Huevos rebozados con bechamel

¿Huevos rebozados? ¡Claro, por qué no! Los huevos son uno de los alimentos más versátiles que existen. Desde usos pasteleros hasta esta magnífica receta, pasando por un sinfín de salsas, muchas recetas no se entienderían sin huevos.Ver más...

  • 20-40 min
  • Fácil
  • 4 personas

Ingredientes

Cómo hacer Huevos rebozados con bechamel

  • Corta los huevos duros por la mitad y reserva. Haz una bechamel siguiendo las instrucciones

    PASO 1

    Cuece los huevos, pélalos y resérvalos. Haz una bechamel siguiendo las instrucciones del sobre de Bechamel para Gratinar Gallina Blanca.

  • Reboza los huevos.

    PASO 2

    Deja enfriar la bechamel en la nevera. Cuando esté fría, con una cuchara, envuelve los huevos cocidos con bechamel. Luego rebózalos pasándolos por el huevo batido y el pan rallado.

  • Fríe los huevos en abundante aceite, muy caliente, y escúrrelos bien sobre papel de cocina.

    PASO 3

    Fríe los huevos en abundante aceite de oliva, muy caliente, y escúrrelos sobre papel de cocina.

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Consejos para cocinar Huevos rebozados con bechamel

El Truco: pelar los huevos con facilidad

En primer lugar, puedes cocerlo junto con un chorrito de vinagre. Esto ayudará a que la cáscara se desprenda con mayor facilidad. Por otro, puedes dejar enfriarlos en agua fría antes de pelarlos. Elijas la opción que elijas, ¡verás qué fácil es pelar los huevos duros siguiendo estos trucos!

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La muestra de su camaleónica capacidad podrian ser esta ingente cantidad de tortillas.

En esta receta, la combinación de rebozado y la bechamel, convierten al huevo en una bomba de sabr que, aunque no es apta para todos los días, harán que tu mesa luzca especial en fechas señaladas. Por ejemplo, si tienes a la vista un cumpleaños infantil, este plato triunfará.

No lo dudes, atrévete a dar un paso más con esta original y creativa receta.

¿Quieres rizar el rizo? Puedes modificar tu bechamel de muchas formas distintas. Prueba a fundir un poco de queso azul, o a añadir unas virutas de jamón ibérico, o a mezclar el jugo de unas cabezas de gamba. ¡Alucinarás con la cara de tus comensales!