Dorar las salchichas, pochar cebolla y ajo y reducir una copa de vino blanco con un vaso de caldo hasta que quede en salsa: así de corto es el guiso de sartén que da las salchichas al vino. Se calculan 400 g de salchichas para 4 personas y el plato está hecho en unos 30 minutos; como todo ocurre en el mismo recipiente, es una receta fácil también a la hora de fregar y recoger.

La misma idea cambia mucho según la salchicha y el vino. Con salchichas frescas de cerdo, las más habituales en la carnicería, la salsa sale más suave; con longaniza fresca o salchichas de cerdo con especias gana carácter. Las salchichas al vino blanco, con un blanco seco, tienen una salsa clara y ácida que limpia la grasa, mientras que un tinto joven la oscurece y la hace más intensa. En Asturias se cocina el chorizo con sidra siguiendo el mismo principio: carne con grasa que se cuece en una bebida ácida hasta que el líquido se concentra.

Todo se juega en 3 tiempos. La cebolla necesita unos 8 a 10 minutos a fuego medio para ponerse transparente y empezar a dorarse, que es lo que da dulzor a la salsa. El vino tiene que hervir 2 o 3 minutos a fuego fuerte antes de añadir nada más, para que se vaya el alcohol y quede solo la acidez. Y el caldo reduce de 10 a 12 minutos sin tapa. El líquido que se usa aquí es el Caldo Casero de Pollo de Gallina Blanca, que suaviza la acidez del vino; con una barra de pan para mojar en la salsa no hace falta más.

Información nutricional(por ración)

Energía

345 kcal

Hidratos

6 g

Grasas

24 g

Fibra

1.5 g

Proteínas

18 g

¿Cuántos comensales?
4
Salchicha
Salchicha
400 gramos
Aceite de oliva virgen extra
Aceite de oliva virgen extra
2 cucharadas
Cebolla
Cebolla
1 unidad
Ajo
Ajo
1 diente
Vino blanco
Vino blanco
1 copa
Pimienta
Pimienta
al gusto
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Paso 1 de 3

Pocha la cebolla y el ajo

Pocha la cebolla y el ajo

Corta la cebolla pelada en tiras finas, en juliana; si prefieres una salsa más fina, pícala en dados pequeños. Pela el diente de ajo y lamínalo. En una sartén grande o una cazuela de borde bajo, pon las 2 cucharadas de aceite de oliva virgen extra y, con el fuego medio, incorpora cebolla y ajo con un poco de sal, que ayuda a que la cebolla suelte su agua.

Deja que se pochen despacio unos 8 a 10 minutos; remueve cada poco y para cuando la cebolla se vea translúcida y con los bordes algo dorados. Con prisa y el fuego alto, el ajo se quema antes de que la cebolla se haga y la salsa amarga. Al final, añade pimienta negra recién molida al gusto para que se tueste un momento con el aceite. Si quieres un sabor a ajo más discreto, retira las láminas ahora; si no, déjalas para que se deshagan en la salsa.

Paso 2 de 3

Dora las salchichas y desglasa con vino

Dora las salchichas y desglasa con vino

Pincha cada salchicha solo 2 o 3 veces con la punta de un cuchillo: así no revienta con el calor, y más pinchazos le harían perder jugo. Aparta el sofrito a un lado de la sartén, o retíralo a un plato si no hay espacio, pon el fuego a medio alto e incorpora los 400 g de salchichas, enteras o cortadas en piezas de un bocado si las vas a servir como tapa.

Dóralas por todos los lados durante unos 5 minutos, girándolas a menudo, hasta que tengan un color tostado uniforme. Devuelve el sofrito a la sartén si lo habías retirado y riega con la copa de vino blanco. Deja que hierva fuerte 2 o 3 minutos: estará listo cuando el vapor ya no pique en la nariz y quede más o menos la mitad del vino. Mientras tanto, rasca la base de la sartén con una cuchara de madera y suelta los restos tostados de la carne, que oscurecen la salsa y le dan fondo.

Paso 3 de 3

Cuece con el caldo hasta reducir

Cuece con el caldo hasta reducir

Añade el vaso de Caldo Casero de Pollo 100% Natural de Gallina Blanca y remueve para que se mezcle con el vino y el sofrito. Cuando empiece a hervir, baja a fuego medio bajo y deja que cueza sin tapa entre 10 y 12 minutos, girando las salchichas un par de veces para que se impregnen por igual y queden bien hechas por dentro, sin rastro rosado. El líquido irá reduciendo hasta convertirse en una salsa brillante que cubre la parte trasera de la cuchara.

Si al final la ves todavía líquida, deja la sartén 2 o 3 minutos más a fuego algo más alto; si se ha espesado demasiado, añade un chorrito de caldo o de agua caliente. Corrige de sal solo al final, porque las salchichas ya llevan. Fuera del fuego, espera 5 minutos para que la salsa se asiente. Sírvelas calientes, con cebolla y salsa en cada ración y pan para mojar.

Consejos finales

Para otro día, la misma familia tiene versiones con matices propios: las salchichas frescas al vino parten de salchicha fresca, las salchichas encebolladas llevan más cantidad de cebolla y las salchichas en salsa se hacen con una base de tomate. Si hay niños en la mesa, corta las salchichas en rodajas antes de dorarlas y sírvelas sobre un puré de patata, que recoge bien la salsa.

La textura de la salsa se ajusta en el último momento. Si queda aguada, deja la sartén sin tapa unos minutos más en lugar de añadir harina, que enturbia el color; si te sale ácida, es que el vino no hirvió lo suficiente antes del caldo, y 2 minutos extra de cocción la equilibran. Para llegar ahí desde el principio, pincha poco las salchichas y raspa bien el fondo al echar el vino, porque esos restos tostados son los que dan cuerpo a la salsa, y esos 2 gestos valen más que todos los trucos de última hora.

Como casi todos los guisos con salsa, al día siguiente están todavía mejores. Bien tapadas, aguantan 3 días en la nevera y se pueden congelar hasta 2 meses con su salsa. Para recalentarlas, tápalas en la sartén con el fuego bajo y algo de agua o caldo que aligere la salsa; en el microondas, a media potencia y removiendo a mitad.

Las sobras dan para otra comida sin esfuerzo: córtalas en rodajas y mézclalas con su salsa en un arroz con salchichas, úsalas para rellenar un bocadillo con la cebolla bien escurrida o saltéalas con pasta corta y un poco de queso rallado por encima.

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