La ensalada de bacalao es un plato frío de lascas de pescado, judías blancas, pimiento, cebolleta y olivada servidas sobre un lecho de lechugas variadas, pensado para comer o cenar casi sin encender el fuego. Se prepara en unos 20 minutos y sirve a 4 personas como plato único. Como no lleva mayonesa ni salsas con huevo, también funciona en fiambrera para llevar al trabajo, siempre refrigerada y con la lechuga aparte.

Mezclar bacalao, legumbre y hortalizas en frío es una costumbre tradicional en buena parte de España. En Cataluña, el empedrat junta bacalao desmigado, judías blancas, tomate, pimiento y aceitunas, y la esqueixada de bacalao se hace con el pescado crudo deshilachado a mano. En Andalucía oriental, el remojón granadino lo combina con naranja, cebolla y aceitunas negras. Todas nacieron del bacalao en salazón, que aguantaba meses y llegaba a las zonas de interior cuando el pescado fresco no lo hacía.

En esta versión el bacalao se escalda unos minutos en agua hirviendo, lo que permite usar tanto lomo fresco como bacalao desmigado en salazón ya desalado. Mantén un hervor suave, de 3 o 4 minutos según el grosor, para que la carne se separe en lascas jugosas en lugar de deshacerse en hebras secas. El resto es cortar y montar, un trabajo fácil que cabe en lo que tardas en poner la mesa, y la olivada, con su punto salino, hace casi todo el trabajo del aliño.

Si el pimiento verde te resulta fuerte, sustitúyelo por más pimiento rojo, que es más dulce.

Información nutricional(por ración)

Energía

310 kcal

Hidratos

18 g

Grasas

14 g

Fibra

6 g

Proteínas

24 g

¿Cuántos comensales?
4
Bacalao
Bacalao
250 gramos
Cebolleta
Cebolleta
al gusto
Lechuga
Lechuga
200 gramos variada
Olivada
Olivada
50 gramos
Judía blanca
Judía blanca
150 gramos
Avecrem Pescado
1 pastilla
Pimiento rojo
Pimiento rojo
al gusto
Pimiento verde
Pimiento verde
al gusto
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Paso 1 de 3

Escalda el bacalao en caldo de pescado

Escalda el bacalao en caldo de pescado

Si el bacalao es fresco, pon a hervir un cazo con agua suficiente para cubrir los 250 g de pescado, aproximadamente 1 litro. Cuando empiece a hervir, desmenuza dentro 1 pastilla de Avecrem Pescado y remueve hasta disolverla, para que el bacalao se sazone mientras se cuece. Introduce el pescado, baja el fuego y deja que se haga a hervor muy suave 3 o 4 minutos: la carne deja de ser translúcida, se vuelve blanca y se abre en láminas al tocarla con un tenedor.

Si es desmigado en salazón, desálalo antes como indique el envase (si no lo indica, unas 12 horas en remojo en la nevera, con 2 o 3 cambios de agua) y escáldalo 1 minuto en el mismo caldo. Para tomarlo crudo, como en la esqueixada, tiene que haber pasado por congelación: cómpralo ya congelado o tenlo 5 días como mínimo en un congelador a -20 °C, salvo que el envase garantice que se congeló antes. Sácalo con una espumadera y deja que se temple.

Paso 2 de 3

Desmiga el bacalao y corta las verduras

Desmiga el bacalao y corta las verduras

En cuanto puedas manejar el bacalao sin quemarte, retira la piel y las espinas que encuentres y desmígalo con los dedos siguiendo la veta natural del pescado, en lascas de tamaño bocado. Ponlo en un bol amplio y resérvalo.

Lava el pimiento rojo y el pimiento verde (medio de cada uno es una buena medida), quítales las semillas y los nervios blancos y córtalos en tiras finas y alargadas. Corta también la cebolleta en juliana; si es muy picante, déjala 10 minutos en agua fría y escúrrela bien. Enjuaga los 150 g de judías blancas cocidas en un colador para retirar el líquido del bote y escúrrelas. Añade al bol los pimientos, la cebolleta, las judías y los 50 g de olivada, y mezcla con una espátula, con movimientos envolventes, para que el bacalao no se rompa ni las judías pierdan la piel.

Paso 3 de 3

Monta las lechugas y emplata la mezcla

Monta las lechugas y emplata la mezcla

Lava los 200 g de lechugas variadas (hoja de roble, romana o rúcula funcionan bien juntas) y sécalas a fondo, mejor con una centrifugadora: si quedan mojadas, el aliño resbala y la ensalada se agua en el plato. Reparte las hojas en los platos individuales o en una fuente amplia, formando una base ligera y con volumen.

Coloca encima la mezcla de bacalao, judías, pimientos, cebolleta y olivada, repartiéndola para que cada ración lleve una proporción parecida de pescado y verdura. La olivada y el bacalao ya aportan sal, así que lo normal es que no haga falta añadir más; compruébalo con un bocado antes de servir. Si quieres más jugosidad, termina con un chorrito fino de aceite de oliva virgen extra y unas gotas de vinagre. Sirve enseguida, o guarda la mezcla en la nevera y monta sobre la lechuga en el último momento.

Consejos finales

En la pescadería encontrarás 3 opciones: lomo de bacalao fresco, que solo necesita el escaldado; bacalao desmigado en salazón, el más económico, que hay que desalar; y bacalao desmigado ya desalado, listo para usar y muy práctico para una cena rápida. Para las judías, un bote de buena calidad, con el grano entero y la piel sin romper, ahorra la cocción de la legumbre sin que se note en el resultado.

En invierno, unos gajos de naranja pelados a vivo acercan el plato al remojón; en verano le va el tomate maduro, y con huevo duro picado o patata cocida en dados gana contundencia. Si cocinas sin gluten, revisa la etiqueta de la olivada y de la pastilla de caldo. Para otro plato con bacalao y legumbre, esta vez caliente, prueba los garbanzos con bacalao y espinacas.

Si la preparas con antelación, guarda la mezcla de bacalao, judías y verduras en la nevera, bien tapada, hasta 2 días, y las hojas lavadas y secas aparte, en una bolsa con papel de cocina que absorba la humedad; trucos de fiambrera tan simples como ese mantienen la lechuga crujiente hasta el día siguiente. Saca la mezcla del frío 10 minutos antes y la olivada recuperará su aroma. No la congeles, porque las hortalizas pierden la textura crujiente.

Cuando apetezca el bacalao caliente, el bacalao al horno o unas migas de bacalao con tomate son buenas alternativas, y entre las ensaladas frías de legumbre está también la ensalada de lentejas con atún.

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