Partidas por la mitad y asadas con un aliño de aceite, pimienta y perejil, las alcachofas al horno pasan de verdura dura a bocado tierno, con las hojas de fuera tostadas y el corazón meloso. La receta da para 4 personas, 12 piezas en total, y está lista en unos 55 minutos: unos 15 de limpieza, que es lo único laborioso, y el resto de horno. Sirven como guarnición o como cena ligera.

La alcachofa es una verdura de invierno y primavera: las primeras llegan a finales de otoño y las mejores suelen verse entre febrero y abril, cuando están más tiernas y apretadas. En España la variedad más cultivada es la Blanca de Tudela, y hay 2 figuras de calidad reconocidas, la Alcachofa de Tudela con IGP y la Alcachofa de Benicarló con DOP. Su nombre científico, Cynara, se suele relacionar con una leyenda griega en la que Zeus convierte en alcachofa a una joven con ese nombre que había vuelto a escondidas a visitar a su familia.

A la hora de comprarlas, elige piezas que pesen para su tamaño, con las hojas cerradas y bien pegadas, y que crujan un poco al apretarlas; si las hojas se abren o tienen puntas negras, son viejas y tendrán más pelusa. En esta receta casera el horno trabaja a 190 °C durante 30 a 40 minutos, según el tamaño, y un chorrito de agua en la bandeja a mitad de cocción genera el vapor que ablanda el corazón mientras los bordes se doran. El aliño lleva una pastilla de Avecrem Pollo desmenuzada en el aceite, que hace de sal y reparte el sabor entre las hojas.

Información nutricional(por ración)

Energía

120 kcal

Hidratos

15 g

Grasas

5 g

Fibra

8 g

Proteínas

4 g

¿Cuántos comensales?
4
Alcachofa
Alcachofa
12 unidades
Aceite de oliva virgen extra
Aceite de oliva virgen extra
2 cucharadas
Avecrem Pollo
1 pastilla
Perejil
Perejil
al gusto
Pimienta
Pimienta
al gusto
Limón
Limón
al gusto
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Paso 1 de 4

Limpia las alcachofas y frótalas con limón

Limpia las alcachofas y frótalas con limón

Antes de empezar, prepara un bol con agua fría, unos cubitos de hielo, el zumo de medio limón y unas ramas de perejil: ahí irán las alcachofas según las limpies. Retira las hojas exteriores más duras de las 12 alcachofas, tirando hacia abajo, hasta llegar a las de color verde claro, que son tiernas. Corta las puntas, unos 2 cm, y pela el tallo con un cuchillo pequeño para quitar la capa fibrosa, dejando unos 3 cm unidos al corazón.

Abre cada alcachofa en 2 mitades, de la punta al tallo,, o déjalas enteras si son pequeñas. Si en el centro ves pelusa, retírala con una cucharilla. Frota cada pieza con medio limón en cuanto la cortes y métela en el bol: la alcachofa se oxida en pocos minutos y se pone negra, y el limón y el frío lo frenan. En un plato tan sencillo, la calidad del producto lo es todo, así que compra las alcachofas en una frutería de confianza.

Paso 2 de 4

Prepara el aliño con Avecrem Pollo

Prepara el aliño con Avecrem Pollo

Enciende el horno a 190 °C, solo con las resistencias superior e inferior, para que haya cogido temperatura cuando lo necesites. En un mortero o un bol pequeño, mezcla el aceite de oliva virgen extra (2 cucharadas) con la pastilla de Avecrem Pollo bien deshecha, pimienta negra recién molida y perejil fresco picado al gusto, hasta formar una pasta ligera.

Saca las alcachofas del agua y sécalas bien con papel de cocina, porque el agua que queda entre las hojas impide que se doren. Unta la bandeja de horno con un poco del aliño y coloca las mitades con el corte hacia arriba, sin amontonarlas. Reparte el resto con una cuchara o un pincel, procurando que entre algo entre las hojas. Olvídate del salero: la pastilla ya sazona el conjunto y la alcachofa asada concentra su sabor.

Paso 3 de 4

Hornea a 190 °C hasta que estén tiernas

Hornea a 190 °C hasta que estén tiernas

Coloca la bandeja en la altura central del horno y deja las alcachofas entre 30 y 40 minutos, según el tamaño; las piezas pequeñas pueden estar en 20 o 25. A mitad de cocción, abre el horno y vierte medio vaso de agua en el fondo de la bandeja, sin mojar las alcachofas por encima. Ese vapor ablanda el corazón mientras las hojas exteriores se tuestan.

Vigila las puntas en los últimos minutos. Si se oscurecen demasiado mientras el centro sigue crudo, cúbrelas con una hoja de papel de aluminio y sigue horneando; un borde tostado y crujiente es bueno, uno negro amarga. Notarás que el aroma cambia cuando el aliño empieza a caramelizar con los jugos de la verdura, y ese es el momento de empezar a comprobar el punto en lugar de fiarte solo del reloj.

Paso 4 de 4

Comprueba el punto y termina con limón

Para saber si están hechas, pincha la base de una alcachofa, la parte más gruesa del corazón, con un cuchillo fino: tiene que entrar sin resistencia, como en una patata cocida. Si aún notas firmeza, dales 5 minutos más y vuelve a probar. Cuando estén, apaga el horno y deja la bandeja dentro 2 minutos con la puerta entreabierta, para que terminen de asentarse sin seguir tostándose.

Pásalas a una fuente amplia donde no se amontonen, para que no pierdan el dorado con el vapor. Exprime por encima unas gotas de limón fresco, que aporta un punto ácido que contrasta con el asado, y termina con perejil fresco picado o con alguna otra hierba aromática que tengas a mano. Sírvelas calientes o templadas, recién salidas del horno.

Consejos finales

Si las compras unos días antes, guárdalas en la nevera sin lavar, en una bolsa de papel o con un paño húmedo, y gástalas en 3 o 4 días: con el tiempo pierden agua y endurecen. Un truco para saber si son frescas es frotar 2 alcachofas entre sí, porque si chirrían están bien hidratadas. En plena temporada, entre febrero y abril, salen más baratas y tiernas, y las piezas medianas son las que mejor quedan en el horno. Si compras de más, las que no quepan en la bandeja sirven para unas alcachofas con jamón, la versión salada de siempre.

Lo que más falla en esta receta es la oxidación: si las limpias todas y luego empiezas a frotarlas con limón, las primeras ya estarán negras. Otro error es quedarse corto al pelar, porque las hojas duras no se ablandan en el horno y quedan fibrosas en la boca. El tercero es meterlas mojadas, que se cuecen en vez de tostarse. Ten el bol con agua, hielo y limón listo antes de coger el cuchillo: es el truco que frena la oxidación desde la primera pieza. Y seca las mitades a conciencia antes del aliño.

Como guarnición o entrante ligero acompañan casi cualquier segundo, y es fácil cuadrar los tiempos para comer 4 personas con un solo horno. Un salmón al horno puede ir a la misma temperatura, unos muslos de pollo al horno completan el menú, y si prefieres pescado blanco, la merluza al horno pide poco tiempo y puedes meterla al final.

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