabaza, girasol y sésamo
Aceite de oliva virgen extra
Aceite de oliva virgen extra
2 cucharadas
Ajo
Ajo
1 diente
Pimienta
Pimienta
al gusto
Sal
Sal
al gusto
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Paso 1 de 4

Pela y trocea la calabaza y las zanahorias

Pela y trocea la calabaza y las zanahorias

Corta la parte superior y la base de la calabaza para que tenga una cara plana y apóyala sobre la tabla, así no rueda. Pela la piel con un pelador fuerte o con un cuchillo, haciendo cortes de arriba abajo y empujando siempre hacia la tabla, nunca hacia la mano. Ábrela por la mitad, saca las semillas y las hebras con una cuchara y córtala en cubos de 2 cm aproximadamente.

Pela las 3 zanahorias y córtalas en rodajas o dados algo más pequeños que la calabaza, de alrededor de 1 cm, porque su carne es más dura y así terminan de cocerse al mismo tiempo. Pela también el diente de ajo. Si has comprado la calabaza ya pelada y troceada, solo tendrás que igualar el tamaño de los trozos. Deja todo troceado antes de prender el fuego: así el ajo no se quema mientras terminas.

Paso 2 de 4

Rehoga el ajo con las hortalizas

Rehoga el ajo con las hortalizas

Pon una olla amplia a fuego medio con el aceite de oliva virgen extra, 2 cucharadas. Añade el diente de ajo, entero o laminado, y dóralo alrededor de 1 minuto, solo hasta que tome un color dorado claro y huela. Si se tuesta de más, amarga, y ese amargor se nota mucho en una crema tan suave; en ese caso, retíralo y empieza de nuevo con aceite limpio.

Incorpora los dados de calabaza y de zanahoria con una pizca de sal. Rehógalos unos 5 minutos, removiendo a menudo, hasta que la calabaza brille por fuera y los bordes empiecen a ablandarse. Este paso no es un adorno: el calor directo concentra el azúcar de las verduras y la sal les hace soltar parte de su agua, de modo que la crema final sabe más a hortaliza y menos a verdura hervida.

Paso 3 de 4

Cuece con el caldo hasta que estén tiernas

Vierte las 2 tazas de Caldo Casero de Verduras 100% Natural, unos 500 ml, sobre las hortalizas rehogadas. Aplánalas con la cuchara para que queden casi cubiertas; no hace falta que naden en líquido, porque la calabaza suelta agua al cocerse y una crema con demasiado caldo queda aguada. Sube el fuego y espera al hervor. Con unos 700 a 800 g de carne de calabaza limpia, lo que da una pieza mediana, esos 500 ml quedan en buena proporción.

En cuanto hierva, baja a fuego suave, tapa la olla y deja que se cueza entre 15 y 20 minutos. El hervor tiene que ser tranquilo, con burbujas pequeñas, para que las verduras se ablanden de forma pareja sin deshacerse por fuera y quedar duras por dentro. Para saber si están, pincha un trozo de zanahoria, que es la más firme: el cuchillo debe entrar y salir sin ninguna resistencia. Si aún ofrece algo de dureza, dale 3 o 4 minutos más.

Paso 4 de 4

Tritura, ajusta la textura y sirve

Retira la olla del fuego, quita el ajo si lo has dejado entero y espera un par de minutos a que deje de borbotear. Bátela con la batidora de brazo, o en el vaso sin llenarlo más de la mitad, durante 2 o 3 minutos, hasta obtener una crema fina y homogénea. Si queda demasiado espesa, añade un par de cucharadas de caldo caliente y vuelve a batir, repitiendo hasta que cubra el dorso de una cuchara. Prueba y ajusta la sal al final, porque el caldo ya aporta la suya, y muele pimienta negra por encima a tu gusto.

Mientras, tuesta las 2 cucharadas de semillas mixtas de calabaza, girasol y sésamo en una sartén sin aceite durante 2 o 3 minutos; están cuando el sésamo empieza a saltar. Sirve la crema bien caliente en cuencos y reparte las semillas por encima en el último momento, para que lleguen crujientes. Si lo prefieres, cámbialas por picatostes o por un hilo de aceite crudo.

Consejos finales

Como primer plato, esta crema prepara bien el terreno para un pescado a la plancha, una tortilla o un pollo asado, y en cenas ligeras se sostiene sola con un buen trozo de pan. Para variar el acabado, además de las semillas tostadas, funcionan unos picatostes de pan del día anterior dorados en la sartén, un poco de queso fresco desmenuzado o aceite de oliva virgen extra en crudo, que dan brillo y aroma.

La textura cambia de una calabaza a otra, y estos trucos la corrigen: si queda espesa como un puré, aligérala con caldo caliente a cucharadas, batiendo cada vez; si queda líquida, déjala 5 minutos a fuego suave sin tapa, removiendo, para que reduzca. Cortar la zanahoria más pequeña que la calabaza evita el fallo más habitual, que son grumos duros de zanahoria en una crema por lo demás fina. Si quieres un perfil más especiado, la crema de calabaza, zanahoria y cardamomo parte de la misma base, y la crema de calabaza y boniato sale todavía más dulce y densa.

Tapada y en frío, aguanta 3 días. Congela muy bien hasta 3 meses: guárdala en raciones, sin las semillas, y déjala descongelar en frío desde la víspera. Recaliéntala a fuego suave removiendo o en el microondas, de minuto en minuto, y si se ha separado un poco, unos segundos de batidora la dejan como recién hecha.

Otras cremas de verdura igual de suaves para ir alternando son la crema de calabacín y la crema de puerros, mientras que una crema de brócoli y patatas llena algo más.

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