De noviembre a abril, cuando la alcachofa llega al mercado prieta y con las hojas bien cerradas, cortarla en láminas finas y pasarla por aceite caliente da unas alcachofas fritas caseras de borde crujiente, casi como un chip, y centro tierno. Con 4 o 5 piezas tienes un entrante o una guarnición para 4 personas, y entre limpiarlas, secarlas y freírlas en tandas calcula unos 25 minutos.

En España, el producto tiene nombre propio en la Alcachofa de Tudela, con indicación geográfica protegida en la Ribera navarra, y la Alcachofa de Benicarló, con denominación de origen en Castellón, además de las grandes huertas de Murcia y Alicante. Sea cual sea el origen, elige piezas pesadas para su tamaño, con las hojas exteriores juntas y sin manchas negras, y el tallo firme; si al apretarlas crujen un poco, están frescas. Las que se abren como una flor ya han perdido agua y tienen más pelusa por dentro.

Fíjate sobre todo en el grosor y en la temperatura: láminas de 2 a 3 mm, que se fríen a la vez por fuera y por dentro, y aceite a unos 180 °C, que sella la superficie al momento y evita que la alcachofa absorba grasa. Por debajo de esa temperatura quedan blandas y aceitosas; por encima, se tuestan por fuera y se quedan crudas en el centro. El limón trabaja por partida doble: en el agua evita que se oxiden mientras las cortas y, en la mesa, aporta el punto ácido. La pastilla de Avecrem Pollo, reducida a polvo, se espolvorea justo al sacarlas del aceite y hace las veces de sal.

Información nutricional(por ración)

Energía

185 kcal

Hidratos

11 g

Grasas

13.5 g

Fibra

6.5 g

Proteínas

3.8 g

¿Cuántos comensales?
4
Alcachofa
Alcachofa
4-5 unidades
Limón
Limón
1 unidad
Ajo
Ajo
1 diente
Avecrem Pollo
1 pastilla
Aceite de oliva virgen extra
Aceite de oliva virgen extra
al gusto
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Paso 1 de 3

Limpia y lamina las alcachofas

Limpia y lamina las alcachofas

Llena un bol grande de agua fría, exprime en él medio limón y echa también dentro la mitad exprimida; la otra mitad guárdala para la mesa. Retira las hojas exteriores más duras y oscuras de cada alcachofa hasta llegar a las interiores, de color verde claro y amarillento. Pela el tallo con un cuchillo o un pelador para quitar la capa fibrosa y corta la parte superior de las hojas, más o menos el tercio de arriba, que es la zona dura y amarga.

Abre cada alcachofa en 2 a lo largo y, con la punta del cuchillo o una cucharilla, quita la pelusilla del centro si la tienen. Córtalas en láminas finas de 2 a 3 mm, con el cuchillo o con una mandolina, y sumérgelas en el agua con limón a medida que las cortas, porque al contacto con el aire se oscurecen en pocos minutos.

Paso 2 de 3

Seca las láminas y aromatiza el aceite

Seca las láminas y aromatiza el aceite

Este paso es el que separa una fritura crujiente de una blanda. Saca las láminas del agua con limón y extiéndelas sobre varias capas de papel absorbente o un paño limpio, sin amontonarlas. Cúbrelas con más papel y presiona con suavidad para quitar toda el agua de la superficie. El agua que llegue a la sartén baja la temperatura del aceite, hace que salpique y deja la alcachofa blanda, con sabor a hervido.

Mientras se secan, machaca en el mortero la pastilla de Avecrem Pollo hasta reducirla a polvo y resérvala. Pon una sartén honda con abundante aceite de oliva virgen extra, al menos 2 dedos de altura, a fuego medio, y añade el diente de ajo ligeramente aplastado con su piel. Deja que el aceite se caliente con el ajo dentro unos minutos, para que coja su aroma, y retíralo en cuanto empiece a dorarse, antes de que se queme y amargue.

Paso 3 de 3

Fríe en tandas y sazona al momento

Aviva el fuego a medio-alto hasta que el aceite llegue a unos 180 °C: caliente, sin que humee. Sin termómetro, prueba con una sola lámina: debe burbujear enseguida a su alrededor y subir a la superficie. Fríe las alcachofas en tandas pequeñas, de un puñado cada vez, para no enfriar el aceite. Cada tanda necesita unos 3 o 4 minutos, con un giro a mitad de fritura, hasta que estén doradas y con los bordes tostados.

Sácalas con una espumadera y déjalas sobre papel absorbente. En ese momento, todavía calientes, espolvorea una pizca del polvo de Avecrem Pollo por encima y mueve un poco el papel para que se reparta; con la superficie húmeda de aceite se adhiere bien. Espera unos segundos a que el aceite recupere temperatura antes de la siguiente tanda. Lleva a la mesa en cuanto termines, muy calientes, con el medio limón cortado en gajos para exprimir encima.

Consejos finales

Si las alcachofas quedan blandas y brillantes de aceite, el aceite estaba frío o la sartén demasiado llena: fríe menos cantidad por tanda y espera a que vuelva a burbujear antes de echar la siguiente. Si se oscurecen por fuera y siguen duras en el centro, el problema suele ser el grosor; corta láminas más finas o baja un poco el fuego. Salar antes de freír también las estropea, porque la sal hace sudar la alcachofa y la ablanda. Seca las láminas a conciencia y sazónalas solo al sacarlas del aceite: con esos trucos la fritura sale crujiente aunque sea la primera vez.

La freidora de aire también las deja crujientes, aunque menos doradas. Precaliéntala 3 minutos a 180 °C, seca igual las láminas y úntalas en un bol con 1 cucharada sopera de aceite de oliva virgen extra. Cocínalas a 180 °C de 10 a 12 minutos en una sola capa, sin llenar la cesta, y sacúdela a mitad. Espolvorea el polvo de Avecrem al terminar.

Fritas no aguantan: en 15 minutos pierden el crujiente, así que conviene prepararlas justo antes de comer. A cambio, con solo 5 ingredientes son un aperitivo fácil de improvisar cuando aparecen más invitados de los previstos. Como entrante se comparten picando con los dedos; como guarnición, con carne a la plancha, un pescado al horno o unos huevos fritos con puntilla. Con unas lascas de jamón por encima tienes otra versión, y la receta de alcachofas con jamón va por ese camino.

Si te sobran alcachofas crudas, aprovéchalas en una crema de alcachofas o en un arroz con alcachofas. Y para otro aperitivo frito del mismo estilo, prueba las berenjenas fritas crujientes.

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