Abrir los mejillones con vapor o en agua hirviendo, sin más que sal, es la manera más sencilla de preparar mejillones cocidos y de comprobar si el producto es bueno. Con 2 kilos de mejillón fresco tienes un aperitivo para 8 personas, y entre limpiarlos, llevar el agua a ebullición y cocerlos, la fuente está servida en unos 20 minutos.

El mejillón de batea gallego, el más habitual en los mercados españoles, suele estar más lleno entre el final del verano y el invierno. Al comprarlo, busca conchas cerradas, brillantes y húmedas, y un olor a mar limpio, nunca fuerte. Si alguno está entreabierto, dale un golpecito: el que está vivo se cierra en pocos segundos y el que sigue abierto se descarta. En casa, guárdalos en la nevera dentro de su malla o cubiertos con un paño húmedo, nunca sumergidos en agua dulce, y cuécelos en 1 o 2 días.

La técnica tiene poco misterio y se aprende a la primera, así que es un marisco fácil para empezar: el mejillón está hecho cuando la concha se abre, algo que ocurre entre 5 y 7 minutos según el tamaño, y cada minuto de más lo encoge y lo vuelve gomoso.

Para el vapor bastan 2 tazas de agua, porque el propio mejillón suelta mucho líquido al abrirse. Ese caldo, bien colado, se aprovecha después en un arroz, en una sopa o en unos mejillones a la marinera.

Información nutricional(por ración)

Energía

115 kcal

Hidratos

7 g

Fibra

20 g

Proteínas

2 g

¿Cuántos comensales?
8
Marrajo
Marrajo
2 kilos fresco
Agua
Agua
2 tazas
Sal
Sal
al gusto
Perejil
Perejil
al gusto opcional
Imágenes generadas con IA
Cooking Mode Desactivado

Con el Cooking Mode tu pantalla no va a entrar en modo hibernación...

Paso 1 de 4

Limpia y revisa los mejillones

Limpia y revisa los mejillones

Pon los mejillones en un escurridor con agua fría corriente y frota las conchas con un cepillo, o con el lomo de un cuchillo, para quitar la arena, los restos de algas y las pequeñas incrustaciones. Retira la barba, ese manojo de filamentos que asoma entre las valvas: tira de ella con un gesto seco hacia la parte estrecha de la concha y saldrá entera.

Mientras limpias, revisa cada pieza. Descarta las que tengan la concha rota y las abiertas que no se cierran al darles un golpecito contra la encimera, porque ese mejillón ya no está vivo y no es seguro comerlo. No los dejes en remojo en agua del grifo: el agua dulce los mata y les quita sabor. Lo mejor es limpiarlos justo antes de cocerlos y, si tienes que esperar, guardarlos en la nevera tapados con un paño húmedo. Con 2 kilos, esta limpieza lleva unos 10 minutos.

Paso 2 de 4

Cuécelos al vapor con la olla tapada

Cuécelos al vapor con la olla tapada

Pon una olla grande con las 2 tazas de agua y un poco de sal, y llévala a ebullición a fuego fuerte. Coloca encima la vaporera, reparte los mejillones en una capa lo más pareja posible y tapa bien para que el vapor no se escape. Si no tienes vaporera, échalos directamente en la olla con esa poca agua: se cuecen igual, con su propio vapor.

Cuenta entre 5 y 7 minutos, según el tamaño, y a mitad de tiempo agita la olla sujetando la tapa para que los de abajo no se pasen mientras los de arriba terminan de hacerse. Están listos cuando todas las conchas se han abierto; retíralos en ese momento, porque el mejillón pasado encoge y queda gomoso. Los que sigan cerrados después de la cocción, apártalos y no los fuerces. Por último, cuela el líquido del fondo por un colador fino y guárdalo, que es puro sabor a mar.

Paso 3 de 4

Cuécelos en agua si lo prefieres

Cuécelos en agua si lo prefieres

Para el método tradicional de cocerlos en agua, el que se hace en muchas casas, necesitas más líquido que en el vapor: llena una olla grande con agua suficiente para que los mejillones queden cubiertos y sálala un poco. Cuando hierva con fuerza, añade los mejillones ya limpios, espera a que recupere el hervor y mantén el fuego medio alto entre 5 y 7 minutos, o hasta que se abran. Si la olla no es muy grande, échalos en 2 tandas: cuando el agua tarda mucho en volver a hervir, la cocción se alarga y los primeros se pasan.

Sácalos con una espumadera en cuanto estén abiertos, sin esperar a los rezagados, y no los dejes enfriar dentro del agua. Este método da un mejillón algo más lavado de sabor que el vapor, pero resulta cómodo si vas a usarlos después en una ensalada, en vinagreta o en un arroz, porque quedan limpios y se desconchan sin esfuerzo.

Paso 4 de 4

Sirve los mejillones cocidos recién abiertos

Sirve los mejillones cocidos recién abiertos

Escurre los mejillones, ya sean al vapor o en agua, y pásalos a una fuente honda. Sírvelos enseguida, mientras siguen calientes y jugosos. Espolvorea por encima perejil fresco picado y acompáñalos con gajos de limón para que cada uno los aliñe a su gusto; un chorrito de su caldo colado en la base de la fuente evita que se sequen.

Solos, con limón, ya son un buen aperitivo, pero también se pueden servir con salsa. Fríos, una vinagreta de pimiento, cebolla y tomate picados va muy bien con ellos, y para algo con más carácter tienes los mejillones en salsa picante. Si los vas a tomar fríos, deja que se templen fuera del agua, quita la media concha vacía para que ocupen menos y guárdalos en la nevera tapados en cuanto estén a temperatura ambiente.

Consejos finales

Una vez fríos, los mejillones aguantan 1 o 2 días refrigerados en un táper hermético y, mejor, con un poco de su caldo para que no se resequen. También se pueden congelar desconchados y cubiertos con ese caldo colado, unos 3 meses, aunque la carne pierde algo de jugosidad y conviene reservarlos para guisos, arroces o sopas más que para tomarlos solos. Para recalentarlos basta con unos segundos en el caldo caliente; si vuelven a hervir, se endurecen.

Quien cocina marisco a menudo repite siempre los mismos trucos con el mejillón: el primero, sacarlo del fuego en cuanto se abre; el segundo, no recalentarlo nunca con el caldo a borbotones. El caldo de la cocción, colado por un paño fino para retirar cualquier resto de arena, sirve de base para un arroz, una sopa de pescado o un cuscús con caldo de mejillones. Pruébalo antes de usarlo, porque suele ser salado, y añade la sal del plato al final.

Con los mejillones cocidos que te queden tienes otra comida. Desconchados y picados, sirven para un salpicón con pimiento, cebolla y huevo cocido, o para unos mejillones gratinados con bechamel y pan rallado.

Como aperitivo, calcula unos 250 g por persona; si van a ser plato principal, cuenta el doble. Pan para mojar en el jugo, unas patatas fritas o una ensalada verde completan la mesa sin tapar el sabor del mejillón, que es suave y salino.

Valora esta recetas 38 valoraciones
Añade esta receta a tus favoritos Y tenla a mano siempre que quieras