Pechugas rebozadas

El rebozado es un arte milenario. Una técnica muy útil para multiplicar el sabor de muchos alimentos y para que conserven todos sus jugos, como esta deliciosa pechuga rebozada tan fácil de hacer.

  • 20-40 min
  • Fácil
  • 4 personas

Ingredientes

  • Avecrem Caldo de Pollo

    Con Avecrem, ¡triunfas!

Cómo hacer Pechugas rebozadas

  • Paso uno pechugas rebozadas

    PASO 1

    Esta receta de pechuga de pollo rebozada es un plato realmente sencillo y apto para principiantes. Para empezar juntamos en un bol el pan rallado, el perejil picado y la pimienta negra.

  • Paso dos pechugas rebozadas

    PASO 2

    El siguiente paso consiste en añadir la pastilla de Avecrem de pollo desmenuzada en la mezcla y remover bien.

  • Paso tres pechugas rebozadas

    PASO 3

    Seguidamente pasamos las pechugas de pollo por harina, huevo y la mezcla anterior. Y ya solo nos queda freír la pechuga en aceite de oliva.

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Consejos para cocinar Pechugas rebozadas

Un truco para que el rebozado proteja bien la pechuga, que el aceite no penetre en su interior y que la costra quede bien crujiente  es que al poner la pechuga a freír el aceite tiene que estar muy caliente. Si está frío quedará mal. 

El rebozado tenemos que hacerlo siempre justo antes de freír. Si lo ponemos un rato antes, la harina, el pan rallado o la mezcla que usemos acabará absorbiendo líquidos del producto que queremos rebozar. Entonces el rebozado perderá su cometido y tampoco quedará bien. 

Al sacar las pechugas rebozadas del aceite deja que se escurra un poco y el aceite sobrante caiga en la sartén y después ponla sobre abundante papel de cocina absorbente. Si dejas las pechugas aceitosas una encima de la otra te quedarán blandas.

Truco destacado de la receta
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El rebozado admite muchísimas variantes que pueden ir desde una capa muy fina de harina de trigo hasta rebozados mucho más sofisticados como la tempura, que se tiene que hacer con agua muy fría y que proporciona un rebozado menos rudo que el clásico y mucho más crujiente.

En algunas ocasiones a la mezcla se le añade un gasificante como por ejemplo la levadura con la idea de airear y subir el rebozado. Y otro método es hacer la mezcla con agua carbonatada u otros líquidos con gas como la cerveza. En esta ocasión haremos algo sencillo pero efectivo y muy sabroso,  pero antes de pringarnos los dedos veamos unas cuantas curiosidades más. 

En realidad, la función principal del rebozado es encapsular o sellar el alimento que freímos de manera que se forme una capa o costra a su alrededor y sus jugos no se liberen. Si pensamos en una croqueta lo entendemos perfectamente, ya que si la pinchamos sin querer con el tenedor, el relleno se desparrama y corremos el riesgo de que se nos queme y la croqueta se deshaga.  En el caso de la pechuga de pollo rebozado sucede algo parecido, si la capa no aguanta, la carne perderá líquido y quedará más seca.  

Hay alimentos que se pueden freír sin rebozar porque no sueltan tanto líquido o que forman ellos mismos su propia costra como por ejemplo las patatas, las empanadillas, los buñuelos o los huevos.

Los rebozados se pueden clasificar en cuatro tipos: enharinados, rebozados, empanados y con pasta Orly. En esta receta de pechuga rebozada hemos elegido el empanado porque es una técnica ideal para carnes, ¡y de las más habituales!