La textura característica de las mousses nos llena la boca e inundan el paladar con una explosión de sabores. Las puedes preparar dulces o saldas, pero lo más importante es que queden bien esponjosas. Aquí encontrarás la receta de mousse que buscas, y seguro que triunfarás.

Par empezar hagámoslo con un básico: La mousse de limón. Este es un postre riquísimo y muy refrescante, que triunfa tanto entre los pequeños como entre los mayores. Además, no es nada pesado, por lo que resulta ideal como colofón tras una comida copiosa. Quizás de entrada te parezca que preparar una receta de mousse es algo complicado. ¡Nada más lejos de la realidad! 

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Primero bate bien todos los ingredientes. Si quieres que te quede más cremoso puedes batir la nata por separado, hasta que esté montada y añadirlo al resto de ingredientes batidos, con suaves movimientos envolventes para que no se baje. Reparte la crema preparada en un recipiente grande o en recipientes individuales. Por último, pon la crema en el frigorífico y déjala enfriar.

Eso sí, luego deberás tener un poco de paciencia para saborearla, porque necesita reposar como mínimo dos horas en el congelador antes de servirla. Prueba a prepararla la próxima vez que tengas invitados. ¡Seguro que te felicitan por el resultado! A la hora de servir la receta de mousse de limón, decórala con unos trocitos de cáscara de limón, unas hojitas de menta o unos frutos del bosque. ¡Te quedará espectacular!
Como has visto la receta de mousse es muy fácil de preparar y sirve para todas las ocasiones. Aquí te dejamos más recetas para meriendas, recetas con chocolate, recetas con coco o recetas con mango. ¡Seguro que te encantan!


Como hacer Mousse

Como has visto hacer una buena mousse es de lo más fácil. Por eso una vez ya has aprendido a hacer la básica de limón te proponemos otras con otros ingredientes.

Cuando pensamos en un postre fresquito para combatir el calor, seguro que piensas en un helado. Pero si quieres preparar algo más ligero y sofisticado, no lo dudes, decántate por una deliciosa mousse. Apetecible, ¿a que sí? Esta receta de mousse de kiwi la tendremos hecha en un momento, su preparación es muy similar a la de limón. Después tendremos que esperar a que se enfríe para degustar este delicioso postre. Cuando lo pruebes, ¡seguro que querrás repetir! Este tipo de postres son de lo más adictivos, ¿no crees?

Para los más aventureros, os proponemos hacer una mousse de higos. Par empezar, llena un bol con agua fría y pon en remojo en él las hojas de gelatina durante 10 min. Calienta 30 ml de nata para montar en el microondas y añade la gelatina remojada para que se funda. Pela los higos. Reserva dos de ellos para decorar y tritura la carne de los demás. Monta los 170 ml de nata restantes con la mitad del azúcar.

Usa la otra mitad del azúcar para mezclarla con las claras y montarlas a punto de nieve. Mezcla la pasta de higos con la gelatina. Añade las claras montadas, remueve con cuidado y luego añade la nata montada. Bate el conjunto suavemente para que se mezcle. Vierte la mousse de higos en copas y déjalas en la nevera durante 3 h.
Sirve las copas con un poco de cacao espolvoreado por encima y decorado con una rodaja de higo fresco. Seguro que para tus invitados va a ser la estrella del menú. Si quieres probar también otros postres, te dejamos aquí unas deliciosas recetas de natillas y de flanes.


Recetas de Mousse

Pero las combinaciones que se pueden hacer con mousse son infinitas. Aquí van unas cuantas más para los más rebeldes. La primera que os proponemos es de mousse de ferrero Rocher.

Esta es sencillísima: Primero, fundimos al baño maría el chocolate con la manteca, dejamos que enfríe un poco antes de añadirle los demás ingredientes. Montamos la nata hasta que doble su volumen, añadimos la leche condensada y batimos, luego añadimos el chocolate con la manteca y por último las almendras trituradas. Se pone la mezcla en tulipas de bizcocho y se mete a la nevera. Para finalizar, decoraremos con nata o con lo que se desee antes de servir para dar un toque visual al plato.

Otra propuesta que os hacemos es probar con la mousse de pistacho. Primero tienes que empezar escaldando los pistachos: hiérvelos en agua 1 min, retíralos y repélalos. Con la batidora eléctrica, tritura los pistachos aún calientes hasta formar una pasta.

Seguidamente tendrás que preparar una crema inglesa: pon al fuego 200 ml de nata para montar mezclada con la leche y el azúcar. Cuando comience a hervir, vierte el líquido sobre las yemas de huevo que tendrás en un bol, remueve y devuélvelo al fuego hasta que espese. Cuélalo, añade la pasta de pistacho y tritura de nuevo.
Posteriormente, añade las hojas de gelatina previamente remojadas y remueve para que se fundan por completo. Enfría la mezcla en la nevera. Con las varillas eléctricas, monta los 550 ml restantes de nata y mezcla suavemente esta nata con la crema de pistacho fría.

Reparte la mousse en copas y enfríalas en la nevera unas 2 h. Decora por encima con trocitos de pistacho en el momento de servir. ¿Qué te parece? ¿Tiene buena pinta no? ¡Pues no esperes a probarla, seguro que te gustará!

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