¿Cómo consigo una bechamel con la harina bien cocinada y sin grumos?

Para evitar que te queden grumos y un sabor muy, muy fuerte a harina tienes que tener en cuenta las proporciones de ingredientes. Lo son todo a la hora de hacer una buena bechamel: tiene que ser mitad y mitad. Por cada 50 g de grasa (mantequilla o aceite) tiene que haber 50 g de harina. A parte, dale sabor con sal, pimienta y nuez moscada. Cuando la harina esté bien tostada y dorada añade entre medio litro y tres cuartos de leche. Remueve bien con unas varillas y a fuego medio. Si aún así no te sale, siempre puedes recurrir a la Bechamel de Gallina Blanca.