Para una comida de domingo sin pasar la mañana entre fogones, la lubina al horno con patatas resuelve el plato principal y la guarnición en una sola bandeja. Las cantidades son para 4 personas y el total ronda los 40 minutos, casi 30 de ellos con la bandeja en el horno. Esa organización la vuelve fácil de encajar en una mañana: mientras las patatas se adelantan, limpias y secas el pescado. La lubina entra cuando la patata va por la mitad de su cocción, y así ambas terminan juntas, el pescado jugoso y la patata tierna y empapada en el caldo.

Antes de comprar, elige entre lubina de acuicultura y salvaje. La primera se encuentra todo el año, con tamaño regular y precio estable; la salvaje es más cara y de carne algo más firme, y las 2 sirven para esta receta. Pide 4 filetes con piel y de grosor parecido, que así se asan a la par. El pescado fresco se reconoce por la piel brillante, la carne translúcida y el olor limpio a mar; si el filete se ve mate o suelta líquido en la bandeja, no es buena señal. Las patatas, mejor de carne firme, que aguantan enteras en el horno. La parte técnica se reduce a cortar la patata en rodajas de unos 3 mm, darle 15 minutos de ventaja a 180 °C con vino blanco y Avecrem Pescado, y terminar el conjunto a 200 °C hasta que el centro del filete alcance los 60 °C.

Información nutricional(por ración)

Energía

345 kcal

Hidratos

22 g

Grasas

12 g

Fibra

3 g

Proteínas

28 g

¿Cuántos comensales?
4
Avecrem Pescado
1 pastilla
Lubina
Lubina
4 filete
Patata
Patata
200 gramos
Vino blanco
Vino blanco
150 mililitros
Agua
Agua
100 mililitros
Pimienta negra
Pimienta negra
3 gramos
Aceite de oliva virgen extra
Aceite de oliva virgen extra
15 mililitros
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Paso 1 de 3

Adelanta las patatas en el horno

Adelanta las patatas en el horno

Con el horno calentándose a 180 °C, pela y lava los 200 g de patatas y córtalas en rodajas finas, de unos 3 mm, más finas de lo habitual; con ese grosor se hacen en el mismo tiempo que el pescado. Si las prefieres en dados de 1 cm, también funcionan, pero necesitan unos minutos más. Repártelas en una bandeja amplia sin amontonarlas, para que el calor llegue a todas por igual.

En un cazo, lleva a ebullición los 100 ml de agua con los 150 ml de vino blanco, desmenuza dentro 1 pastilla de Avecrem Pescado y añade los 3 g de pimienta negra. Deja hervir 2 o 3 minutos: el alcohol se va y el caldo concentra un poco el sabor. Viértelo sobre las patatas, mezcla para que queden bien impregnadas y riega con la mitad de los 15 ml de aceite de oliva virgen extra. Hornea 15 minutos, hasta que los bordes se vean translúcidos y la punta de un cuchillo entre con algo de resistencia.

Paso 2 de 3

Seca y coloca los filetes de lubina

Seca y coloca los filetes de lubina

Mientras se hacen las patatas, prepara los 4 filetes de lubina. Pasa los dedos por la carne a contrapelo y retira con unas pinzas las espinas que notes en la línea central; raspa la piel con el dorso del cuchillo si queda alguna escama. Sécalos bien con papel de cocina por las 2 caras: la humedad hace que la piel se pegue y que el pescado se cueza en su propia agua en lugar de asarse. Sala con prudencia, porque el caldo ya lleva sal.

Saca la bandeja, gira el mando del horno hasta 200 °C y coloca los filetes sobre las patatas con la piel hacia abajo. Así la piel hace de colchón, protege la carne del calor de la bandeja y el filete se mantiene jugoso. Para tostar la piel, colócalos al revés y termina con 1 o 2 minutos de grill. Riega el pescado con el resto del aceite, que lo protege del calor directo y evita que la superficie se seque.

Paso 3 de 3

Hornea a 200 °C y comprueba el punto

Hornea a 200 °C y comprueba el punto

Devuelve la bandeja al horno, ya a 200 °C. Para filetes de unos 2 cm de grosor bastan 10 o 12 minutos; si son finos, empieza a mirar a los 8. Sabrás que el pescado está hecho porque la carne pasa de translúcida a blanca y opaca y se separa en lascas al presionarla con un tenedor, pero sigue brillante y húmeda por dentro. Si tienes termómetro, el centro del filete debe llegar al menos a 60 °C.

No lo dejes más tiempo del necesario: a partir de ese punto la lubina pierde jugo enseguida y queda seca y fibrosa. Si las patatas aún están duras cuando el pescado ya está hecho, retira los filetes a una fuente caliente, tápalos y deja las patatas 5 minutos más. Fuera del horno, deja reposar el conjunto 2 minutos para que los jugos se asienten y las patatas terminen de absorber el caldo. Sirve cada filete sobre su cama de patata y riega con el jugo que queda en la bandeja.

Consejos finales

En la mesa, la bandeja va directa al centro y cada uno se sirve su filete con su parte de patata. Para acompañar, una ensalada de brotes verdes con tomate o unos pimientos rojos asados aportan frescura y color sin competir con el pescado. Unas gotas de limón o un hilo de aceite crudo justo al servir terminan el plato, y el jugo del fondo, con el vino y el caldo, merece pan para mojar.

Los trucos que salvan esta bandeja empiezan en la tabla de cortar: rodajas finas, hechas con mandolina o con un cuchillo bien afilado, porque las gruesas siguen duras cuando el pescado ya está listo. Después, mira el punto antes de lo que crees, ya que 3 o 4 minutos de más bastan para secar una lubina. Y sala el filete con mano ligera, pensando que el caldo de las patatas ya lleva sal. Para más sabor en el fondo, añade unas láminas de cebolla junto a las patatas: se ablandan en el caldo y lo endulzan.

Con una lubina entera de unos 600 g, limpia y con un par de cortes en el lomo, el horneado a 200 °C se alarga a unos 20 o 25 minutos, hasta que junto a la espina marque 60 °C. Otra opción es cerrarla en papel con un poco del caldo, como en la lubina en papillote, que se hace al vapor y queda muy jugosa. Y si la quieres sin patatas, la lubina al horno se prepara sola y en menos tiempo.

La misma técnica sirve para otros pescados blancos: una merluza al horno pide menos tiempo porque su carne es más tierna, el bacalao al horno tiene un sabor más intenso, y el besugo encaja en celebraciones con un asado muy parecido.

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