Las patatas a lo pobre se pochan despacio en aceite de oliva con cebolla, pimiento verde, pimiento rojo y ajo hasta que quedan tiernas y con algún borde dorado, y como guarnición de sartén acompañan igual un lomo a la plancha que un pescado al horno. La receta es para 4 personas como acompañamiento y está lista en unos 35 minutos, la mayor parte con la sartén tapada y sin que tengas que estar encima.

El nombre viene de que se preparaban con lo que había en cualquier despensa: patatas, cebolla, pimientos, ajo y aceite. Por eso no existe una única versión: cada familia ajusta la proporción de pimiento y cebolla, y hay quien suma calabacín o tomate en verano. En Andalucía son una guarnición muy habitual; hay casas que las terminan con huevos fritos por encima y otras que las meten en el horno, en una línea cercana a las patatas panaderas.

Para que no se rompan, elige patatas de carne firme, de las de guisar, y córtalas en rodajas de medio centímetro como mucho. Los 100 ml de aceite pueden parecer muchos, pero son los que permiten pocharlas sin que se peguen, y al final retiras el sobrante. La gracia no está en freír fuerte, sino en el fuego medio-bajo y la tapa, y acertar con el punto es fácil si aguantas los 20 minutos de pochado sin subir el fuego antes de tiempo. La pastilla de caldo que se desmenuza sobre las patatas sala y da fondo a la vez, así que la sal se ajusta solo al final, después de probar.

Información nutricional(por ración)

Energía

320 kcal

Hidratos

35 g

Grasas

18 g

Fibra

5 g

Proteínas

4 g

¿Cuántos comensales?
4
Patata
Patata
600 gramos
Avecrem Pollo
1 pastilla
Aceite de oliva virgen extra
Aceite de oliva virgen extra
100 mililitros
Ajo
Ajo
3 dientes
Cebolla
Cebolla
100 gramos
Pimiento verde
Pimiento verde
50 gramos
Pimiento rojo
Pimiento rojo
20 gramos
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Receta

Patatas a lo pobre

Paso 1 de 3

Corta las verduras y aromatiza el aceite

Corta las verduras y aromatiza el aceite

Pela las patatas, lávalas y sécalas. Córtalas en rodajas finas, de medio centímetro como mucho, el corte que se conoce como panadera; con mandolina el grosor sale más regular y todas se hacen a la vez. Corta los 100 g de cebolla en juliana fina, es decir, en tiras alargadas, y los 50 g de pimiento verde y los 20 g de pimiento rojo en tiras de un tamaño parecido.

En una sartén amplia y honda, mejor si tiene tapa, calienta los 100 ml de aceite de oliva virgen extra a fuego moderado. Lamina los 3 ajos y dóralos entre 1 y 2 minutos: tienen que bailar en el aceite y oler, sin llegar a tomar color oscuro, porque el ajo quemado amarga todo el plato. Si prefieres la manera tradicional de muchas casas, échalos enteros y sin pelar, con un pequeño corte para que no salten.

Paso 2 de 3

Pocha despacio con la sartén tapada

Pocha despacio con la sartén tapada

Añade la cebolla y los pimientos y deja que se ablanden 3 o 4 minutos, dándoles alguna vuelta. Incorpora entonces las patatas, repártelas por la sartén y pon el fuego en medio-bajo. La idea no es freírlas, sino que se cocinen poco a poco en el aceite y en el vapor que sueltan las verduras.

Desmenuza la pastilla de Avecrem Pollo por encima y mezcla con cuidado, levantando desde el fondo con una espátula para no partir las rodajas; la pastilla ya sala, así que prueba antes de añadir sal. Tapa la sartén y deja que se hagan unos 20 minutos, dándoles la vuelta cada 5 para que no se peguen y se hagan por igual. Estarán en su punto cuando la punta de un cuchillo atraviese la patata sin resistencia y la cebolla esté blanda y dulce. Si a mitad de cocción ves que se agarran al fondo, baja un punto el fuego en lugar de añadir más aceite.

Paso 3 de 3

Dora los bordes y escurre el aceite

Dora los bordes y escurre el aceite

Cuando la patata esté tierna, destapa y pasa a fuego medio-alto unos 2 minutos, moviendo la sartén, para que los bordes de las rodajas y las tiras de pimiento cojan un ligero dorado. No lo alargues: si se tuestan de más, pierden jugosidad y la cebolla se quema.

Inclina la sartén y retira con una cuchara el aceite que se haya quedado en el fondo. Puedes colarlo y guardarlo en un tarro para otro sofrito, porque queda muy aromatizado con el ajo y el pimiento. Saca las patatas con una espumadera, dejando que escurran bien, y pásalas a una fuente. Déjalas reposar 2 minutos antes de llevarlas a la mesa, el tiempo justo para que se asienten y no se rompan al repartirlas en los platos. Si alguna rodaja se ha partido, colócala debajo y deja las enteras a la vista.

Consejos finales

Para convertirlas en plato principal, termínalas con un par de huevos fritos y rompe la yema sobre las patatas ya en la mesa. Como guarnición van con un lomo de cerdo a la plancha, unas chuletas de cordero o un pescado al horno, y si te apetece juntar patata y mar en formato de guiso, el rape con patatas sigue esa idea.

Al horno piden menos vigilancia. Mezcla en una bandeja las patatas, la cebolla, los pimientos, el ajo laminado y la pastilla desmenuzada con la mitad del aceite, tapa con papel de aluminio y hornea a 180 °C unos 30 minutos; después destapa y dales unos 10 minutos más para que se doren. En freidora de aire, con una cucharada de aceite, calcula unos 20 a 25 minutos a 180 °C, sacudiendo el cesto cada 5 o 6. En ambos casos quedan algo más secas que en la sartén.

Los trucos más útiles tienen que ver con el corte y la espátula: corta todas las rodajas del mismo grosor, porque las finas se deshacen mientras las gruesas siguen duras, y remuévelas levantando desde el fondo, nunca con cuchara.

Las sobras aguantan 2 días en frío, bien tapadas. Recaliéntalas en sartén con una gota de aceite a fuego medio, que recuperan algo del dorado, mejor que en el microondas, y no las congeles, porque la patata se vuelve aguada al descongelarse.

Cuando quieras que la patata comparta cazuela con carne, el pollo guisado con patatas y la costilla guisada con patatas parten del mismo pochado lento, ya con caldo.

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