Frío, en porciones y hecho con un día de antelación: así se sirve este pastel de salmón sin horno, con salmón ahumado, surimi, huevo duro y caldo de pescado cuajado con gelatina. Pide unos 40 minutos de trabajo, más un mínimo de 6 horas de nevera para que tome cuerpo, y llena un molde de plum-cake con raciones para 4 personas.

Hay muchas maneras de prepararlo. Esta pica el salmón y el surimi y los liga con caldo y gelatina, al estilo de una terrina fría. Otra muy extendida monta el pastel por capas de pan de molde con salsa rosa, gambas, surimi y rodajas de huevo duro, todo envuelto en lonchas de salmón; y hay quien lo cuaja al horno, al baño maría, con huevo y nata, más cerca de un pastel de cabracho. Todas se comen frías y se pueden dejar listas la víspera, por eso aparecen tanto en comidas de verano y en las mesas de Nochebuena y Navidad. En la versión que tienes aquí, el sabor de fondo lo ponen el caldo de pescado y el tomate frito, y el huevo duro aporta bocados más tiernos.

Elige un salmón ahumado de color uniforme y sin bordes resecos; como ya va curado y ahumado, no necesita cocción, pero sí estar siempre en frío. Al picarlo, déjalo en trocitos de medio centímetro: si lo trituras, el pastel pierde textura y se parece más a un paté. Lo fácil de esta receta es que casi todo se hace sin fuego, con el cazo del caldo como única excepción; lo que no admite prisas es el reposo, porque con menos de 6 horas la gelatina no llega a asentarse y el pastel se desmorona al cortarlo. Con las 2 hojas de la lista el cuajado queda tierno, para porciones gruesas servidas con pala.

Información nutricional(por ración)

Energía

210 kcal

Hidratos

9 g

Grasas

12 g

Fibra

1 g

Proteínas

16 g

¿Cuántos comensales?
4
Salmón ahumado
Salmón ahumado
250 gramos
Surimi
Surimi
100 gramos
Tomate Frito Casero
50 mililitros
Caldo Casero de Pescado 100% Natural
Gelatina
Gelatina
2 lámina
Huevo
Huevo
2 unidades
Ajo
Ajo
1 diente
Aceite de oliva virgen extra
Aceite de oliva virgen extra
al gusto
Sal
Sal
al gusto
Imágenes generadas con IA
Cooking Mode Desactivado

Con el Cooking Mode tu pantalla no va a entrar en modo hibernación...

Paso 1 de 4

Disuelve la gelatina en el caldo

Disuelve la gelatina en el caldo

Pon las 2 hojas de gelatina en un bol con agua bien fría y déjalas entre 5 y 10 minutos, hasta que estén blandas y flexibles. El agua tiene que estar fría: en agua templada la gelatina empieza a deshacerse en el bol y pierdes parte de su capacidad de cuajar.

Mientras se hidrata, vierte en un cazo el medio litro de Caldo Casero de Pescado 100% Natural y caliéntalo a fuego suave. Basta con que humee y aparezcan las primeras burbujas en el borde; no necesita hervir a borbotones, y un hervor largo concentra la sal. Retira el cazo del fuego, escurre las hojas apretándolas con la mano y échalas al caldo caliente. Remueve con unas varillas hasta que no quede ningún resto visible. Deja templar el caldo a temperatura ambiente mientras preparas lo demás, sin meterlo todavía en la nevera, porque si empieza a cuajar antes de mezclarlo se forman grumos.

Paso 2 de 4

Pica el salmón, el surimi y el huevo

Pica el salmón, el surimi y el huevo

Cuece los 2 huevos en agua hirviendo con un chorro de vinagre durante 10 minutos, enfríalos bajo el grifo y pélalos. Si empiezas por aquí, tendrán tiempo de enfriarse mientras picas el resto.

Pica los 250 g de salmón ahumado y los 100 g de surimi en trozos pequeños, casi como para un tartar. Si usas picadora, dale solo un par de golpes cortos: al cortar el pastel tienen que distinguirse los trocitos rosados y blancos, no una pasta uniforme. Quita la piel al diente de ajo y pícalo lo más fino posible, porque crudo y en trozos grandes se impone al pescado.

En un bol amplio, mezcla el pescado picado con los 50 ml de Tomate Frito Casero, el ajo y los huevos duros picados. El tomate da color y un punto dulce que compensa la sal del ahumado. Integra con movimientos envolventes, sin aplastar, hasta que todo quede bien repartido.

Paso 3 de 4

Une el caldo con el pescado

Une el caldo con el pescado

Comprueba que el caldo con gelatina está templado, más o menos a la temperatura de la mano. Si estuviera caliente, cocería un poco el salmón ahumado y le cambiaría el color; si ya hubiera empezado a cuajar, caliéntalo unos segundos a fuego mínimo para que vuelva a estar líquido.

Viértelo sobre el bol del pescado poco a poco, en 3 o 4 veces, mezclando después de cada adición para que se reparta de forma homogénea y no queden zonas solo de caldo. Prueba y ajusta: el salmón ahumado y el surimi ya aportan sal, así que normalmente basta con una pizca o con nada. Añade un chorrito de aceite de oliva virgen extra, que da brillo y suaviza el conjunto.

La mezcla quedará bastante líquida, con los trozos de pescado sueltos en el caldo. Es lo normal en este punto: la firmeza llega con el frío, cuando la gelatina cuaja en la nevera.

Paso 4 de 4

Moldea y deja cuajar en frío

Elige un molde alargado tipo plum-cake, de unos 20 a 22 cm para estas cantidades, y píntalo por dentro con una capa fina de aceite de oliva, o fórralo con film transparente dejando que sobresalga por los lados, que facilita mucho el desmoldado. Vierte la mezcla, repartiendo bien los trozos de pescado por todo el molde, y alisa la superficie con una espátula o una lengua de silicona.

Da unos golpes suaves del molde contra la encimera para que suban las burbujas de aire; si se quedan dentro, el pastel se abre por ahí al cortarlo. Cubre con film pegado a la superficie, para que no se forme costra, y guárdalo en la nevera un mínimo de 6 horas, mejor toda la noche. Para desmoldar, pasa un cuchillo fino por los bordes o sumerge la base del molde unos segundos en agua caliente, y dale la vuelta sobre la fuente de un golpe seco.

Consejos finales

Tapado con film y siempre en frío, el pastel se mantiene bien 2 días en la nevera; a partir de ahí el huevo duro y el salmón ahumado pierden frescura. No lo congeles: al descongelarse, la gelatina suelta agua y la clara cocida queda gomosa. En días de calor, sácalo de la nevera justo antes de comer y devuelve enseguida lo que sobre. El salmón ahumado en frío que se vende ya ha pasado por congelación, así que no hace falta congelarlo en casa; en el embarazo se desaconsejan los ahumados refrigerados sin cocinar por el riesgo de listeria.

Usa un cuchillo muy afilado, mójalo en agua caliente y sécalo entre corte y corte, y corta con el pastel recién salido de la nevera: con esos trucos las porciones salen limpias y el pescado no se arrastra. Si al desmoldarlo notas que está blando y se abre, devuélvelo al frío una hora más. Para lonchas finas que se sostengan de pie, sube a 6 hojas de gelatina para el medio litro de caldo; con las 2 de la lista queda más de cuchara que de terrina dura.

En la mesa, cúbrelo con una capa fina de mayonesa o acompáñalo con hojas de lechuga y rodajas de tomate. Cortado en dados sobre tostas, dentro de un picoteo con más platos, llega para el doble de comensales. En la misma línea de entrantes fríos está el pastel de langostinos, y para un día con poco margen, el pastel de pescado rápido.

Con el salmón caliente, el salmón al horno se hace casi solo, y la pasta con salmón y gambas resuelve una cena entre semana.

Valora esta recetas 15 valoraciones
Añade esta receta a tus favoritos Y tenla a mano siempre que quieras