Conservar ensaladas aliñadas. ¿Aguantan en la nevera?

Ninguna ensalada se mantendrá fresca de forma indefinida, pero si empleas algunos trucos sencillos podrás disfrutar de la tuya durante una semana. Aquí te dejamos con un método que seguro te funcionará:

1. Corta y lava la lechuga y otros vegetales de hoja. Corta las raíces de la lechuga y retira el centro si se trata de una lechuga iceberg. Llena un tazón con agua fría, deja que las hojas se remojen por alrededor de 10 minutos y luego retíralas. Si el agua luce sucia, arrójala al drenaje y vuelve a llenar el tazón para repetir el proceso hasta que el agua salga limpia. Enjuaga las hojas y colócalas sobre un papel toalla limpio.

2. Seca las hojas con un centrifugador de ensaladas. Coloca las hojas dentro del filtrador del centrifugador y tápalo con firmeza. Usa el dispositivo por 15 a 20 segundos para eliminar el exceso de agua.

3. Envuelve la lechuga con un paño de cocina si no tienes este dispositivo. Abre el paño y extiende las hojas húmedas sobre él. Enrolla la toalla con las hojas en su interior, sécalas dándoles toques suaves y desenrolla para retirarlas una vez que estén secas.

4. Corta los demás ingredientes y lávalos. Muchos vegetales (como los tomates y los pepinos) puede enjuagarse con agua corriente y secarse con papel toalla limpio. Otros (como las zanahorias) podrían requerir que los restrieguen con un cepillo para vegetales o que los pelen con un pelador para estos alimentos, así se eliminará toda suciedad apelmazada en las hendiduras externas de la cáscara.

5. Mezcla la ensalada en un tazón. Coloca los vegetales más pesados (como las zanahorias y los pepinos) en el fondo del tazón, y la lechuga y otras verduras de hoja en la parte superior. Deposítalos con cuidado, pero no les apliques el aderezo, ya que esto hará que las hojas estén flácidas.

6. Agrega el aderezo justo antes de comer la ensalada. Guarda todo aderezo en un recipiente aparte en la refrigeradora. Si lo agregas demasiado pronto, esto hará que las hojas estén flácidas y empapadas.

7. Coloca un papel toalla seco y limpio sobre el tazón. Mantenlo plano por encima de las hojas o dóblalo si tienes un tazón más pequeño. El papel absorberá el agua y la condensación, lo que evitará que las hojas se empapen.

8. Coloca capas de papel toalla si la ensalada tiene vegetales con un contenido de agua elevado. Adopta medidas adicionales si la ensalada tiene vegetales como los tomates y los pepinos, ya que estos poseen una concentración elevada de agua y podrían empapar las hojas de forma prematura. Deposita un poco de ensalada en el tazón y coloca un papel toalla encima. Luego vierte más ensalada encima y coloca otra capa de papel toalla. Podrás repetirlo por 2 a 4 capas más, pero cerciórate de que el papel repose sobre la parte superior.

9. Sella el recipiente con una tapa, una envoltura plástica o ambos. Coloca una capa ajustada de papel film sobre el tazón para así evitar que el aire ingrese y estropee las hojas. Si el tazón tiene tapa, deberás colocarla sobre el papel film para así brindar una capa protectora adicional.

10. Refrigera la ensalada a fin de mantenerla fresca por una semana. Revísala en intervalos de unos días y mezcla las hojas con suavidad. Reemplaza el papel toalla si está empezando a mojarse.