Los trozos de cordero que se rehogan con patata en cazuela de barro y se terminan tapados en el horno son la versión corta del cordero al horno con patatas: un asado de trozos, jugoso y sin horas de espera. Está listo en unos 40 minutos y lleva 400 g de cordero y 300 g de patata para 4 personas, raciones ajustadas que agradecen un entrante o una ensalada al lado.

Para que la carne quede tierna en tan poco tiempo, elige lechal: es el más joven, de carne clara y sabor suave, y en trozos de paletilla o pierna con hueso se hace en la media hora de cazuela y horno. El recental o ternasco, algo mayor y con más carne, también sirve, pero necesita de 15 a 20 minutos más bajo el papel. En España ambos tienen sellos de calidad, como el Lechazo de Castilla y León y el Ternasco de Aragón, los 2 con indicación geográfica protegida. Para la patata, busca una variedad firme apta para guisar, como la monalisa, que aguanta el horno entera y absorbe el jugo de la carne.

La cazuela de barro guarda el calor y lo reparte despacio, de modo que el guiso sigue haciéndose unos minutos después de salir del horno; si es nueva, déjala unas horas sumergida en agua antes de estrenarla para que no se agriete. El papel de aluminio bien ajustado hace la receta fácil incluso para quien no domina los asados: retiene el vapor, la carne no se reseca y no hay que regarla cada poco. El aliño se queda en ajo, romero y una pastilla Avecrem Dúo Guisos de Carne, sin nada que tape el cordero. Si lo que buscas es una pieza entera asada a fuego lento, la receta de paletilla de cordero al horno sigue otro ritmo.

Información nutricional(por ración)

Energía

485 kcal

Hidratos

22 g

Grasas

29 g

Fibra

2.8 g

Proteínas

34 g

¿Cuántos comensales?
4
Cordero
Cordero
400 gramos
Patata
Patata
300 gramos
Ajo
Ajo
1 diente
Aceite de oliva virgen extra
Aceite de oliva virgen extra
al gusto
Romero fresco
Romero fresco
al gusto
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Paso 1 de 3

Pela las patatas y limpia el cordero

Pela las patatas y limpia el cordero

Pela los 300 g de patata y córtalos en trozos de bocado, de unos 3 cm, todos parecidos para que estén tiernos al mismo tiempo. Si los preparas con antelación, déjalos cubiertos de agua fría en un cuenco, así no se oscurecen, y escúrrelos y sécalos con un paño antes de cocinarlos: mojados salpican en el aceite y no toman color. Pela también el diente de ajo y lamínalo.

Para los 400 g de cordero, lo más práctico son trozos de paletilla o pierna de unos 4 cm, con su hueso, que se hacen en el tiempo de esta receta; el carnicero te lo puede trocear. Quita con un cuchillo la grasa exterior más gruesa, que tiene un sabor fuerte y en una cocción corta no llega a fundirse, pero deja una capa fina que proteja la carne y le dé jugosidad. Sécalo con papel de cocina y separa unas ramitas de romero fresco para el horneado.

Paso 2 de 3

Rehoga en cazuela de barro con Avecrem

Rehoga en cazuela de barro con Avecrem

Elige una cazuela de barro, u otra apta para fuego y horno, y cubre su base con aceite de oliva virgen extra. Si es de barro y cocinas en vitrocerámica, usa un difusor y sube la temperatura poco a poco para que no se agriete. Echa el ajo laminado y rehógalo a fuego suave alrededor de 1 minuto: cuando las láminas se ricen y tomen un tono dorado pálido, es el momento de seguir.

Añade la carne, las patatas y la pastilla Avecrem Dúo Guisos de Carne desmenuzada por encima. Cocina a fuego lento durante 10 minutos, removiendo constantemente para que nada se pegue al fondo y la pastilla se reparta por todos los trozos. En ese tiempo el cordero pierde el color rosado por fuera y se sella, y las patatas empiezan a empaparse del aceite aromatizado. No añadas sal todavía: la pastilla ya sazona y la sal se ajusta mejor al final. Aprovecha esos minutos para encender el horno a 180 °C.

Paso 3 de 3

Tapa la cazuela y termina en el horno

Pasados los 10 minutos, añade medio vaso de agua en la cazuela, unos 100 ml, y reparte las ramitas de romero por encima. Rasca el fondo con una espátula: lo que se haya pegado durante el rehogado se disuelve en el agua y da sabor al jugo. Cubre la cazuela con papel de aluminio o de horno, ajustándolo bien a los bordes para que el vapor no escape: así la carne se acaba en ambiente húmedo.

Hornea 20 minutos a 180 °C. A mitad de horneado levanta una esquina del papel y, si el agua se ha consumido, añade un poco más. Estará en su punto cuando no quede ningún tono rosado junto al hueso, la carne se note tierna al pincharla y las patatas cedan sin romperse; con recental, tapa y cuenta de 15 a 20 minutos más. Para tostar las patatas, destapa los últimos 5 minutos a 200 °C. Saca la cazuela con cuidado, porque el barro quema, y sírvela tras 5 minutos de reposo.

Consejos finales

Sirve el cordero en la misma cazuela, que mantiene el calor durante toda la comida, con pan para el jugo y una ensalada de lechuga, tomate y cebolleta o unos pimientos asados que compensen la grasa. Para tomarlo en salsa de pimiento, el cordero al chilindrón se guisa de principio a fin en la cazuela.

Repartidos entre 4 personas, 400 g de cordero son unos 100 g por plato. Si en casa hay buen apetito, sube a 800 g y aumenta las patatas en la misma proporción, en una cazuela más amplia para que los trozos no se amontonen, y alarga el horno unos 10 minutos.

Trucos tan simples como secar la carne y las patatas con papel antes de que toquen el aceite hacen que el rehogado selle bien la superficie. El romero va con el agua y no en la grasa caliente, donde se quemaría y amargaría el jugo.

Si al destapar la carne aún está firme, algo habitual con recental, vuelve a cubrir la cazuela, añade un chorrito de agua y dale de 10 a 15 minutos más. Sin cazuela de barro, vale una de hierro colado o una sartén honda con mango apto para horno; con una fuente fina, vigila el fondo, porque el jugo se evapora antes.

Las sobras aguantan 3 días tapadas en el frigorífico. Recaliéntalas en una fuente cubierta con un poco de agua, de 10 a 15 minutos a 160 °C. La carne se congela hasta 3 meses, pero sin las patatas, que al descongelarse quedan harinosas. Para otro asado de horno con patata, prueba los clásicos muslos de pollo al horno, y en los meses fríos las patatas a la riojana llevan la patata a un plato de cuchara tradicional.

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