Pochada muy despacio hasta que se vuelve dulce y de color caramelo, la cebolla es la base de esta sopa de cebolla gratinada: un caldo con cuerpo que se sirve en cuencos con una rebanada de pan tostado y queso fundido encima. Para 4 personas necesitas alrededor de 1 hora, y casi 30 minutos se van en ese pochado a fuego bajo, con un vistazo a la cazuela cada 5 minutos.

Merece la pena elegir bien la cebolla. Aquí se usa cebolla de Figueres, una variedad del Empordà achatada y de piel rosada, más dulce y menos picante que la cebolla amarilla común. Otra opción excelente es la cebolla de Fuentes de Ebro, en Zaragoza, con Denominación de Origen y conocida por su sabor suave y su poco picor. Con cebolla blanca o amarilla también funciona, aunque el pochado pedirá unos minutos más para perder el picor. Para el pan, mejor uno del día anterior, de miga densa y corteza gruesa, que aguanta el caldo sin deshacerse.

Aunque se asocia sobre todo a la sopa de cebolla francesa, con su queso gruyère y su pan de baguette, en España las sopas de pan y cebolla han sido durante generaciones un plato de aprovechamiento en muchas casas, de esos que salen de la despensa con lo que hay a mano. La técnica es fácil y casi no pide atención: fuego medio-bajo, una pizca de sal desde el principio para que la cebolla suelte su agua y nada de prisas. Los 60 ml de brandy no están por casualidad, sirven para despegar el fondo tostado de la cazuela, que es donde se concentra el sabor.

Información nutricional(por ración)

Energía

245 kcal

Hidratos

22 g

Grasas

14 g

Fibra

3 g

Proteínas

9 g

¿Cuántos comensales?
4
Cebolla de figueras
Cebolla de figueras
4 unidades
Ajo
Ajo
3 dientes
Tomillo
Tomillo
1 rama fresco
Mantequilla
Mantequilla
1 cucharada
Brandy
Brandy
60 mililitros
Queso rallado
Queso rallado
160 gramos
Pan
Pan
4 rebanadas
Aceite de oliva virgen extra
Aceite de oliva virgen extra
al gusto
Sal
Sal
al gusto
Pimienta
Pimienta
al gusto
Imágenes generadas con IA
Cooking Mode Desactivado

Con el Cooking Mode tu pantalla no va a entrar en modo hibernación...

Receta

Sopa de cebolla

Paso 1 de 7

Corta las cebollas en juliana fina

Corta las cebollas en juliana fina

Pela las 4 cebollas de Figueres, córtalas por la mitad de arriba abajo y después en juliana fina, de unos 2 o 3 mm. Procura que todas las tiras tengan el mismo grosor: si mezclas trozos gruesos y finos, los finos se queman mientras los gruesos siguen crudos, y la sopa amarga.

Pela también los 3 dientes de ajo. Pica 2 muy finos para el paso del brandy y reserva el tercero entero para frotar el pan al final. Un cuchillo bien afilado es el mejor remedio contra el lagrimeo, porque corta limpio y rompe menos células de la cebolla, que son las que liberan los compuestos que irritan los ojos. Si aun así te pican, deja las cebollas 15 minutos en la nevera antes de cortarlas.

Paso 2 de 7

Carameliza la cebolla a fuego lento

Carameliza la cebolla a fuego lento

En una cazuela amplia y de fondo grueso, pon a fuego medio-bajo la cucharada de mantequilla junto con un hilo generoso de aceite de oliva virgen extra. Cuando la mantequilla deje de espumar, echa la juliana y espolvorea una pizca de sal y remueve para que se impregne de grasa. La sal hace que suelte su agua y sude en lugar de freírse.

Deja que se haga despacio entre 25 y 30 minutos, removiendo cada 4 o 5 minutos y rascando el fondo. Primero se volverá transparente, luego dorada y al final de color caramelo, con una textura casi de mermelada. Si se tuesta demasiado rápido o se agarra, baja el fuego o añade una cucharada de agua, que despega los jugos del fondo y los devuelve a la cebolla. No subas el fuego para ir más rápido: se quemaría por fuera antes de endulzarse.

Paso 3 de 7

Añade el ajo y desglasa con brandy

Añade el ajo y desglasa con brandy

Con la cebolla ya de color caramelo, incorpora los 2 dientes de ajo picados y cocínalos 1 minuto, removiendo, solo hasta que huelan. Si el ajo se dora de más amarga, y en una sopa con tan pocos ingredientes ese amargor se nota.

Aparta la cazuela del fuego, vierte los 60 ml de brandy y vuelve a ponerla a fuego medio; así evitas que el alcohol prenda, sobre todo si cocinas con gas. Rasca bien el fondo con la cuchara y despega la costra marrón que ha dejado la cebolla: ahí está buena parte del sabor de la sopa. Deja que hierva entre 1 y 2 minutos, hasta que el olor fuerte se suavice y el líquido casi se haya evaporado.

Paso 4 de 7

Incorpora el caldo y el tomillo

Incorpora el caldo y el tomillo

Añade el litro de Caldo Gourmet de Pollo con Jamón Ibérico Enrique Tomás 100% Natural poco a poco, removiendo mientras lo viertes para que la cebolla se reparta y no queden restos pegados al fondo. Agrega la rama de tomillo fresco entera, así podrás retirarla con facilidad al final.

El caldo aporta la base de pollo y el punto salino y curado del jamón ibérico, que equilibra el dulzor de la cebolla caramelizada. Por eso conviene no salar todavía: espera a probar la sopa al final de la cocción, cuando el líquido haya reducido y los sabores estén más concentrados. Si te gusta, añade ahora una vuelta de pimienta negra recién molida, que se integrará mejor durante el hervor que si la pones al servir.

Paso 5 de 7

Cuece la sopa unos 15 minutos

Lleva la sopa a ebullición a fuego medio y, al primer hervor, pasa el fuego al mínimo. Déjala cocer suave, con burbuja pequeña, unos 15 minutos con la cazuela destapada, para que reduzca un poco y la cebolla termine de soltar su sabor en el caldo.

Pasado ese tiempo, retira la rama de tomillo y prueba. Rectifica de sal y pimienta solo si hace falta, recordando que luego lleva queso, que también sala. Buscas un caldo con cuerpo y la cebolla muy tierna en suspensión; si la ves demasiado espesa, alárgala con un poco de agua hirviendo, y si está muy líquida, dale 5 minutos más. Mientras cuece, enciende el gratinador del horno para que esté bien caliente en el último paso.

Paso 6 de 7

Tuesta el pan y frótalo con ajo

Tuesta las 4 rebanadas de pan en la tostadora, en una sartén sin aceite o en el horno, hasta que estén secas y doradas por las 2 caras. Cuanto más seco quede el pan, más tiempo aguantará encima de la sopa sin empaparse ni hundirse.

Corta por la mitad el diente de ajo que habías reservado y frota la cara cortada sobre el pan todavía caliente. La superficie áspera de la tostada actúa como un rallador y deja un aroma sutil, sin el picor del ajo crudo picado. Si las rebanadas son más grandes que la boca de los cuencos, recórtalas para que encajen justo encima de la sopa: así el queso no se escurre por los lados y se gratina de forma pareja.

Paso 7 de 7

Gratina con queso y sirve

Reparte la sopa caliente en 4 cuencos aptos para horno, sin llenarlos hasta el borde. Coloca una rebanada de pan sobre cada uno y cubre con los 160 g de queso rallado, unos 40 g por cuenco, llegando bien a los bordes del pan para que el queso se pegue al cuenco al fundirse.

Pon los cuencos sobre una bandeja y mételos en la parte alta del horno con el gratinador al máximo, entre 3 y 5 minutos. Vigila a través del cristal: está lista cuando el queso burbujea y tiene manchas doradas. Sácala con guantes, porque la cerámica quema, y sirve enseguida, antes de que el pan se ablande.

Consejos finales

Sin el pan ni el queso, la sopa se conserva 3 días bien tapada en la nevera y se puede congelar hasta 3 meses, así que compensa pochar el doble de cebolla y guardar la mitad. Descongélala en la nevera la víspera, caliéntala a fuego suave y monta el pan y el queso justo antes de gratinar. Ya gratinada no se congela bien, porque el pan se deshace.

Lo que puede estropearla pasa casi siempre en la cazuela de la cebolla. A fuego fuerte se quema por fuera y amarga; retirada cuando solo está transparente, la sopa queda sosa y pálida. Los trucos para acertar son mirar el color y no el reloj, porque tiene que llegar a un marrón como el del caramelo, y no salar con generosidad al principio, ya que el caldo y el queso aportan bastante sal.

Para una versión vegetariana, cambia el caldo por uno de verduras y gratina con un queso curado de oveja, revisando la etiqueta, porque muchos se elaboran con cuajo animal. Si la quieres más cerca de la versión francesa, usa gruyère o emmental y añade un chorrito de vino blanco seco junto al brandy. Sin gluten, basta con pan apto para celíacos y comprobar la etiqueta del caldo. Y para alternar en invierno, la sopa de ajo comparte el pan y suma pimentón, la sopa de picadillo lleva huevo duro y jamón, y una sopa de verduras casera queda más ligera.

Valora esta recetas 15 valoraciones
Añade esta receta a tus favoritos Y tenla a mano siempre que quieras