¿Puedo congelar la menta fresca?

Sí que puedes congelar la menta, aunque va a requerir un poco de esfuerzo. Para ello, corta las hojas y límpialas bien en un poco de agua. Sécalas haciendo algo de presión con dos hojas de papel secante. Una vez hecho esto, coge algunas cubiteras para poner en cada espacio algunas hojitas de menta y llénalos de agua. Hecho esto, mételos al congelador y ya las tendrás listos para cocinar o para combinarlos con las mejores bebidas que se te puedan ocurrir.