Lubina en salsa de almendras

¿Qué pasa si acompañamos uno de los pescados más finos con uno de los frutos secos más sabrosos? Respuesta: que obtendremos una lubina en salsa de almendras simplemente espectacular.

  • 20-40 min
  • Fácil
  • 4 personas

Ingredientes

  • Caldo Casero de Pescado 100% Natural

    100% natural, sabor casero

Cómo hacer Lubina en salsa de almendras

  • PASO 1

    Para esta receta de lubina en salsa de almendras, lo primero que haremos será picar los dos dientes de ajo y el puerro finos. Los sofreímos en una sartén con dos cucharadas soperas de aceite de oliva durante 10 o 12 minutos. A continuación, añadimos la cucharada sopera rasa de harina (15 gramos aproximadamente), removemos con la cuchara de madera y dejamos que tome color durante unos 4 minutos.

  • PASO 2

    Transcurrido este tiempo, incorporamos la almendra en polvo y el Caldo Casero de Pescado, removemos enérgicamente para que la salsa ligue e incorporamos la mantequilla y la pimienta negra. Reservamos.

  • PASO 3

    En una sartén aparte marcamos los filetes de lubina por ambos lados a fuego alto y con un poquito de aceite de oliva. Ya solo falta emplatar: servimos los filetes asados con la salsa que teníamos reservada por encima. Finalmente, espolvoreamos con almendras laminadas con el fin de darle visibilidad a la almendra.

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Consejos para cocinar Lubina en salsa de almendras

En este caso hemos optado por hacer la lubina a la plancha vuelta y vuelta, pero también podemos hacerla al horno pintada con un poco de aceite de oliva e incluso enharinada en una sartén con un poquito más de aceite a fuego medio.

 

Ya puedes disfrutar de este plato de pescado saludable, nutritivo y delicioso… en pocas palabras: ¡premium!

Truco destacado de la receta
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La receta de lubina en salsa de almendras es uno de los platos más delicatessen que nos podemos meter entre pecho y espalda. Y es que la lubina es uno de los pescados blancos más magros y, por tanto, nutritivos que hay en el mar. Además, su carne es delicada, baja en sodio y rica en proteínas de alto valor biológico, lo que convierte a la lubina en todo un lujo para quienes practican dietas hipocalóricas (bajas en calorías). Otra cosa que nos encanta de la lubina es su nombre. ¿Imaginas de dónde procede? Pues ni más ni menos que de la palabra “lobo”. Esto se debe a la voracidad y rapidez con que ataca a otros peces más pequeñitos y crustáceos. Vamos, que cuando la vemos tranquila en nuestro plato no es ni la mitad de feroz de lo que en realidad es.

 

La lubina se disfruta cuando se compra fresca y entera. Esto es así. Ahora bien, comprarla ultracongelada también puede tener sus ventajas. La más importante de ellas tiene que ver con un parásito muy extendido en los últimos años causante de infecciones gastrointestinales y alergias en nuestro cuerpo. Quizá te suene: hablamos del “anisakis” y, aunque se encuentra principalmente en pescados que se consumen crudos o semicrudos (como los boquerones en vinagre, el sushi, el pescado en escabeche, los ahumados o en salmuera), la congelación previa reduce significamente los riesgos de infección. Eso sí, no vale cualquier congelación. Para que esta sea efectiva se recomiendan congelaciones por debajo de -20ºC durante un periodo mínimo de 24 horas o de al menos 5 días si la temperatura de nuestro congelador ronda los -16ºC o -18ºC, que es lo habitual. En cualquier caso, que no cunda el pánico porque el anisakis desaparece si cocinamos el pescado de forma tradicional, esto es, en temperaturas que alcanzan los 60ºC, como la cocción, la fritura, el horneado o la plancha.

 

Pero bueno, dejemos a un lado los parásitos y procedamos a explicar cómo hacer lubina en salsa de almendras, un acompañamiento que casa a las mil maravillas con este pescado debido al sabor y a la textura oleica de dicho fruto seco.