Asar una paletilla de cordero al horno despacio, sobre una cama de patatas y cebolla, es la forma más agradecida de tratar este corte: la carne acaba separándose del hueso con el tenedor y la piel sale dorada y fina. Cuenta algo más de 2 horas en total para 4 personas, de las que casi todo es horno y apenas 15 minutos de trabajo con el cuchillo.

La paletilla es la pata delantera del animal, y para esta receta conviene la de cordero lechal, el que se ha criado solo con leche materna. Cada pieza suele rondar entre 500 y 800 g, con la carne muy clara y tierna, lo que permite asarla en el tiempo indicado; para una mesa de 4, lo habitual es comprar 2 paletillas. Si en la carnicería solo hay cordero recental o pascual, las piezas son más grandes y piden más horno: pide que te las corten en 2 o 3 trozos o alarga el asado. En la etiqueta puedes encontrar indicaciones geográficas protegidas como la del Lechazo de Castilla y León.

Lo que hace fácil este asado casero es que el horno trabaja casi solo. Se mantiene a 160 °C, sin ventilador, con un fondo de vino blanco y caldo que nunca debe secarse; ese caldo se prepara con una pastilla de Avecrem Sabor Carne disuelta en agua caliente y se repone durante la cocción. Al final, 20 minutos a 190 o 200 °C doran la piel sin resecar el interior.

Información nutricional(por ración)

Energía

245 kcal

Hidratos

4.2 g

Grasas

15.8 g

Fibra

0.8 g

Proteínas

19.5 g

¿Cuántos comensales?
4
Romero
Romero
1 manojo
Patata
Patata
6 unidades
Cebolla
Cebolla
2 unidades
Vino blanco
Vino blanco
250 mililitros
Ajo
Ajo
1 cabeza
Agua
Agua
al gusto
Avecrem Sabor Carne
1 pastilla
Aceite de oliva virgen extra
Aceite de oliva virgen extra
200 mililitros
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Paso 1 de 4

Prepara la cama de patatas y cebolla

Prepara la cama de patatas y cebolla

Precalienta el horno a 160 °C, con la resistencia de arriba y la de abajo encendidas. Saca las paletillas de la nevera unos 30 minutos antes de empezar: si entran frías en el horno, el exterior se hace mucho antes que la zona del hueso y el asado queda desigual.

Pela las 6 patatas y lamínalas a 1 cm de grosor, al estilo panadera. Ese grosor importa, porque más finas se deshacen en las casi 2 horas de horno y más gruesas se quedan duras en el centro. Corta las 2 cebollas en juliana, en tiras no demasiado finas para que aguanten sin quemarse, y repártelas con las patatas en el fondo de una bandeja amplia, formando una cama uniforme donde quepan las piezas sin montarse.

Separa los dientes de la cabeza de ajo y dales un golpe con la hoja del cuchillo o en el mortero, sin pelarlos, para que se abran y suelten su aroma durante el horneado. Repártelos por la bandeja junto con el manojo de romero.

Paso 2 de 4

Coloca la carne y moja con vino

Coloca la carne y moja con vino

Disuelve la pastilla de Avecrem Sabor Carne en un vaso de agua caliente y, cuando no queden grumos, completa con más agua hasta tener caldo suficiente para cubrir el fondo de la bandeja y reponer después. Déjalo a mano: mantiene húmedo el horno y da sabor a las patatas.

Coloca las paletillas de cordero lechal sobre la cama de patatas y cebolla, con la piel hacia abajo y sin que se toquen entre ellas. Riégalas con los 250 ml de vino blanco y vierte en la bandeja más o menos la mitad del caldo: el líquido debe cubrir el fondo sin llegar a tapar las patatas.

Reparte después los 200 ml de aceite de oliva virgen extra: una parte por encima de las paletillas, untándolas con una brocha o con las manos, y el resto sobre las patatas y la cebolla, donde acabará mezclado con el fondo. Esa grasa protege la carne del calor seco y ayuda a que la piel se dore al final sin resecarse.

Paso 3 de 4

Asa a 160 °C con el fondo húmedo

Asa a 160 °C con el fondo húmedo

Mete la bandeja en el tercio inferior del horno y deja que el cordero se ase 1 hora y 30 minutos a 160 °C. Abre cada 20 o 25 minutos para mirar el fondo y, si el líquido se ha evaporado, añade un poco del caldo de Avecrem que reservaste, siempre por un lateral y nunca por encima de la carne. Con la bandeja seca, los jugos se queman, la carne se reseca y las patatas se pegan.

Pasados unos 45 minutos, da la vuelta a las paletillas con unas pinzas, con cuidado para no romper la piel, de modo que la parte exterior quede ya hacia arriba. Aprovecha para regarlas con el jugo de la bandeja.

Si ves que la piel se dora demasiado deprisa y el interior todavía no está tierno, tápalas con papel de aluminio durante un rato. Vas bien cuando la carne empieza a ceder junto al hueso al presionarla con un tenedor.

Paso 4 de 4

Dora la piel y deja reposar

Retira el papel de aluminio si lo pusiste, sube el horno a 190 o 200 °C y deja la bandeja 20 minutos más. Ese golpe de calor final es el que convierte la piel en una capa dorada y crujiente; a mitad de este tiempo, riega las piezas una última vez con su jugo para que brillen. Vigila el fondo, porque con la temperatura alta lo que quede de líquido se reduce muy rápido.

El asado está listo cuando la piel tiene un tostado uniforme, la carne se separa sin esfuerzo del hueso y las patatas están tiernas pero enteras. Fuera del horno, espera 5 minutos antes de trinchar: en ese reposo los jugos se asientan y se pierde mucho menos líquido al cortar.

Reparte en cada plato patatas, cebolla y algún ajo asado, que se aplasta fácilmente para untar. Para una ocasión especial, prueba también la paletilla de cordero rellena.

Consejos finales

La carne que sobre se desmiga mejor todavía templada, cuando se separa sola del hueso; guárdala bien tapada con un poco del jugo de la bandeja. Refrigerada aguanta 3 días y en el congelador hasta 3 meses. Para recalentarla, tápala con papel de aluminio y métela entre 10 y 15 minutos en el horno a 150 °C con una cucharada de caldo; en el microondas la piel se ablanda y la carne se queda seca.

Esa carne desmigada sirve para unas croquetas, un relleno de empanadillas o un arroz al que puedes añadir el jugo que haya quedado. Las patatas del fondo, en cambio, conviene comerlas recién hechas, porque al día siguiente pierden su textura. Y para otro día con menos tiempo, unas chuletas de cordero a la plancha aprovechan el mismo animal en 10 minutos de fuego.

Si al final del tiempo la carne sigue firme junto al hueso, baja de nuevo a 160 °C, añade un poco de agua o caldo, tapa con aluminio y deja que siga otro cuarto de hora largo antes del golpe de calor. Cuando la piel ya está dorada pero las patatas siguen duras, pasa las paletillas a una fuente tapada y deja las patatas solas en el horno el tiempo que necesiten. Son trucos de rescate que evitan llevar a la mesa un asado a medio hacer.

La paletilla de cordero al horno y el cordero al horno con patatas siguen la misma idea de asado lento y tradicional, mientras que el cordero al chilindrón lo lleva a la cazuela con pimientos rojos y un guiso más corto.

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