Preguntas frecuentes a nuestro Chef Guía
Por si te falta un ingrediente...
Lo mejor es una patata de carne firme con algo de almidón, como la monalisa, la kennebec o la agria. Aguanta los 30 minutos de cocción sin deshacerse y, al chascarla, suelta el almidón justo para espesar el caldo. Las patatas nuevas muy cerosas quedan enteras pero apenas ligan la salsa, y las muy harinosas se rompen antes de que el guiso esté listo. Corta los trozos de 3 a 4 cm, todos parecidos, y así se cuecen al mismo ritmo.
Porque al romper el trozo en vez de cortarlo limpio, la superficie queda irregular y suelta más almidón en el caldo. Ese almidón es el que espesa el guiso de forma natural, sin harina ni maicena. Se hace clavando la punta del cuchillo, haciendo medio corte y tirando hacia ti para que el trozo se parta. Si cortas las patatas en dados perfectos, el caldo queda más claro y aguado, aunque el sabor sea el mismo.
Sí, aunque cambia el tiempo. Si quieres añadir costilla de cerdo, magro o chorizo, dóralos en el aceite antes de la cebolla y deja que la carne cueza unos 30 minutos en el agua antes de echar las patatas, porque necesita más tiempo que ellas. Con chorizo basta con dorarlo al principio. La versión sin carne, con su picada de azafrán y perejil, es la que da al caldo ese sabor limpio y ese color amarillo.
Chafa con el tenedor 2 trozos de patata ya cocidos junto al borde de la cazuela y remueve: el almidón liga el caldo en un par de minutos. También puedes dejar el guiso destapado a fuego medio 5 minutos más para que reduzca. Evita añadir harina al final, porque deja sabor a crudo si no cuece lo suficiente. Ten en cuenta que, al reposar, el caldo siempre espesa un poco más.
Gallina Blanca Chef Guía
Guiso con patatas de mi abuela
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