Unas supremas de bacalao fresco con piel, marcadas en la plancha caliente hasta que la piel cruje y las lascas se separan solas, son el centro de este bacalao a la plancha con espárragos trigueros y tomates cherry. En unos 25 minutos lo tienes listo para 4 personas: 10 para preparar las verduras y el pescado, 5 para la guarnición y 6 o 7 para el bacalao.

Pide en la pescadería supremas de lomo de unos 150 a 180 g cada una, de 2 a 3 cm de grosor y con la piel entera: el lomo aguanta mejor el calor directo que la cola, y la piel protege la carne mientras se dora. Para un buen bacalao fresco a la plancha, la pieza tiene que oler a mar, no a amoniaco, y mostrar una carne blanca, firme y brillante. Si prefieres bacalao desalado, al punto de sal, la técnica sirve igual, pero prescinde de la pastilla de caldo o quedará salado.

Los trigueros viven su mejor momento en primavera; el resto del año, busca manojos de tallos finos y tersos, con las yemas bien cerradas.

Hay una clave técnica por encima de todas: la humedad. Seca el pescado a conciencia antes de que toque la plancha, porque el agua de la superficie enfría el metal, levanta vapor y deja la piel blanda y pegada. La segunda es el tiempo, 3 o 4 minutos por la piel y 2 o 3 por la carne para una suprema de ese grosor, sin moverla mientras se hace.

Información nutricional(por ración)

Energía

295 kcal

Hidratos

6 g

Grasas

12 g

Fibra

3 g

Proteínas

36 g

¿Cuántos comensales?
4
Avecrem Pescado
1 pastilla
Tomate cherry
Tomate cherry
400 gramos
Espárrago
Espárrago
1 unidad
Romero
Romero
al gusto
Aceite de oliva virgen extra
Aceite de oliva virgen extra
al gusto
Pimienta de molinillo
Pimienta de molinillo
al gusto
Limón
Limón
al gusto
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Receta

Bacalao a la plancha

Paso 1 de 4

Prepara los trigueros y los tomates cherry

Prepara los trigueros y los tomates cherry

Lava con agua fría los espárragos trigueros y los 400 g de tomates cherry. Dobla cada espárrago con las manos cerca de la base: se parte solo justo donde termina la parte leñosa, que puedes guardar para un caldo o una crema. Corta los tallos en 3 o 4 trozos, según su grosor, para que terminen a la vez que los tomates. Seca muy bien los tomates con papel absorbente, porque el agua salta al tocar el aceite caliente e impide que se doren. Déjalos enteros si quieres que revienten en la plancha, o pártelos por la mitad si prefieres que se caramelicen por el corte.

Pon las verduras en un plato amplio, riégalas con aceite de oliva virgen extra, lo justo para que brillen, y añade las hojas de romero fresco picadas finas. Mezcla con las manos y deja reposar mientras preparas el pescado: en esos minutos el aceite toma el aroma del romero y lo reparte por toda la guarnición.

Paso 2 de 4

Seca y sazona el bacalao con Avecrem Pescado

Seca y sazona el bacalao con Avecrem Pescado

Seca las supremas de bacalao fresco con papel de cocina por ambos lados, presionando un poco, y repite si el papel sigue saliendo mojado. Quitar esa humedad superficial es lo que permite que el pescado se dore de forma uniforme y que la piel quede crujiente en vez de cocerse y pegarse. Pasa también los dedos por la carne por si queda alguna espina y retírala con unas pinzas.

En un cuenco pequeño, convierte en polvo fino la pastilla de Avecrem Pescado apretándola entre los dedos. Exprime medio limón sobre el polvo, incorpora un buen hilo de aceite de oliva virgen extra y mézclalo bien: obtienes un aliño que se reparte mejor que el polvo solo. Pinta con la mitad la carne del bacalao, sin tocar la piel para que no se queme, y reserva el resto para el final. Termina con pimienta negra recién molida y no añadas sal, porque ya viene en la pastilla.

Paso 3 de 4

Saltea la guarnición en la plancha

Saltea la guarnición en la plancha

Calienta una plancha amplia o una sartén antiadherente a fuego medio-alto con 1 cucharada de aceite de oliva virgen extra. Cuando esté bien caliente, echa los espárragos trigueros y los tomates cherry con su aceite de romero y déjalos 4 o 5 minutos, moviéndolos solo de tarde en tarde para que les dé tiempo a tostarse por las caras que tocan el metal. Añade un poco de pimienta antes de darles las primeras vueltas.

Están listos cuando los espárragos se ven brillantes y con marcas doradas, tiernos pero todavía firmes al morder, y los tomates empiezan a arrugarse y a soltar su jugo. Pásalos a una fuente templada y tápalos con otro plato para que no se enfríen. Limpia la plancha con papel de cocina, con cuidado de no quemarte, para que los restos de tomate no se peguen al pescado.

Paso 4 de 4

Marca el bacalao y sirve

Marca el bacalao y sirve

Añade unas gotas de aceite a la plancha bien caliente y coloca las supremas con la piel hacia abajo. Presiona con la espátula los primeros 10 o 15 segundos para que la piel, que tiende a encogerse, no arquee la pieza. Cocina 3 o 4 minutos sin moverlas, hasta que el blanco opaco suba por los laterales algo más de la mitad. Si tu plancha tiende a pegarse, cubre su superficie con una lámina de papel de horno untada de aceite por las 2 caras y cocina el bacalao encima: no se agarra, aunque la piel se tuesta algo menos.

Da la vuelta con cuidado, con 2 espátulas si las piezas son grandes, y vierte por encima el aliño reservado. Cocina 2 o 3 minutos más por el lado de la carne, según el grosor, hasta que el centro esté opaco y las lascas se separen al presionar con el tenedor. Sirve con la guarnición, unas gotas de limón y pimienta.

Consejos finales

La misma combinación funciona en el horno cuando cocinas para más gente o no quieres humo en la cocina. Precalienta a 200 °C, asa los trigueros y los tomates en una bandeja 10 minutos, coloca encima las supremas, piel arriba, y hornea entre 8 y 10 minutos más, hasta que el centro alcance al menos 60 °C o las lascas se separen sin esfuerzo. Se pierde la piel crujiente, pero todo sale a la vez. Para una preparación pensada desde el principio para el horno, tienes el bacalao al horno.

Con tan pocos ingredientes, cada gesto cuenta: seca la suprema hasta que el papel salga limpio y no la muevas durante los primeros 3 minutos, que es cuando la piel se despega sola de la plancha. Son trucos mínimos, pero separan una pieza jugosa de una seca. Lo que más estropea el plato es darle la vuelta antes de tiempo o pincharla para mirar el punto, porque rompe las lascas y deja escapar el jugo. Tampoco la pongas en una plancha tibia: si el aceite no chisporrotea al apoyar la pieza, espera un poco más.

Bien resuelto, es un segundo plato fácil para cualquier noche de la semana, con pescado y verdura en la mesa en menos de media hora. Si quieres algo más contundente, añade unas patatas panaderas o un puré de patata con aceite de oliva; si lo prefieres ligero, una ensalada de canónigos con cebolleta fresca. En los días de frío, el mismo pescado protagoniza un potaje de garbanzos con bacalao, y para una comida de domingo encaja un lomo de bacalao con patatas. Para repetir la técnica de la plancha con otro pescado, prueba el salmón a la plancha.

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