Para el cordero guisado con patatas, la carne de lechal se cocina despacio con pimientos, vino blanco y sofrito de tomate hasta quedar tierna, y las patatas fritas en dados se suman al final para que lleguen enteras a la mesa. Calcula 1 hora y media larga entre preparación y fuego lento para 4 personas; durante casi todo ese rato solo tienes que vigilar que a la cazuela no le falte líquido.

Casi cada región tiene su forma de guisar el cordero. En Aragón, Navarra y La Rioja el pimiento es la base del cordero al chilindrón; en Extremadura y La Mancha se hace caldereta, un guiso de tradición pastoril. Esta versión toma un poco de ambas: el pimiento rojo asado al fuego le da un fondo ahumado y el pimiento verde, frescor.

Para guiso, pide al carnicero cordero lechal en trozos regulares y sin exceso de grasa exterior. Es una carne tierna que se hace en 1 hora de cazuela, mucho menos de lo que necesitaría un cordero mayor, y por eso no conviene alargar el hervor más de la cuenta: pasado el punto, se deshilacha y se seca.

El pimiento rojo se quema primero en la llama del fogón hasta quedar casi negro y luego se termina en el horno a 150 °C, lo que le aporta un sabor tostado que la sartén no consigue. Las patatas, cortadas en cubos de 2 cm, se fríen aparte para que mantengan la forma y no deshagan la salsa durante los últimos 20 minutos de cocción.

Información nutricional(por ración)

Energía

540 kcal

Hidratos

26 g

Grasas

31 g

Fibra

3.5 g

Proteínas

38 g

¿Cuántos comensales?
4
Patata
Patata
500 gramos
Pimiento rojo
Pimiento rojo
150 gramos
Pimiento verde
Pimiento verde
150 gramos grueso
Vino blanco
Vino blanco
100 mililitros seco
Avecrem Sabor Carne
1 pastilla
Cordero lechal
Cordero lechal
1 unidad
Aceite de oliva virgen extra
Aceite de oliva virgen extra
al gusto
Manteca de cerdo
Manteca de cerdo
al gusto
Pimienta
Pimienta
al gusto
Ajo
Ajo
al gusto
Sal
Sal
al gusto
Pimienta
Pimienta
al gusto majado
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Receta

Cordero guisado

Paso 1 de 4

Asa el pimiento rojo y dora la carne

Pide en la carnicería que limpien el cordero lechal, retiren el exceso de grasa exterior y lo troceen en porciones regulares, no muy grandes, para que se hagan todas a la vez. Precalienta el horno a 150 °C. Pincha el pimiento rojo con un tenedor largo y quémalo directamente en la llama del fogón, girándolo, hasta que la piel quede casi negra por todos los lados. Después mételo en el horno unos 25 o 30 minutos, hasta que esté blando al presionarlo.

Mientras se asa, calienta en tu cazuela más ancha, a fuego medio, una nuez de manteca de cerdo y un chorro corto de aceite de oliva virgen extra. Cuando la grasa esté caliente, dora el cordero por tandas y sin amontonarlo: si llenas la cazuela, la carne suelta su jugo, la temperatura cae y los trozos quedan grises. Salpimiéntalo y, cuando esté dorado por todos los lados, añade el ajo pelado y picado fino.

Paso 2 de 4

Pela el pimiento e incorpora el sofrito

Saca el pimiento del horno y déjalo enfriar envuelto en un trapo ligeramente húmedo: el vapor despega la piel y luego se pela casi solo. Retira la piel y los restos de ceniza con ayuda de un cuchillo, sin pasarlo por agua, para que no pierda el sabor ahumado que le ha dado la llama. Quítale las semillas, córtalo en tiras de unos 3 cm por medio centímetro y resérvalo.

Lava el pimiento verde, elimina el pedúnculo y las semillas y córtalo en tiras del mismo tamaño. Cuando el ajo de la cazuela empiece a dorarse y suelte su aroma, añade el pimiento verde y rehógalo, sin subir de fuego medio, hasta que empiece a ablandarse, unos 3 o 4 minutos. Incorpora entonces el tarro de Sofrito Casero de Tomate y Cebolla de Gallina Blanca y mezcla bien para que la carne quede envuelta en él. Deja que se cocine todo junto 2 minutos, sin dejar de remover para que nada se agarre al fondo.

Paso 3 de 4

Moja con vino y cuece a fuego lento

Riega con el vino blanco seco, los 100 ml, y sube el fuego un par de minutos para que el alcohol se evapore; notarás que el olor fuerte a vino desaparece. Añade agua caliente hasta casi cubrir la carne, sin taparla del todo, y deshaz entre los dedos 1 pastilla de Avecrem Sabor Carne sobre la cazuela. Agrega los granos de pimienta majados en el mortero y remueve para repartirlo todo.

Entre la pastilla y el sofrito el guiso suele ir bien de sal, así que corrígelo solo al final, cuando el caldo haya reducido. Pon la tapa, deja el fuego al mínimo y cuece unos 40 minutos; cada 10 minutos, mueve la cazuela y mira el nivel, y si se está secando, repón con un chorro de agua caliente. El guiso tiene que hervir con un borboteo suave, nunca a borbotones, porque el hervor fuerte endurece las fibras de la carne. Al final de este tiempo el cordero debe estar casi tierno.

Paso 4 de 4

Fríe las patatas y termina el guiso

Mientras el cordero se cuece, pela los 500 g de patatas, mejor de una variedad apta para freír, y córtalas en cubos de unos 2 cm de lado. Fríelas a fuego medio en abundante aceite de oliva hasta que estén blandas por dentro y empiecen a dorarse, unos 10 o 12 minutos. Escúrrelas sobre papel absorbente y sálalas.

Incorpora a la cazuela las patatas y las tiras de pimiento rojo asado, y mezcla con cuidado para no romperlas. Deja cocer unos 20 minutos más a fuego suave, sin tapar, hasta que la carne esté muy tierna, se separe del hueso con facilidad y la salsa haya reducido hasta quedar casi seca, solo pegada a los trozos. Si prefieres una versión con menos aceite, chasca las patatas crudas con el cuchillo y cuécelas directamente en el guiso esos 20 minutos: el almidón que sueltan espesa la salsa. Aparta del fuego y deja que repose 5 minutos antes de servir.

Consejos finales

Si pasada la hora de guiso la carne sigue firme, no subas el fuego: moja con agua caliente, tapa y dale 10 o 15 minutos más a fuego muy lento, porque el lechal se ablanda con tiempo, no con fuerza. Al revés, si la salsa ha quedado demasiado líquida, destapa la cazuela al final y deja que hierva suave hasta que espese. El pimiento asado tiene sus trucos de siempre: pélalo envuelto en un paño húmedo y quita la ceniza con el cuchillo, nunca bajo el grifo, porque el agua se lleva el ahumado. Y aunque pase cerca de hora y media entre fogón y horno, organizarla es fácil: el pimiento se asa mientras se dora la carne y las patatas se fríen durante los 40 minutos de cocción lenta, así que no hay tiempos muertos.

Reposado de víspera, el guiso gana: la salsa liga mejor y la carne se impregna. Bien tapado en la nevera aguanta 3 días; para congelarlo, hazlo sin las patatas, que se vuelven harinosas, y gástalo antes de 3 meses. Recaliéntalo a fuego lento y con agua justa para soltar la salsa, y añade unas patatas recién fritas en ese momento. Con la carne sobrante, desmigada y sin hueso, puedes rellenar unas empanadillas o mezclarla con arroz.

Sírvelo en platos hondos calientes, con pan de corteza crujiente para la salsa y una ensalada de escarola o de hojas verdes que aporte frescor. El morcillo de ternera guisado con vino tinto pide un fuego todavía más largo y el mismo pan para mojar; para algo más ligero, el pollo guisado con patatas, y para una comida de fiesta, una paletilla de cordero asada en el horno.

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