Los mejillones a la marinera se cocinan al vapor dentro de su propia salsa de tomate y vino blanco, con un sofrito de cebolla y ajo y un poco de caldo ligado con harina tostada. Las proporciones están pensadas para 4 personas como entrante generoso, con 1 kilo de mejillones, y contando la limpieza estarán en la mesa en unos 30 minutos.

Es una tapa muy extendida por toda la costa, y cada zona le da su giro: en Galicia, donde se concentra la mayor parte de la producción de mejillón en batea de España, es frecuente prepararlos solo con vino, laurel y limón, mientras que en otras casas la salsa lleva pimentón o una guindilla para darle un punto picante, en la línea de los mejillones en salsa picante. La versión marinera se distingue por esa salsa espesa y rojiza, pensada para mojar pan hasta el final, y el caldo de pescado le da un fondo marinero más profundo que el agua sola.

Al comprarlos, fíjate en que las conchas estén cerradas, brillantes y sin roturas, y que huelan a mar limpio. Si alguno está entreabierto, dale un golpe seco: si no se cierra, descártalo. Guárdalos en la nevera en un bol cubierto con un paño húmedo, nunca sumergidos en agua, y cocínalos en 1 o 2 días.

Lo único delicado es el tiempo final: entre 3 y 5 minutos tapados bastan para que se abran, y cada minuto de más los encoge y los vuelve correosos. Todo lo demás es fácil de adelantar, hasta el punto de que la salsa puede quedar hecha antes de que lleguen los invitados.

Información nutricional(por ración)

Energía

185 kcal

Hidratos

8 g

Grasas

9 g

Fibra

1.5 g

Proteínas

14 g

¿Cuántos comensales?
4
Marrajo
Marrajo
1 kilo
Cebolla
Cebolla
1 unidad
Perejil
Perejil
al gusto
Ajo
Ajo
3 unidades
Vino blanco
Vino blanco
1 vaso
Harina
Harina
1 cucharada de café
Tomate Frito Casero
1 cucharada de café
Tomate Frito Casero
1 cucharada de café
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Paso 1 de 3

Limpia los mejillones y haz el sofrito

Limpia los mejillones y haz el sofrito

Lava el kilo de mejillones con agua fría corriente y raspa las conchas con un cuchillo o un estropajo de acero para quitar adherencias. Arranca la barba que asoma por un lateral tirando hacia la punta de la concha. Descarta los que estén rotos o sigan abiertos después de golpearlos sobre la encimera, porque no están vivos.

Pica la cebolla en juliana muy fina y los 3 dientes de ajo en láminas o picados. En una cazuela amplia con tapa, cubre el fondo con aceite de oliva, ponlo a fuego medio y pocha la cebolla unos 8 minutos, removiendo, hasta que esté blanda y transparente. Añade el ajo y, antes de que empiece a dorarse, incorpora la cucharada de café de harina. Tuéstala 2 minutos removiendo en círculos, hasta que tome un color dorado claro: así pierde el sabor a crudo y espesará la salsa sin grumos.

Paso 2 de 3

Prepara la salsa marinera

Prepara la salsa marinera

Riega con el vaso de vino blanco, sube el fuego y mantén el hervor 1 o 2 minutos: el vapor se lleva el alcohol y queda solo la acidez del vino; si quieres una salsa más concentrada, redúcelo hasta que quede una cuarta parte del líquido. Incorpora el Tomate Frito Casero de Gallina Blanca, 1 cucharada de café, y deja que se cocine un par de minutos con el vino.

Moja con el Caldo Casero de Pescado 100% Natural de Gallina Blanca: empieza con un vaso, porque los mejillones soltarán su propia agua al abrirse y la salsa podría quedar demasiado líquida. Remueve sin parar para que la harina se disuelva por completo. Deja hervir a fuego suave 5 o 6 minutos, hasta que la salsa nape ligeramente el dorso de la cuchara. No añadas sal todavía: el jugo del marisco y el caldo ya aportan bastante, y es mejor rectificar al final.

Paso 3 de 3

Abre los mejillones al vapor

Abre los mejillones al vapor

Con la salsa hirviendo, echa los mejillones limpios en la cazuela y tápala enseguida. El vapor que se forma dentro es el que los abre. Cuécelos entre 3 y 5 minutos, moviendo la cazuela por las asas un par de veces para que los de abajo pasen arriba y se hagan todos a la vez. Están listos en cuanto se abren y la carne se ve tersa, de color naranja o crema.

Retira del fuego y desecha los que no se hayan abierto. Espolvorea abundante perejil fresco picado y da un vaivén a la cazuela para que el jugo que han soltado se mezcle con la salsa. Prueba entonces y añade sal solo si hace falta. Llévalos a la mesa en la misma cazuela para que no se enfríen, con pan para mojar.

Consejos finales

Sírvelos en la misma cazuela, con pan de miga firme para mojar y un plato vacío en el centro para las conchas. Como entrante para 4 personas abren bien un menú de pescado: las almejas a la marinera se preparan casi igual y admiten la misma salsa con un chorro más de vino, y para el principal, el rape a la marinera o un arroz a la marinera aprovechan la misma base de sofrito, vino y caldo de pescado.

Cuando la salsa queda aguada, saca los mejillones a una fuente, sube el fuego y reduce el líquido 2 o 3 minutos antes de volver a echarlos por encima; si está demasiado espesa, aligérala con un chorrito de caldo. Los mejillones encogidos y gomosos casi siempre se han quedado en el fuego después de abrirse, de ahí 2 trucos que ayudan mucho: no salar hasta el final, porque el marisco ya trae su sal, y retirar la cazuela en cuanto se abre la mayoría, ya que el calor residual termina el resto. Una cazuela ancha también ayuda, porque los mejillones quedan en 1 o 2 capas y se abren de forma más pareja que en una olla alta.

Están en su mejor momento recién hechos. Si sobran, sácalos de la concha y guárdalos con la salsa en la nevera, tapados, 1 día como mucho; recalienta a fuego muy suave solo hasta que estén calientes. Ya cocinados no se congelan bien, porque la carne se vuelve harinosa. Esa salsa sobrante, con la carne picada, sirve para dar sabor a un arroz o a una pasta corta al día siguiente.

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