¿Por qué puedo sustituir la leche condensada?

Si no quieres usar leche condensada en tus recetas de repostería puedes probar a hacer tu propia “leche condensada” en casa. Para ello, pon a calentar un con tres cuartos de una taza de café mediana llenos de leche en polvo, una taza entera de azúcar y tres cucharadas soperas de mantequilla sin sal. Caliéntalos a fuego lento hasta que espese gracias a la mantequilla fundida y listo, remueve para hacer una masa homogénea y deja que se enfríe. ¡Ya puedes seguir haciendo tu postre favorito!

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