Pan recién hecho… ¡y en casa!

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Te revelamos los secretos de los panaderos domésticos

En las panaderías cada vez podemos encontrar más y más tipos diferentes de pan. De nueces, con pasas, con olivas… Una variedad que ha popularizado todavía más este producto fundamental de la dieta. Pero si quieres, también puedes prepararlo en casa. ¡Es más fácil de lo que crees!

Desde hace unos años nuestras cocinas han visto la llegada de un nuevo electrodoméstico: la panificadora. Un utensilio que permite preparar pan casero sin demasiada dificultad y, sobre todo, sin dejar la cocina hecha un desastre. Pero que lo tengamos en casa, si lo tenemos, no quiere decir que estemos aprovechando todo su potencial. Es más. Si no lo tenemos, no significa que no podamos hacer pan en casa.

Manos a la obra

Nada mejor que acudir a un curso para aprender a hacer pan. Seguro que cerca de tu casa hay algún centro cívico donde te van a contar todos los secretos.  Y sin duda la clave es la imaginación.

En las tiendas podemos encontrar preparados que permiten que hacer pan en casa se limite a verter el contenido en una panificadora, añadir agua y ponerla en marcha. Pero, ¿qué mejor que experimentar y descubrir nuevos sabores y posibilidades? ¡Vamos a convertir la cocina en un laboratorio de pruebas! Añádele olivas, nueces, pasas… ¡lo que quieras! Puedes incorporarlas a este preparado y descubrir los resultados. Aunque, claro está, si realizas todo el proceso de amasado en casa (ya sea a mano o con la máquina), el resultado será un pan totalmente artesanal.

La levadura es la clave

Para que el pan quede esponjoso y con la textura que queremos, es fundamental la levadura.

Como en los pasteles y tartas, sin este ingrediente el pan no subirá y no tendremos miga para remojar nuestros platos.

En el caso del pan, la levadura también aporta sabor, humedad a la miga y ayuda a que la corteza quede más crujiente.

Tradicionalmente se ha utilizado levadura natural. Se trata de una mezcla de agua y harina a la que se añaden levaduras y bacterias, que generan gas carbónico. Además, si tenemos en cuenta que las levaduras se alimentan del azúcar presente en la harina, podemos incluso empacharlos añadiendo miel, pasas o fruta a la masa.

Eso sí, la levadura natural es cada vez más difícil de encontrar. Lo más común hoy en día, tanto en casa como en muchas panaderías es utilizar levadura fresca en pastilla o aprovechando un poco de masa del día anterior. No aporta tantos aromas como la levadura natural, pero es el precio que hay que pagar por las prisas, ya que no todos tenemos el tiempo y la paciencia de tener la levadura actuando durante varios días antes de poder preparar el pan.

Un juego para los niños

El pan es sin duda un pilar de nuestra dieta. Tanto para el bocadillo de los niños a la hora del patio, como para acompañar cualquier comida. De molde, en barra, con multitud de ingredientes que lo convierten en un producto totalmente nuevo… preparar pan en casa es también una forma muy divertida de introducir a los más pequeños en el mundo de la cocina. Hacer pan a mano es un juego. Se ensuciarán las manos, se divertirán amasando y mezclando los ingredientes y podrán disfrutar del resultado. Y de paso también aprenderán otra lección: que hay que dejar la cocina impoluta una vez terminado el trabajo.

Y tú, ¿preparas pan en casa? ¿le añades algún ingrediente?

 

La receta base

A partir de esta sencilla receta, podrás preparar pan en casa. ¡Añádele otros ingredientes para darle un toque diferente!

Necesitarás 700 g de harina, 430 g de agua tibia, 20 g de levadura fresca y 10 g de sal. Coloca la harina en un bol y haz un hueco en el centro. Deshaz la levadura en un poco de agua y añade todos los ingredientes en el hueco de la harina.

Amasa durante 10 minutos y deja reposar un par de horas. Después, amasa un poco más y ya le puedes dar la forma al pan realizar unos cortes en la superficie, antes de hornearlo a 190º durante 40 minutos. Fácil, ¿verdad?

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