Rodajas de patata rebozadas en harina y huevo, fritas y luego guisadas en una salsa de cebolla tierna, ajo, azafrán, perejil y vino blanco hasta que quedan melosas: así se hacen las patatas a la importancia, un guiso humilde que convierte 4 patatas medianas en plato principal. La receta es para 4 personas y, entre rebozar, freír por tandas y dejar la cazuela a fuego lento, lleva alrededor de 1 hora.

Hay casi tantas versiones como cocinas. Esta es la más sencilla, con caldo de pollo y un majado de ajo, azafrán y perejil, pero también es muy habitual guisarlas con caldo de pescado y unas almejas que se abren en los últimos minutos, como en las patatas a la importancia con almejas. Otras casas añaden al sofrito una cucharadita de pimentón dulce o cambian el vino blanco por un chorrito de vino fino.

Elige bien la patata, porque es lo que más pesa en este guiso. Busca una variedad de carne firme, de las que se venden para guisar o cocer, que aguante el hervor sin deshacerse; las muy harinosas espesan la salsa, pero se rompen en cuanto las mueves. Patatas medianas y de calibre parecido dan rodajas iguales, y así todas llegan a su punto a la vez. Desecha las que tengan zonas verdes o hayan echado brotes.

La fritura es corta, 3 o 4 minutos por cada lado y solo hasta dorar el rebozado, porque la patata termina de hacerse en la cazuela, y el guiso pide 20 a 25 minutos a fuego mínimo con 1 litro de caldo. Lo que la hace una receta fácil de sacar en casa es que solo hay una norma estricta: una vez que las patatas están en la cazuela, nada de cucharas; se mueve por las asas para que la salsa ligue.

Información nutricional(por ración)

Energía

345 kcal

Hidratos

42 g

Grasas

16 g

Fibra

4.5 g

Proteínas

9 g

¿Cuántos comensales?
4
Patata
Patata
4 unidades mediana
Ajo
Ajo
1 diente
Huevo
Huevo
2 unidades
Azafrán
Azafrán
4 unidades en hebra
Vino blanco
Vino blanco
100 mililitros
Cebolla
Cebolla
1 unidad tierna
Pimienta
Pimienta
al gusto
Harina de trigo
Harina de trigo
al gusto
Aceite de oliva virgen extra
Aceite de oliva virgen extra
al gusto abundante
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Receta

Patatas a la importancia

Paso 1 de 4

Corta, seca y reboza las patatas

Corta, seca y reboza las patatas

Pela las 4 patatas medianas, lávalas y córtalas en rodajas de 1 cm de grosor, lo más regulares posible: si son más finas se parten en el guiso, y si son más gruesas tardan demasiado en hacerse por dentro. Sécalas bien con papel absorbente o un paño limpio, porque el agua de la superficie impide que la harina se pegue y hace saltar el aceite. Salpimiéntalas por ambos lados.

Prepara 2 platos hondos, uno con harina de trigo y otro con los 2 huevos batidos. Si tienes muchas rodajas, ponlas con la harina en un bol grande y dales vueltas hasta que todas queden cubiertas; es más rápido que hacerlo una a una. Sacude cada rodaja para quitar el exceso, que se quemaría en la sartén y enturbiaría el aceite. El huevo, en cambio, déjalo para el momento de freír, para que el rebozado no se empape.

Paso 2 de 4

Fríe hasta dorar el rebozado

Fríe hasta dorar el rebozado

Calienta abundante aceite de oliva virgen extra en una sartén amplia o una cazuela baja, a unos 170 a 180 °C; si no tienes termómetro, una gota de huevo tiene que chisporrotear y subir enseguida. Pasa las rodajas enharinadas por el huevo batido, deja que escurra el sobrante y fríelas por tandas, sin amontonarlas, porque si entran demasiadas a la vez el aceite se enfría y el rebozado absorbe grasa.

Dales 3 o 4 minutos por cada lado, hasta que tengan un color dorado uniforme. No hace falta que estén hechas por dentro: lo que importa es que el rebozado quede sellado, ya que es la capa que luego espesará la salsa y protegerá la patata durante el guiso. Sácalas con una espumadera, déjalas unos segundos sobre papel absorbente y colócalas en una cazuela ancha y baja, mejor de barro, en 1 o 2 capas como mucho.

Paso 3 de 4

Sofríe la cebolla y prepara el majado

Sofríe la cebolla y prepara el majado

Retira casi todo el aceite de la fritura y deja unas 2 cucharadas en la sartén. Pica fina la cebolla tierna y sofríela a fuego medio unos 6 a 8 minutos, hasta que se vea translúcida y blanda, sin que llegue a tomar color. Mientras, en un mortero, machaca el diente de ajo pelado con las 4 hebras de azafrán y unas hojas de perejil lavadas y bien secas, hasta obtener una pasta.

Diluye el majado con los 100 ml de vino blanco, removiendo para recoger todo lo que queda pegado al mortero. Añádelo a la sartén con la cebolla, sube un poco el fuego y deja que hierva 2 minutos para que se evapore el alcohol. Si prefieres la salsa más espesa, incorpora en este momento una cucharadita de la harina del rebozado y remueve 1 minuto, el tiempo justo para que se tueste y no sepa a crudo.

Paso 4 de 4

Guisa a fuego lento sin remover

Guisa a fuego lento sin remover

Vierte el sofrito sobre las patatas de la cazuela y cúbrelas con el Caldo Casero de Pollo 100% Natural de Gallina Blanca, hasta que el líquido quede justo por encima; en una cazuela ancha, 1 litro suele bastar. Lleva a ebullición a fuego medio y, al primer hervor, pon el fuego al mínimo y tapa. Deja que se hagan 20 a 25 minutos.

Durante ese tiempo no metas cuchara ni espátula: el rebozado se despegaría y la patata se rompería. Para que la salsa ligue, coge la cazuela por las asas cada 5 minutos y muévela con un vaivén suave. Estarán listas cuando un palillo atraviese la rodaja sin resistencia y la patata siga entera. Prueba la salsa y rectifica de sal al final, nunca antes, porque el caldo se concentra. Fuera del fuego, déjalas reposar 5 minutos tapadas para que la salsa termine de espesar y quede sedosa.

Consejos finales

Al día siguiente ganan sabor, así que puedes dejarlas hechas con antelación: se guardan 2 o 3 días en frío, en un táper bien cerrado, y se recalientan a fuego muy suave con un chorrito de caldo y la cazuela tapada, sin remover. Congelarlas no merece la pena, porque la patata cocida pierde textura y el rebozado se ablanda hasta deshacerse. Como plato único basta con pan para la salsa y una ensalada verde, aunque también acompañan bien un filete de ternera a la plancha o un pescado blanco.

La salsa tiene que napar la patata, es decir, cubrirla con una capa fina que se queda pegada, sin llegar a ser una crema. Si después del reposo sigue clara, destapa y dale 3 o 4 minutos más a fuego suave moviendo la cazuela por las asas; si ha espesado de más, añade un poco de caldo caliente. Para no llevarte disgustos, los trucos son freír solo hasta dorar el rebozado, porque la patata termina en el guiso, y mantener el fuego al mínimo, ya que un hervor fuerte despega el rebozado y deshace las rodajas.

Para seguir con guisos en los que la patata lleva el peso, las patatas a la riojana suman chorizo y pimentón, y el guiso de patatas casero con carne va a fuego lento como este. Si prefieres algo de mar, el guiso de merluza con patatas se termina en pocos minutos, y en primavera las alcachofas con patatas aprovechan la temporada.

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