Patatas comestibles y patatas venenosas

Las patatas no deberían presentar lesiones ni síntomas de enfermedades para poder ser consumidas. Las patatas puede ser susceptibles a varias enfermedades causadas por bacterias u hongos, estos síntomas pueden ser por ejemplo: manchas marrones-negras, síntomas de podredumbre. También deben ser rechazadas las partes verdes de la patata. Esto se debe a que este pigmento verde es indicador de que pueden contener altos niveles de toxinas naturales llamadas glicoalcaloides. Los Glicoalcaloides generalmente se encuentran en las patatas en niveles bajos y son más altos en las siguientes partes verdes, las piezas dañadas y las partes que han brotado. Los niveles altos de glicoalcaloides pueden trastornar el sistema digestivo y pueden causar síntomas como dolor abdominal, vómitos y diarrea. De todas formas, la intoxicación por glicoalcaloides es extremadamente rara, a pesar de que las patatas se comen en grandes cantidades en muchos países. Por ello se debe pelar y eliminar estas partes verdes así como cocinarlas para así conseguir disminuir la concentración de este tóxico, Si las patatas todavía presentan un sabor amargo después de haber sido cocinadas y eliminadas estas partes, es mejor no comerlas. Para evitar que se produzcan altos niveles de glicoalcaloides en las patatas, se deberían mantener o guardar en un lugar oscuro, fresco y seco, pero no en la nevera.