Cocidas primero en caldo y rehogadas después en un sofrito de cebolla, ajo y bacón con tomate frito y un chorrito de vino blanco, las judías verdes con tomate son una manera sencilla de poner verdura con sabor en la mesa. Esta receta es para 2 personas con 300 g de judías y está lista en unos 30 minutos, porque el sofrito se hace mientras las judías hierven.

Lo primero es elegir bien la judía. La plana y ancha, la perona, tiene más carne y aguanta mejor el rehogado; la redonda y fina, tipo bobi, es más tierna y se cuece antes, así que conviene vigilarla. Las mejores se encuentran en verano, cuando son de temporada. Fíjate en que estén tersas, de un verde vivo y sin manchas, y en que se partan con un chasquido limpio al doblarlas: si se doblan sin romperse, llevan días en la cámara y saldrán fibrosas.

La clave técnica está en la cocción. Entre 12 y 15 minutos en agua hirviendo bastan para trozos de 4 o 5 cm, y después solo necesitan unos 5 minutos en la sartén con la salsa; si las cueces de más, se vuelven grises y se deshacen al rehogarlas. Cocerlas en agua con una pastilla de caldo vegetal les da sabor desde dentro. Hacerlas en casa es fácil porque cada parte va por su lado hasta el final: una olla con las judías y una sartén con el sofrito. El bacón es opcional y lo puedes cambiar por jamón serrano o quitarlo para una versión vegetal.

Información nutricional(por ración)

Energía

185 kcal

Hidratos

12 g

Grasas

11 g

Fibra

4.5 g

Proteínas

5.2 g

¿Cuántos comensales?
2
Judía verde
Judía verde
300 gramos fresca
Cebolla
Cebolla
1 unidad
Ajo
Ajo
2 dientes
Pimienta negra
Pimienta negra
al gusto
Tomate Frito Casero
5 cucharadas
Vino blanco
Vino blanco
al gusto
Aceite de oliva virgen extra
Aceite de oliva virgen extra
al gusto
Bacón
Bacón
50 gramos alternativa: jamón serrano
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Paso 1 de 4

Limpia y cuece las judías en caldo

Limpia y cuece las judías en caldo

Lava los 300 g de judías verdes bajo el grifo de agua fría. Con un cuchillo pequeño o una puntilla, corta los extremos de cada vaina y, si son maduras y tienen hebra en los laterales, retírala tirando suavemente. Córtalas en trozos regulares de unos 4 o 5 cm, más o menos del tamaño de un dedo, para que tengan la misma cocción y sean cómodas de comer.

Pon a hervir una olla con agua abundante y desmenuza dentro la pastilla de Avecrem 100% Natural Vegetal; no hace falta añadir sal, porque el caldo ya la aporta. Cuando rompa a hervir, echa las judías y cuécelas de 12 a 15 minutos, hasta que estén tiernas pero conserven un punto firme al morderlas. Escúrrelas bien y guarda una taza de ese caldo de cocción: lo usarás para ajustar la salsa.

Paso 2 de 4

Pocha la cebolla, el ajo y el bacón

Pocha la cebolla, el ajo y el bacón

Mientras las judías hierven, pela la cebolla y córtala en juliana fina. Pela los 2 ajos y córtalos en filetes finos. Corta los 50 g de bacón en tiras pequeñas; si lo prefieres, usa la misma cantidad de jamón serrano.

En una sartén grande, calienta a fuego medio el aceite de oliva virgen extra, unas 3 cucharadas. Añade la cebolla y el ajo, sazona con pimienta negra y pocha unos 8 minutos, moviendo la sartén a menudo, hasta que la cebolla se ablande y transparente y empiece a dorarse por los bordes. Vigila el ajo, que se quema antes que la cebolla. Incorpora entonces el bacón y saltéalo un par de minutos más, hasta que suelte su grasa y quede algo crujiente; esa grasa es la que da sabor al sofrito.

Paso 3 de 4

Rehoga las judías con el tomate

Rehoga las judías con el tomate

Añade a la sartén las judías cocidas y bien escurridas y rehógalas 1 o 2 minutos con el sofrito, moviendo la sartén o mezclando con una cuchara de madera sin apretar, para que las vainas se impregnen sin romperse. Si las judías llegan con agua, la salsa queda aguada, así que escúrrelas a conciencia.

Baja el fuego e incorpora las 5 cucharadas de Tomate Frito Casero. Mezcla para que cubra todas las judías y añade 3 o 4 cucharadas del caldo de cocción reservado, lo justo para que la salsa quede jugosa y no se pegue. Prueba y ajusta de pimienta y, solo si hace falta, de sal: el caldo y el bacón ya son salados. Mantén el fuego bajo, porque el tomate frito se agarra al fondo enseguida si la sartén está muy caliente.

Paso 4 de 4

Termina con el vino y tapa

Termina con el vino y tapa

Vierte un chorrito de vino blanco, unas 3 cucharadas son suficientes, y deja que hierva destapado 1 o 2 minutos, lo que tarda el alcohol en irse. Notarás que el olor fuerte del vino desaparece y queda solo un aroma suave que levanta el tomate.

Tapa la sartén y deja que todo cueza junto a fuego suave unos 5 minutos. El vapor termina de hacer las judías por igual y la salsa se reduce y se pega a las vainas. Si ves que espesa demasiado, añade otra cucharada del caldo reservado. Apaga el fuego cuando la salsa esté ligada, brillante y sin líquido suelto en el fondo, y sirve las judías calientes, recién hechas, con el bacón repartido por encima.

Consejos finales

Para 4 personas, dobla todas las cantidades y usa una sartén más grande; los tiempos de cocción no cambian. Los trucos aquí son muy concretos: escurre las judías a conciencia antes de pasarlas al sofrito, porque el agua que arrastran diluye el tomate, y guarda siempre un poco del caldo de cocción, que aligera la salsa sin quitarle sabor. Y si se te han pasado de cocción, rehógalas solo 1 minuto con el tomate, sin tapar, para que no terminen de deshacerse.

Aguantan hasta 3 días en frío, bien tapadas, y de un día a otro el tomate se mete más en la vaina. Puedes congelarlas hasta 3 meses, aunque al descongelarlas pierden algo de firmeza. Recaliéntalas a fuego suave con una cucharada de agua o en el microondas, tapadas y removiendo a mitad.

Para una versión vegetal, quita el bacón y pocha la cebolla con un poco más de aceite; la pastilla de caldo vegetal ya aporta fondo suficiente. Con jamón serrano en lugar de bacón se acercan a las judías verdes con jamón, y si las quieres con patata, cuece 1 patata mediana en dados de 2 cm en la misma olla y al mismo tiempo que las judías, y rehógala con ellas. Si quieres algo más contundente, puedes sumar un par de huevos duros en cuartos al servir, como en las judías verdes con huevo duro y jamón, o acompañarlas de un lomo de pescado a la plancha o un huevo poché para completar el plato.

El sofrito con tomate sirve de base a otros platos sencillos de cada semana: el magro con tomate para los que quieren carne, el bacalao con tomate al horno si toca pescado, o unos espaguetis con tomate para resolver una cena en un rato.

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