Para una cena de celebración, la langosta thermidor junta media langosta gratinada dentro de su propio caparazón, con la carne en dados y bañada en una salsa de vino blanco, estragón y bechamel, y en casa te lleva cerca de 1 hora, del corte al gratinado. Con 4 langostas tienes cena para 4 personas, y casi la mitad de ese tiempo corresponde al horno y a la reducción, momentos en los que apenas hay que estar encima.

El plato nació en París a finales del siglo XIX y su nombre remite a Thermidor, el mes de pleno verano del calendario republicano francés, que también dio título a una obra de teatro de Victorien Sardou estrenada en la ciudad en 1891; en España también se escribe langosta termidor. Desde entonces se ha mantenido como un clásico de la cocina francesa de restaurante, y la versión tradicional sigue el mismo esquema: marisco asado, salsa reducida con hierbas, mostaza y gratinado final con queso.

Se prepara igual con bogavante, que aporta además la carne de las pinzas; si te apetece algo más directo con el mismo marisco, prueba la langosta al ajillo.

La carne queda jugosa si la langosta pasa solo 15 minutos por el horno a 180 °C antes de trocearla, porque luego vuelve a calentarse en el gratinado. La otra clave está en la salsa: el vino y los caldos tienen que reducir hasta quedar espesos antes de unirse a la bechamel, o el relleno quedará líquido y se escurrirá del caparazón. Si compras la langosta viva, elige ejemplares pesados para su tamaño y que muevan la cola con energía.

Información nutricional(por ración)

Energía

580 kcal

Hidratos

10 g

Grasas

1 g

Fibra

40 g

Proteínas

40 g

¿Cuántos comensales?
4
Vino blanco
Vino blanco
200 mililitros seco
Caldo Casero de Pescado 100% Natural
Caldo Casero de Carne 100% Natural
Leche
Leche
400 gramos
Queso parmesano reggiano
Queso parmesano reggiano
100 gramos rallado
Mantequilla
Mantequilla
100 gramos
Escalonia
Escalonia
100 gramos
Salsa Bechamel
1 sobre
Langosta
Langosta
4 unidades
Sal
Sal
al gusto
Pimienta
Pimienta
al gusto
Aceite de oliva virgen extra
Aceite de oliva virgen extra
al gusto
Perifollo
Perifollo
al gusto
Estragón
Estragón
al gusto
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Receta

Langosta Thermidor

Paso 1 de 5

Corta y asa la langosta 15 minutos

Comprueba que las 4 langostas están vivas, enjuágalas y pártelas en 2 mitades longitudinales con un cuchillo grande y firme, empezando por la cola y avanzando hacia la cabeza. Guarda el jugo que suelten y retira el hilo oscuro del intestino y la bolsita de arena de la cabeza. Si usas bogavante, mantén las gomas de las pinzas mientras lo manipulas, clava el cuchillo donde se cruzan las 2 líneas de la cabeza y corta hacia la cola.

Mientras, pon a calentar el horno a 180 °C. Salpimenta las mitades, rocíalas con aceite de oliva virgen extra, apenas unas gotas por pieza, y colócalas en una bandeja con la carne hacia arriba. Ásalas 15 minutos, hasta que la carne pierda la transparencia y se separe del caparazón. Saca la carne de las colas y córtala en dados de 1 cm; con bogavante, golpea las pinzas con el lomo del cuchillo y añade su carne. Reserva los caparazones limpios, porque serán el recipiente del plato.

Paso 2 de 5

Reduce el vino, los caldos y las hierbas

Pela la escalonia, 100 g, y córtala en láminas finas. Ponla en una cacerola con el vino blanco seco, 200 ml, el Caldo Casero de Pescado 100% Natural, otros 200 ml, y la misma cantidad de Caldo Casero de Carne 100% Natural de Gallina Blanca. Añade el estragón y el perifollo, unas ramitas de cada uno, y lleva a fuego medio.

Deja que hierva suave y sin tapar durante 15 o 20 minutos, hasta que el líquido se haya reducido a una cuarta parte y tenga consistencia de crema ligera. Cuélalo apretando bien la escalonia con el reverso de un cucharón para aprovechar todo su sabor, devuelve la salsa al fuego y sigue reduciéndola unos minutos más, hasta que nape la cuchara y deje un rastro al pasar el dedo. Ese espesor es lo que evita que el relleno se escurra después. Tápala con papel film en contacto con la superficie, así no se forma costra mientras preparas la bechamel.

Paso 3 de 5

Prepara la bechamel y la mostaza

Prepara la Salsa Bechamel de Gallina Blanca con los 400 ml de leche, siguiendo las indicaciones del sobre: disuelve el contenido en la leche fría con unas varillas, sin dejar ni un grumo, y caliéntala a fuego medio, removiendo sin parar, hasta que hierva y espese, unos 5 minutos. Tiene que quedar lisa y con cuerpo, porque va a recibir la reducción.

Fuera del fuego, añade la salsa reducida del paso anterior y la mostaza en polvo, empezando por 1 cucharadita y subiendo hasta 1 cucharada si la quieres con más carácter; la mostaza es la que da a la langosta thermidor ese punto picante que equilibra la grasa de la salsa. Mezcla con las varillas hasta obtener una crema homogénea de color marfil, prueba y ajusta la sal y la pimienta. Si ha quedado demasiado espesa, aligérala con 2 cucharadas del jugo que guardaste al cortar la langosta.

Paso 4 de 5

Rellena los caparazones

Coloca los caparazones vacíos en una bandeja de horno, apoyados de forma que queden estables; si se tumban, cálzalos con una bola de papel de aluminio. Pon en la base de cada uno una cucharada de la salsa y, encima, los dados de langosta repartidos a partes iguales, junto con la carne de las pinzas si usas bogavante.

Cubre la carne con el resto de la salsa, hasta llenar el caparazón y tapar bien los dados, porque la salsa los protege del calor del gratinador y evita que se resequen. Cubre la superficie con el parmesano reggiano rallado, 100 g, y reparte la mantequilla, 100 g, en dados pequeños sobre la superficie. La mantequilla se funde con el queso y ayuda a que se forme una capa dorada y uniforme, sin zonas secas ni quemadas. Si vas a esperar un rato antes de gratinar, guarda la bandeja en la nevera tapada, nunca más de unas horas.

Paso 5 de 5

Gratina la langosta thermidor

Enciende el gratinador del horno a máxima potencia, alrededor de 230 °C, y coloca la bandeja en la parte alta. Gratina entre 5 y 8 minutos, hasta que el queso burbujee y la superficie tome un tono dorado oscuro en algunos puntos. Vigila desde el minuto 4, porque con el gratinador fuerte pasa en pocos segundos de dorado a quemado. Si los caparazones salieron fríos de la nevera, hornéalos antes unos 8 minutos a 180 °C y gratina después.

Saca la bandeja con cuidado y deja reposar las langostas 2 minutos: la salsa se asienta y no se derrama al emplatar. Sirve 1 langosta por persona, es decir, 2 mitades, acompañada de algo sencillo que no compita con la salsa, como una ensalada verde aliñada con limón o unas cucharadas de arroz blanco.

Consejos finales

Una cena con langosta se organiza mejor por partes, y por eso la langosta thermidor, aunque tenga varios pasos, se vuelve fácil en cuanto repartes el trabajo: la reducción y la bechamel se pueden hacer por la mañana y guardar en la nevera con el film pegado a la superficie, y la langosta asada y troceada aguanta en frío hasta la noche. Al final solo queda rellenar, gratinar y servir, sin agobios cuando ya están los invitados en la mesa.

Saca la langosta del horno a los 15 minutos exactos, porque si la dejas más, la carne se vuelve fibrosa y gomosa al gratinarla; de todos los trucos, este es el que más se aprecia al cortar. Reduce también la salsa hasta que nape la cuchara; si al montar notas que se escurre, devuélvela al fuego 3 o 4 minutos antes de rellenar. Y si el gratinado se dora demasiado rápido por los bordes, baja la bandeja una altura.

Las sobras se conservan en la nevera, bien tapadas, un máximo de 1 día, porque el marisco cocinado pierde textura enseguida. No conviene congelar la langosta ya gratinada: la salsa con bechamel se corta al descongelar. Para recalentar, mejor el horno, 10 minutos a 160 °C, que el microondas, que endurece la carne.

Si quieres repetir con otros mariscos, el bogavante sirve para este paso a paso sin cambios y también para una caldereta de bogavante. Para una langosta de cuchara está la caldereta de langosta, y la langosta en salsa es otra forma de aprovechar el marisco cuando lo encuentres a buen precio, sobre todo fuera de las fechas navideñas.

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