Las mollejas de pollo guisadas pasan de duras y elásticas a tiernas tras un hervor de 40 minutos y un guiso con sofrito, vino blanco y tomate que deja una salsa espesa para mojar pan. Entre el hervor y el guiso hay que contar 1 hora y 45 minutos aproximadamente, casi todo con la cazuela a fuego suave, y con esta cantidad comen bien 4 personas como plato principal.

Ninguno de los pasos tiene dificultad técnica, porque todo se reduce a picar, sofreír y dejar cocer, y por eso es un guiso fácil para estrenarse con la casquería. En la pollería, pide unos 600 g en total y fíjate en que tengan un color rojo oscuro y estén firmes; suelen venderse ya abiertas, pero casi siempre les quedan restos de membrana y grasa que conviene repasar en casa.

En muchas casas se guisan así, con sofrito y vino, y en otras se preparan encebolladas, al ajillo o con tomate solo, o se completan con unos guisantes o patatas en dados al final. El hervor previo, en agua acidulada con la cucharada de café de vinagre, es lo que ablanda la molleja; guisarla directamente en crudo exige mucho más tiempo en la cazuela. Después, los 100 ml de vino tienen que reducir y perder el olor fuerte antes de que entre el tomate, y el caldo se reserva para los últimos 15 minutos.

Información nutricional(por ración)

Energía

290 kcal

Hidratos

12 g

Grasas

3 g

Fibra

30 g

Proteínas

12 g

¿Cuántos comensales?
4
Caldo Casero de Pollo 100% Natural
Ajo
Ajo
3 dientes
Pimiento verde
Pimiento verde
100 gramos
Tomate
Tomate
150 gramos
Vino blanco
Vino blanco
100 mililitros
Vinagre
Vinagre
1 cucharada de café
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Receta

Mollejas de pollo guisadas

Paso 1 de 3

Lava y cuece las mollejas

Lava y cuece las mollejas

Lava las mollejas con agua fría y revísalas una a una: retira con un cuchillo pequeño los restos de grasa, de tendones y de la membrana plateada, que no se ablandan con la cocción. Unos 600 g son una buena cantidad para 4 personas. Ponlas en una cazuela, cúbrelas con agua fría y echa el vinagre, una cucharada de café.

Llévalas a ebullición a fuego alto; cuando arranque el hervor, baja el fuego y mantenlas unos 40 minutos a borboteo suave. Durante los primeros minutos sube a la superficie una espuma grisácea: retírala con una espumadera cada cierto tiempo, porque son impurezas que enturbiarían la salsa. Al final, las mollejas tienen que estar tiernas al pincharlas. Escúrrelas, deja que se templen y córtalas en trozos si son grandes; resérvalas mientras preparas las verduras.

Paso 2 de 3

Pica las verduras del sofrito

Pica las verduras del sofrito

Pela la cebolla, córtala por la mitad y haz cortes verticales y horizontales sin llegar a la raíz antes de trocearla; así obtienes un picado fino y regular. Si te pican los ojos al cortarla, sumérgela unos minutos en agua fría antes de picarla o usa un cuchillo bien afilado. Pica finos los 3 ajos ya pelados.

Lava el pimiento verde, 100 g,, quítale las semillas y el nervio blanco y córtalo en dados medianos, de 1 centímetro más o menos. Por último, parte por la mitad los 150 g de tomate y rállalo por el lado del corte sobre un bol, con un rallador de agujero grueso, hasta que solo te quede la piel en la mano. Esa pulpa espesará la salsa. Deja todas las verduras listas y separadas antes de encender el fuego, porque entran en la cazuela en momentos distintos.

Paso 3 de 3

Guisa las mollejas con vino, tomate y caldo

Guisa las mollejas con vino, tomate y caldo

Pon un chorro de aceite en una cazuela a fuego medio y dora en él la cebolla con el ajo, unos 5 minutos. Añade el pimiento y cocina 3 o 4 minutos más, hasta que se ablande. Incorpora las mollejas hervidas y rehógalas unos 10 minutos, dándoles alguna vuelta, hasta que cojan el sabor del sofrito y algo de color.

Sube un poco el fuego, riega con el vino, 100 ml, y déjalo hervir hasta que reduzca y pierda el olor fuerte, con el líquido ya homogéneo. Agrega el tomate rallado y cocina a fuego suave unos 20 minutos: el tomate se concentra y la salsa espesa. Por último, añade los 500 ml de Caldo Casero de Pollo, prueba de sal y cuece 15 minutos más, hasta que la salsa quede trabada. Sírvelas solas, con pan o con arroz blanco.

Consejos finales

Para convertirlas en plato único, añade unas patatas en dados junto con el caldo, con un poco más de líquido si hace falta, y alarga la cocción hasta que estén tiernas, unos 20 minutos. Otra opción es servirlas sobre un arroz blanco que recoja toda la salsa, y con pan para mojar funcionan también como tapa caliente en cazuelitas de barro.

Con olla rápida te ahorras buena parte del hervor: cuece las mollejas limpias unos 20 minutos a presión con agua y el vinagre, escúrrelas y sigue con el guiso en la cazuela como en los pasos. La molleja de pollo al vino va un paso más allá y se hace entera en la olla, con manzanilla y especias.

Para que la salsa quede espesa y brillante, deja que el tomate pierda bien el agua antes de añadir el caldo; trucos como este, o reducir unos minutos destapado al final, evitan tener que espesar con harina. Si al terminar alguna molleja sigue dura, la causa casi siempre es un resto de membrana: retíralo en el plato y, la próxima vez, repasa la limpieza antes del hervor.

Las mollejas de pollo guisadas ganan reposadas de un día para otro. Se conservan 3 días en frío, bien tapadas, o 3 meses congeladas en su salsa; para servirlas, templa el guiso a fuego lento, alargando la salsa con caldo si hace falta. Con la misma limpieza previa se preparan las mollejas de pollo encebolladas y las mollejas al ajillo, 2 versiones tradicionales de bar.

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