La sopa de cebolla es uno de esos platos que reconfortan el alma cuando el frío empieza a apretar. En Gallina Blanca entendemos que el ritmo del día a día a veces nos deja poco tiempo para elaboraciones complejas, por eso buscamos soluciones que aporten todo el sabor de siempre de forma sencilla. Para elevar este plato a otro nivel, el uso del Caldo Gourmet de Pollo con Jamón Ibérico Enrique Tomás 100% Natural aporta un matiz profundo y una intensidad que complementa perfectamente el dulzor de la cebolla caramelizada.

Aunque es muy conocida internacionalmente por su versión francesa, esta elaboración tiene un arraigo profundo en la gastronomía española, donde las sopas de aprovechamiento con pan y cebolla han sido un pilar en los hogares durante generaciones. Es una receta que demuestra cómo con ingredientes muy humildes y un poco de paciencia se puede conseguir un resultado digno de cualquier restaurante, manteniendo siempre ese espíritu familiar y cercano que tanto nos gusta cuidar en nuestras mesas.

Para empezar a preparar esta receta de sopa de cebolla, lo primero es organizar bien la encimera. Repasando la sopa de cebolla y sus ingredientes, verás que son elementos que solemos tener en la despensa, lo que la convierte en una sopa de cebolla de receta fácil ideal para cualquier noche de la semana. Si buscas el sabor de la sopa de cebolla original, el secreto reside en el tiempo que le dediques al pochado, ya que hacer una sopa de cebolla con mimo es lo que marca la diferencia entre un plato correcto y uno excepcional.

Información nutricional(por ración)

Energía

245 kcal

Hidratos

22 g

Grasas

14 g

Fibra

3 g

Proteínas

9 g

¿Cuántos comensales?
4
Cebolla de figueras
Cebolla de figueras
4 unidades
Ajo
Ajo
3 dientes
Tomillo
Tomillo
1 rama fresco
Mantequilla
Mantequilla
1 cucharada
Brandy
Brandy
60 mililitros
Queso rallado
Queso rallado
160 gramos
Pan
Pan
4 rebanadas
Aceite de oliva virgen extra
Aceite de oliva virgen extra
al gusto
Sal
Sal
al gusto
Pimienta
Pimienta
al gusto
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Receta

Sopa de cebolla

Paso 1 de 7

Preparación y corte de la cebolla

Preparación y corte de la cebolla

Comenzamos pelando las tres cebollas y cortándolas en una juliana muy fina. Es fundamental que el corte sea uniforme para que todas las piezas se cocinen al mismo tiempo y no encontremos trozos crudos mientras otros se queman.

Mientras cortas la cebolla, puedes ir pelando el diente de ajo, que reservaremos para más adelante. Un buen cuchillo bien afilado te ayudará a que el proceso sea rápido y limpio, facilitando que la cebolla suelte sus jugos de manera natural durante la cocción.

Paso 2 de 7

El pochado lento y la caramelización

El pochado lento y la caramelización

En una cazuela amplia, calentamos el aceite de oliva virgen extra a fuego medio-bajo. Incorporamos la cebolla con una pizca de sal, lo que la ayudará a sudar y a soltar el agua más rápidamente, evitando que se dore de golpe.

Este es el paso crucial: debemos dejar que se cocine lentamente durante al menos veinte o treinta minutos. Queremos que adquiera un tono tostado y dulce, removiendo de vez en cuando para que el caramelizado sea homogéneo en toda la base de la cazuela.

Paso 3 de 7

Aromatizar con ajo y vino

Aromatizar con ajo y vino

Una vez que la cebolla tenga ese color caramelo tan característico, incorporamos el diente de ajo picado muy fino. Lo cocinamos apenas un minuto para que suelte su aroma sin que llegue a quemarse, lo que aportaría un sabor amargo innecesario.

Acto seguido, vertemos los 50 ml de vino. Subimos un poco el fuego para que el alcohol se evapore y, con una cuchara de madera, raspamos el fondo de la cazuela para recuperar todos los jugos caramelizados que se hayan quedado adheridos.

Paso 4 de 7

Incorporación del caldo

Incorporación del caldo

Es el momento de incorporar el litro de caldo. Al usar una base de calidad, nos aseguramos de que la sopa tenga una estructura sólida y un sabor equilibrado que realzará el dulzor de la cebolla sin opacarlo.

Vertemos el líquido poco a poco mientras removemos para que los sabores se integren desde el primer momento. La combinación del pollo y el jamón ibérico del caldo aportará un toque umami delicioso a la preparación.

Paso 5 de 7

Cocción a fuego suave

Llevamos la mezcla a ebullición y, en cuanto empiece a burbujear, bajamos el fuego al mínimo. Dejamos que la sopa hierva suavemente durante unos quince minutos para que todos los ingredientes se integren correctamente.

Durante este tiempo, la sopa reducirá ligeramente y los sabores se concentrarán. Es un buen momento para probarla y rectificar el punto de sal si fuera necesario, aunque el caldo ya suele aportar la sazón justa.

Paso 6 de 7

Preparación de los costrones de pan

Mientras la sopa termina de cocinarse, preparamos los costrones de pan tostado. Si las rebanadas no están ya listas, puedes pasarlas por la plancha o el horno hasta que queden bien crujientes, lo que evitará que se deshagan demasiado rápido al entrar en contacto con el caldo.

Si buscas un sabor más intenso, puedes frotar ligeramente el pan con un trozo de ajo crudo antes de colocarlas sobre la sopa. Este pequeño detalle marca una gran diferencia en el resultado final del plato.

Paso 7 de 7

El gratinado final

Repartimos la sopa en cuencos individuales aptos para horno. Colocamos una rebanada de pan sobre cada uno y cubrimos generosamente con el queso rallado a nuestro gusto, asegurándonos de que cubra bien los bordes del pan.

Introducimos los cuencos en el horno con la función de gratinado al máximo durante unos minutos. Vigilamos atentamente hasta que el queso esté fundido y presente unas burbujas doradas y crujientes, sirviendo el plato inmediatamente para disfrutar de la textura.

Consejos finales

Servir esta sopa de cebolla casera es siempre un éxito garantizado, especialmente si se busca una cena reconfortante que guste a todos. Para que el resultado sea impecable, lo ideal es llevar los cuencos a la mesa justo después de salir del horno, cuando el queso aún está fundido y el pan ha absorbido parte del caldo sin perder firmeza. Esta receta es perfecta como plato único ligero o como entrante en una comida más extensa.

Aprender a preparar esta sopa paso a paso permite dominar una técnica que servirá para muchas otras recetas de aprovechamiento. Si necesitas una versión rápida, recuerda que el secreto está en no descuidar el fuego para que la cebolla no se queme. Con estos trucos, como el uso de un buen caldo y el gratinado final, conseguirás una sopa para cuatro personas con un sabor auténtico y tradicional que invitará a repetir.

Si te ha gustado esta elaboración, también puedes probar otras opciones tradicionales como la clásica sopa de ajo, ideal para los días más frescos, o una nutritiva sopa de verduras casera. Para los días de celebración, la sopa de picadillo es otra alternativa excelente que siempre triunfa en casa.

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