Un vino para cada plato

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Hoy vamos a  brindar por uno de nuestros patrimonios gastronómicos más grandes: el vino. Y es que en España hay más de 65 Denominaciones de Origen vinícolas (DO)  que clasifican los vinos por las características propias del medio geográfico en el que éste se produce y elabora.  Por tanto, detrás de esta distinción no sólo hay fronteras sino algo mucho más profundo: historia, costumbres, incluso mitos y leyendas que han hecho que en cada lugar, gracias a su gente y a su evolución, se haya conseguido un producto singular y único de gran calidad.  

¡Está claro que 65 D.O son muchísimas! ¿Cómo elegir? Lo principal es dejarse sorprender y aconsejar. Aunque la tradición popular siempre habla de blancos para el pescado y tintos para la carne, lo cierto es que ese romper esa regla es uno de los grandes placeres en la mesa. Con tantos vinos monovarietales y multivarietales, hay multitud de referencias adecuadas para cada plato. A modo de ejemplo, hemos elaborado un menú de tres platos y lo hemos maridado con vinos diferentes para que veas que las posibilidades son infinitas y, sobre todo, que cada plato puede llevar un vino diferente, por lo que no tengas miedo a combinarlos en un solo banquete. 

Primer plato: Ensalada de Buey de Mar 

Empezamos con una receta con marisco ligera y sabrosa: una Ensalada de Buey de Mar. ¿Estáis pensando en acompañarla con un blanco? Está bien, pero hazlo con uno poco común: un vino 100% Godello, una uva de gran potencial aromático de la DO Valdeorras, en Orense. Otra opción muy recomendable es acompañarla de un Cava, un vino espumoso catalán del que hay multitud de variedades y que maridan muy bien con diferentes platos y no sólo con postres, como se suele creer. En este caso recomendamos un Brut Nature, un cava con muy poco azúcar. Y si quieres ser atrevid@, decántate por un Vino fortificado o generoso, un vino con mayor graduación alcohólica, con textura y sabores robustos  como un Jerez-Xerès-Sherry; un vino seco elaborado con mosto completamente fermentado. 

Segundo plato: Cochinillo al horno 

Un buen cochinillo segoviano contundente y sabroso merece un vino que realce todo su sabor. Y como nos gusta ir contracorriente, te recomendamos un blanco de la vecina DO de Rueda, eso sí, uno fermentado en barrica. Si eres de los que no perdonan un tinto con el cochinillo, una opción perfecta es un Ribera del Duero crianza, también de Castilla y León y con un mínimo de 24 meses en barrica de roble. 

Mousse de chocolate

Postre: Mousse de chocolate con nueces

A esta delicia dulce que se deshace en el paladar le va bien un vino dulce en el que aparezcan los aromas del chocolate de la crianza en barrica, como un vino dulce tinto de la DO Alella . Otro clásico infalible es un Moscatel, elaborado con la uva del mismo nombre que puede producir vinos semidulces como los de la comarca de la Marina Alta, de la DO Alicante. Si te sobra, tómatelo otro día con una selección de quesos azules. Y si quieres darle al postre el toque de vino por excelencia, una opción que nunca decepciona es un Pedro Ximénez, elaborado a partir de la variedad de uva moscatel con el mismo nombre. Un vino dulce y oscuro que aportará un toque frutal a tu postre. Lo encontrarás bajo la Denominaciones de Origen Jerez, Montilla Moriles y Málaga

Éstas son algunas sugerencias pero recuerda que en materia de vinos somos muy afortunad@s y hay grandes vinos esperando sorprenderte. ¡Atrévete a maridar con Denominaciones de Origen que no conozcas y verás cómo tus platos saben aún mejor!

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