Las claves para elegir un buen vino

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Si tus conocimientos del mundo del vino son limitados, pero no quieres renunciar a la posibilidad de degustar un buen caldo, te sugerimos diez consejos que te ayudarán en tu elección.

Si estás pensando en preparar alguna de las deliciosas recetas que puedes encontrar en nuestra web, seguir estos consejos te ayudará a elegir el mejor vino para acompañarlas. Este sería, en resumen, el decálogo para triunfar:

  1. Los vinos versátiles y afrutados, sencillos, son los que más gustan a la mayoría de comensales.
  2. Hay que elegir vinos que nos gusten. Si los hemos probado anteriormente, la elección será más sencilla.
  3. Hay que tener en cuenta la relación calidad/precio. No por ser más caro, un vino será mejor.
  4. Para los entrantes, los vinos generosos, como los de Jerez, o un cava, son una buena elección.
  5. Para las carnes blancas, los rosados y los blancos con barrica son ideales.
  6. Para las carnes rojas, mejor optar por tintos con un sabor más potente.
  7. Los pescados blancos se acompañan muy bien con blancos jóvenes, mientras que para los azules mejor buscar algún blanco con barrica.
  8. En verano es mejor decantarnos por un vino con menos cuerpo.
  9. A la hora de elegir un vino, debemos fijarnos que la información de la etiqueta sea lo más completa posible.
  10. Más allá de criterios preestablecidos, siempre es mejor elegir un vino en función del momento y la compañía.

 

Con motivo de un acontecimiento familiar, una reunión de amigos, para celebrar una fecha especial o simplemente como acompañamiento de una comida. Para muchos comensales, cualquiera de estas situaciones es la 'excusa' perfecta para descorchar una buena botella de vino, pero ¿cómo acertar en la elección? Aunque la variedad de bodegas, tipos, calidades y orígenes puede dificultar esta tarea, conviene no precipitarse y tomarse el tiempo necesario que cada uno considere oportuno: “El vino está hecho para ser disfrutado y ello comienza con su elección, que tiene que ser relajada y divertida”, explican Juan Carlos Muro y Ciro Carro, sumilleres del Restaurante Akelarre de la localidad guipuzcoana de Donostia.

El primer consejo de este decálogo está relacionado con las personas con las que se comparte el vino. Como indica Ferrán Centelles, sumiller de wineissocial.com: “En el caso de juntarnos con muchos invitados, hay que buscar vinos versátiles y afrutados, que sean jugosos y de perfil sencillo porque seguramente agradarán a la mayoría de los comensales”. Lo que ‘dicte’ el paladar también es importante porque si un vino gusta nada más probarlo la elección será mucho más fácil. “Memorizar las regiones o las variedades de dos o tres vinos que nos hayan gustado y tenerlos en cuenta en el momento de su compra, además de dar referencias de nuestros gustos, es de máxima ayuda para la persona que vaya a recomendar uno u otro”, añade Centelles.

El tercer consejo está relacionado con el dinero que vaya a invertirse, porque la botella más cara no siempre es la mejor. Se recomienda valorar el segmento de mercado al que pertenece la marca o su proceso de elaboración. Por ejemplo, una buena solución es fijarse un presupuesto y acudir a una tienda especializada para explicarle al vendedor qué tipo de vino buscamos. Si no tenemos la oportunidad de acudir a uno de estos establecimientos, la otra alternativa son los supermercados. Una posible referencia son las denominaciones de origen clásicas y los vinos contrastados.

Vinos para los entrantes

Cualquier receta puede acompañarse de una copa de vino: un pescado a la plancha, una jugosa carne roja… Custodio López Zamarra, sumiller del Restaurante Zalacaín (Madrid), sugiere el siguiente consejo para una bandeja de entrantes: “Necesitas un vino generoso, fino o manzanilla. Incluso una copa de cava se convierte en un acompañamiento fenomenal”. Además, los vinos pocos aromáticos pero con un buen frescor son bastante versátiles (por ejemplo, un Valdeorras o un Ribeiro), y casan muy bien con la mayoría de entrantes. Los elaborados con riesling, una variedad de uva blanca procedente de la zona Rhin de Alemania, también se recomiendan.

Vinos para las carnes

Para elegir una botella que acompañe a una carne blanca como  pavo, conejo o pato, los tintos rosados dejan muy buenas sensaciones en el paladar. Sin embargo, para maridajes más precisos, un Rioja blanco o un Penedés blanco con barrica son excelentes acompañantes. Este planteamiento difiere en el caso de las carnes rojas porque “piden tintos potentes, carnosos y de añadas más o menos viejas”, apuntan Muro y Carro (Akelarre). A este grupo pertenecen los Riberas del Duero, los Riojas Reservas y los Prioratos. En las carnes rojas, el tiempo de cocción también es importante. Si la cocción es larga, el vino tiene que ser jugoso, con cuerpo y rico en taninos (por ejemplo, un Toro), pero si esta cocción se va acortando es preferible una variedad más ligera como los vinos de La Mancha.


Vinos para pescados

El tiempo de cocción y la salsa elegida son importantes. Los vinos blancos jóvenes de la región de Galicia son perfectos para los pescados suaves. Por el contrario, para los grasos y los elaborados con salsas cremosas son preferibles los blancos más potentes con envejecimiento en barrica.

Y además...

La época del año también es un factor a tener en cuenta, y mientras que en los meses de calor los vinos de cuerpo ligero sientan muy bien, con la llegada del frío lo lógico es optar por vinos más sólidos. En las cartas de vinos de los restaurantes y las etiquetas de las botellas. Cuanto más completas sean y proporcionen el máximo de información (zona de procedencia, edad o tipo de uva utilizada), mucho mejor.  

Todos estos consejos son normas abiertas que los comensales pueden saltarse si lo creen oportuno, porque “el criterio primordial es utilizar el sentido común”, concluye López Zamarra (Zalacaín). Elegir el vino que mejor se adecue al momento y a la compañía será la mejor elección.

 

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