El caldo gallego es uno de esos platos que reconfortan el alma y nos transportan directamente a las cocinas de nuestras abuelas. En Gallina Blanca sabemos que el ritmo diario no siempre permite dedicar horas a los fogones, por eso una pastilla de Avecrem Sabor Carne es el aliado perfecto para aportar ese fondo de sabor tradicional de forma sencilla, realzando los matices de la carne y las legumbres de manera equilibrada.

Este plato tiene sus raíces en la Galicia rural, donde se aprovechaban los productos de la huerta y la matanza para crear una elaboración nutritiva capaz de combatir el frío atlántico. Con el paso de los años, se ha convertido en un emblema de la gastronomía española, traspasando fronteras gracias a su sencillez y su capacidad para saciar a toda la familia con ingredientes básicos y honestos que cualquiera puede encontrar en su mercado local.

Para conseguir el caldo gallego original, es fundamental seleccionar bien el producto, prestando especial atención a los grelos y la patata de calidad. Si buscas una receta de caldo gallego fácil, el secreto reside en respetar los tiempos de cocción y en la calidad de los ingredientes del caldo gallego. Aprender cómo hacer caldo gallego es abrir la puerta a una cocina de siempre, donde el fuego lento es el verdadero protagonista para alimentar a los tuyos.

Información nutricional(por ración)

Energía

345 kcal

Hidratos

26 g

Grasas

21 g

Fibra

9 g

Proteínas

18 g

¿Cuántos comensales?
6
Hueso de jamón
Hueso de jamón
200 gramos
Alubia
Alubia
200 gramos
Chorizo
Chorizo
150 gramos
Avecrem Sabor Carne
1 pastilla
Grelo
Grelo
1 manojo
Patata gallega
Patata gallega
1 kilo
Agua
Agua
2 litros
Sal
Sal
al gusto
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Receta

Caldo gallego

Paso 1 de 6

Preparación de las legumbres y los huesos

Preparación de las legumbres y los huesos

Para comenzar esta elaboración, es imprescindible haber puesto las alubias en remojo la noche anterior, al menos durante doce horas. Una vez hidratadas, las escurrimos bien y las introducimos en una olla amplia junto con los dos litros de agua, el hueso de jamón y el de ternera, que se encargarán de aportar la base de sabor necesaria para el conjunto.

Encendemos el fuego y, en cuanto el agua empiece a hervir, es fundamental retirar la espuma que se forma en la superficie con una espumadera. Este paso elimina las impurezas de los huesos y nos asegura un caldo limpio, permitiendo que todos los sabores se integren correctamente desde el primer momento de la cocción.

Paso 2 de 6

Cocción lenta del fondo de carne

Cocción lenta del fondo de carne

Bajamos el fuego a intensidad media-baja y dejamos que las alubias y los huesos se cocinen durante aproximadamente una hora. Durante este tiempo, los ingredientes irán soltando toda su sustancia, creando ese caldo blanquecino y sabroso que es la seña de identidad de este plato tradicional.

Es fundamental vigilar que el nivel de agua no baje en exceso; si fuera necesario, podemos añadir un poco más de agua caliente para no cortar la cocción. La paciencia en este paso es clave para que la legumbre quede tierna y el caldo adquiera la densidad adecuada antes de incorporar el resto de ingredientes.

Paso 3 de 6

Preparación de las patatas gallegas

Mientras el fondo se cocina, pelamos y lavamos el kilo de patatas gallegas. El secreto para que el caldo espese de forma natural es chascarlas: en lugar de dar un corte limpio con el cuchillo, debemos hacer una pequeña incisión y romper el trozo. Esta técnica permite que el tubérculo libere su almidón durante la cocción y aporte una textura inigualable.

Debemos procurar que los trozos tengan un tamaño similar para que se cocinen de forma uniforme. Una vez troceadas, las reservamos sumergidas en agua fría para evitar que se oxiden hasta que llegue el momento de incorporarlas a la olla principal.

Paso 4 de 6

Incorporación del sabor y el chorizo

Incorporación del sabor y el chorizo

Pasada la hora de cocción de las alubias, añadimos a la olla las patatas chascadas y el chorizo para guisar, ya sea entero o cortado en trozos grandes. En este momento, incorporamos la pastilla de Avecrem Sabor Carne, que potenciará el gusto de los huesos y la carne, redondeando el sabor del guiso de forma instantánea.

Cocinamos el conjunto durante unos 20 minutos adicionales. El embutido soltará su grasa y color característico, mientras que las patatas empezarán a ablandarse, absorbiendo toda la intensidad del caldo que hemos ido construyendo con los huesos y el toque de Avecrem.

Paso 5 de 6

Tratamiento de los grelos

Los grelos son el alma verde de esta receta. Debemos lavarlos a conciencia bajo el chorro de agua fría, retirando los tallos más gruesos y las hojas amarillentas. Después, los troceamos con las manos o a cuchillo en trozos medianos para que su presencia se note en cada cucharada.

Si estas verduras resultan demasiado potentes o amargas, un truco tradicional consiste en escaldarlas un par de minutos en agua hirviendo antes de incorporarlas a la olla. No obstante, en muchos hogares se añaden directamente para preservar toda su fuerza y propiedades nutricionales.

Paso 6 de 6

Toque final y reposo

Añadimos los grelos a la olla y rectificamos el punto de sal si fuera necesario, teniendo en cuenta que tanto el jamón como el Avecrem ya aportan su propio toque salino. Dejamos que todo hierva conjuntamente durante los últimos 10 o 15 minutos, hasta que la verdura esté tierna pero mantenga su color vibrante.

Apagamos el fuego y dejamos reposar el caldo al menos diez minutos antes de servirlo. Este descanso es fundamental para que los sabores se asienten y la textura resulte más melosa y reconfortante, lista para disfrutar en la mesa.

Consejos finales

Para disfrutar de una experiencia completa, sirve este plato bien caliente en cuencos hondos, asegurándote de que cada ración tenga una buena proporción de alubias, patatas, grelos y un trozo de chorizo. Es una opción ideal para las comidas de invierno, ya que aporta toda la energía necesaria para afrontar el día. No olvides acompañarlo con un buen trozo de pan de hogaza para aprovechar hasta la última gota del caldo.

Preparar esta versión de caldo gallego casera es una forma excelente de alimentar a la familia; se trata de una receta para cuatro personas muy equilibrada. Gracias a esta explicación paso a paso, verás que no es necesaria una técnica compleja para obtener resultados de diez. Sigue estos trucos, como el chascado de las patatas, para lograr una textura perfecta incluso si buscas una alternativa rápida reduciendo los tiempos con olla a presión.

Si te gustan las preparaciones reconfortantes de cuchara, te invitamos a descubrir cómo preparar un sabroso arroz caldoso ideal para el fin de semana, o bien optar por la ligereza de un caldo de verduras casero. Para quienes buscan sabores más intensos y tradicionales, el caldo de puchero es otra opción magnífica que aprovecha lo mejor de nuestra gastronomía.

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