Cerveza… ¡No solo para beber!

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Descubre cómo cocinarla

En los países nórdicos, la cerveza es, desde siempre, un ingrediente culinario más. En cambio, a nosotros nos resulta toda una novedad usarla en los fogones, donde esta bebida nos depara sorpresas realmente sabrosas.

Es bastante probable que cualquiera de nosotros conozca alguna receta en la que intervenga el vino como ingrediente. Nada nuevo en nuestra cocina tradicional, tratándose de un producto tan presente en nuestra gastronomía. Pero hay otra bebida digna de tomar en consideración a la hora de preparar nuestros platos: la cerveza.

Su uso en la cocina es muy similar al del vino, como aromatizante de salsas y platos. Pero sus particulares características le otorgan una personalidad propia que merece la pena tener en cuenta.

En los entrantes
¿Te imaginas una vinagreta elaborada con cerveza? Pues en los países del norte de Europa resulta habitual. En este tipo de vinagreta, el principal aromatizante es la cerveza; por ejemplo, si añadimos un poco de cerveza belga a una vinagreta de vinagre, se reducirá la acidez de la salsa y aportaremos aromas nuevos a la ensalada.

Otro uso de la cerveza lo encontramos en los marinados de carnes y pescados, bien sola o bien combinada con otros ingredientes, como hierbas, aceite de oliva, miel o verduras. En este caso, la acción de la malta consigue que los ingredientes marinados queden más tiernos.

Y, por supuesto, puedes añadir cerveza a un caldo para preparar una sopa; por ejemplo, mezclada con un poco de harina y nata líquida para darle una mayor consistencia a la preparación.

Del cuadro de tipos de cerveza, podrás elegir la que mejor se adapte a tus gustos y necesidades en la cocina.

El rebozado perfecto
Uno de los elementos principales de la cerveza es el gas carbónico, que nos ayudará a esponjar en la preparación de rebozados y frituras, ya sean buñuelos de bacalao, carne rebozada o verduras en tempura. Un chorrito de cerveza, junto con el huevo y el agua que solemos usar, nos permitirá obtener excelentes resultados, además de proporcionar un aroma y un sabor deliciosos a nuestros platos.

Y la cerveza también sorprenderá a los que huyen de las frituras. ¿Has probado el lomo a la cerveza? ¿O el pescado al horno con cerveza? Son excelentes opciones para sorprender a toda la familia con este ingrediente.

Para el final
Del mismo modo que proporciona esponjosidad a un rebozado, la cerveza también sirve para conseguir que los pasteles y las tartas sean más mullidos. No es un sustituto de la levadura, pero, sin duda, es su gran aliada.

Suflés, rellenos, helados, crepes… Introducir la cerveza en la cocina es abrir nuestras recetas a todo un mundo de aromas y sabores inesperados.

Pero estas son solo algunas de las posibles aplicaciones de la cerveza en la cocina. Estamos seguros de que a vosotros ya se os han ocurrido otras opciones, o ya la utilizáis para otras aplicaciones.

¡Compartid con nosotros vuestras recetas, trucos e ideas!

Sus características
La cerveza presenta una serie de características que la convierten en un ingrediente ideal para cocinar:

Gas carbónico: Gracias a su contenido en gas carbónico, las masas quedan más esponjosas, y los rebozados, más crujientes.

Amargor: La cerveza aporta un sabor característico a los platos.

Acidez: El nivel de acidez de la cerveza suele ser muy bajo, por lo que es ideal para preparar salsas y reducciones.

Tipos de cerveza
Como en el caso del vino, el procedimiento de elaboración de la cerveza determina su sabor, su aroma y su aspecto:

Fermentación espontánea: Se trata de cervezas con alto contenido alcohólico, acidez alta y un sabor que recuerda al del fino de Jerez.

Fermentación alta: Son cervezas con aromas afrutados y que suelen tener graduaciones altas.

Fermentación baja: Son cervezas muy claras, limpias y secas, que mantienen los aromas del cereal.

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