El potaje de vigilia es un guiso de garbanzos con bacalao y espinacas, espesado con una picada de pan frito, ajo y pimentón y servido con huevo duro por encima. Hay para 4 personas y está listo en unos 50 minutos, huevos incluidos, porque parte de garbanzos ya cocidos; con garbanzos secos también sale, pero hay que ponerlos en remojo la víspera.

Su nombre viene de la vigilia, la abstinencia de carne de los viernes de Cuaresma. En esos días el bacalao en salazón, que se conservaba bien y llegaba a cualquier pueblo del interior, sustituía a la carne en el puchero, y los garbanzos con verdura de temporada completaban el plato. Por eso es el potaje que más se cocina en Semana Santa, aunque funciona igual de bien cualquier día de invierno. Otra versión de la misma familia es el potaje de Semana Santa.

El sofrito pide paciencia: 10 minutos de cebolla y otros 10 de tomate a fuego suave, hasta que el tomate pierda el agua y oscurezca. El bacalao, en cambio, entra al final y solo necesita 3 o 4 minutos; si hierve más, se endurece y se deshace en hebras secas. El caldo se espesa sin harina con la picada de pan frito, ajo y pimentón, y si lo quieres todavía más trabado, machaca en el mortero unos cuantos garbanzos junto con el pan. El huevo duro, picado o en cuartos, se pone siempre al final, encima de cada plato.

Información nutricional(por ración)

Energía

385 kcal

Hidratos

36 g

Grasas

15 g

Fibra

11 g

Proteínas

29 g

¿Cuántos comensales?
4
Garbanzo
Garbanzo
400 gramos
Aceite de oliva virgen extra
Aceite de oliva virgen extra
20 mililitros
Cebolla
Cebolla
100 gramos
Ajo
Ajo
2 dientes
Laurel
Laurel
1 hoja
Pimentón
Pimentón
1 cucharada de café
Comino
Comino
1 una pizca
Tomate rojo
Tomate rojo
1 unidad maduro
Bacalao
Bacalao
200 gramos
Huevo duro
Huevo duro
2 unidades
Pan
Pan
1 unidad
Imágenes generadas con IA
Cooking Mode Desactivado

Con el Cooking Mode tu pantalla no va a entrar en modo hibernación...

Receta

Potaje de vigilia

Paso 1 de 4

Fríe el pan y haz el sofrito

Fríe el pan y haz el sofrito

Calienta los 20 ml de aceite de oliva virgen extra en una cazuela baja. Fríe la rebanada de pan por las 2 caras hasta que esté dorada y crujiente, retírala y resérvala: la usarás después en la picada que espesa el potaje.

En ese mismo aceite, añade los 100 g de cebolla picada muy fina y los 2 dientes de ajo enteros y sin pelar. Cocina a fuego suave unos 10 minutos, removiendo cada poco, hasta que la cebolla esté transparente y blanda. Los ajos se cocinan con su piel para que se ablanden sin quemarse y puedas machacarlos más tarde.

Ralla el tomate maduro, añádelo a la cazuela y mezcla bien. Deja que se haga otros 10 minutos, hasta que el sofrito haya perdido el agua, el aceite empiece a separarse y el color sea rojo intenso. Un sofrito bien reducido es lo que da fondo al caldo.

Paso 2 de 4

Añade los garbanzos y el caldo

Añade los garbanzos y el caldo

Escurre los 400 g de garbanzos cocidos y pásalos por agua fría para quitarles el líquido del bote, que deja un sabor a conserva y una textura pastosa en el caldo. Incorpóralos a la cazuela con el sofrito y remueve con cuidado para que se impregnen sin romperse. Con garbanzos de bote no hace falta planificar nada y todo resulta más fácil.

Añade la hoja de laurel y cubre con el litro de Caldo Casero de Pescado 100% Natural Gallina Blanca. Sube el fuego y deja que empiece a hervir, lo que tarda unos 5 minutos.

Si prefieres garbanzos secos, ponlos en remojo en agua abundante la noche anterior y cuécelos al día siguiente unas 2 horas en cazuela, o unos 20 minutos en olla rápida desde que sube la válvula, hasta que estén tiernos, antes de seguir con este paso.

Paso 3 de 4

Espinacas, picada y bacalao

Espinacas, picada y bacalao

Cuando el caldo hierva, añade las espinacas limpias y troceadas, baja a fuego medio y deja cocinar 15 minutos. Aunque parezca mucha cantidad, en cuanto tocan el caldo reducen su volumen; con esa cocción pierden el verde intenso y se funden con el guiso, que es lo que buscas.

Mientras, retira los 2 ajos de la cazuela y pélalos. Ponlos en un mortero con el pan frito, la cucharadita de pimentón, la pizca de comino y, si quieres el caldo aún más trabado, 2 cucharadas de garbanzos. Machaca hasta tener una pasta, échala a la cazuela y remueve: espesa el caldo sin harina. Si la ves muy seca, aclárala antes con un poco de caldo.

Por último, añade los 200 g de bacalao desalado y desmigado, trozo a trozo, y mezcla con suavidad. Cocina solo 3 o 4 minutos, hasta que las lascas estén opacas y jugosas.

Paso 4 de 4

Reposa y sirve con huevo duro

Retira la cazuela del fuego y prueba el caldo antes de echar sal: el bacalao y el caldo de pescado ya aportan su punto salino, y lo normal es que no haga falta añadir nada. Retira la hoja de laurel.

Tapa la cazuela y deja reposar el potaje unos 5 minutos antes de servir. Así el caldo termina de ligar con la picada.

Mientras reposa, prepara los 2 huevos duros si no los tienes ya cocidos: 10 minutos en agua hirviendo y después a un cuenco con agua fría para que se pelen con facilidad. Pícalos, rállalos o córtalos en cuartos. Sirve el potaje en platos hondos, bien caliente, reparte el huevo por encima de cada ración y pon en la mesa pan de hogaza para el caldo, que siempre se acaba mojando.

Consejos finales

Al día siguiente el caldo está más trabado y los sabores más asentados, así que puedes hacerlo con antelación sin problema. Se conserva 2 o 3 días en la nevera, tapado y sin el huevo, que se añade al servir. Admite congelación hasta 3 meses, aunque el bacalao pierde jugosidad: si piensas congelarlo, deja el pescado fuera y añádelo al recalentar. Caliéntalo a fuego suave con un chorrito de agua o caldo, porque espesa en frío.

Cada zona tiene su versión. Con acelgas en lugar de espinacas sale el potaje de cuaresma con bacalao y acelgas; hay casas donde se añade patata en dados para hacerlo más contundente, y en otras se cuecen en el caldo unas bolitas de bacalao, pan y huevo. Muy cerca de este está también el potaje de garbanzos con espinacas y bacalao.

En la compra, fíjate sobre todo en el bacalao. Si es en salazón, desálalo en la nevera en agua fría que cambiarás varias veces: entre 24 y 48 horas si es lomo y de 12 a 24 si son migas, que para un potaje funcionan igual de bien y salen más baratas. También se vende ya desalado. Las espinacas frescas están en su mejor momento en otoño e invierno y coinciden de lleno con la Cuaresma. Machaca en el mortero el pan frito con el ajo y añade esa picada en los últimos minutos: espesa el caldo sin una pizca de harina, y en un potaje de vigilia ninguno de sus otros trucos le da tanto cuerpo.

Si buscas una cuchara sin pescado para el resto del año, tienes unos garbanzos a la riojana o el potaje de garbanzos.

Valora esta recetas 41 valoraciones
Añade esta receta a tus favoritos Y tenla a mano siempre que quieras