Preguntas frecuentes a nuestro Chef Guía
Por si te falta un ingrediente...
La versión clásica lleva patatas cocidas, huevo duro, atún en conserva, pimiento, tomate y encurtidos como pepinillos o aceitunas, todo ligado con una buena mayonesa o una vinagreta suave.
El secreto está en cocer las patatas con una pastilla de caldo para que absorban sabor desde dentro, y dejar que se enfríen totalmente antes de mezclarlas con el resto de ingredientes y la mayonesa.
Es un plato muy versátil que funciona tanto de plato único ligero como de guarnición para filetes de pollo a la plancha, pescados asados, lomo de cerdo o brochetas de verduras.
No se recomienda, ya que la patata cocida pierde su estructura y queda harinosa y aguada al descongelarse, y las salsas emulsionadas como la mayonesa se cortan.
Con mayonesa comercial aguanta 1 o 2 días en la nevera, siempre tapada. Si usas mayonesa casera con huevo crudo, tómala el mismo día. No la dejes fuera del frigorífico más de lo necesario, sobre todo en verano.
Sí, puedes sustituir total o parcialmente la mayonesa por yogur griego natural sin azúcar, aderezado con un chorrito de zumo de limón, sal y pimienta, para una textura cremosa con menos calorías.
Las patatas de carne firme y poco harinosas, como las variedades Monalisa, Kennebec o Spunta, son ideales, ya que mantienen su forma intacta al cortarlas y mezclarlas con el aderezo.
Es importante escurrir muy bien las patatas tras la cocción, dejar que evaporen toda la humedad y retirar el exceso de agua del tomate y los encurtidos antes de incorporarlos a la mezcla.
Puedes sustituirlos por dados de tofu marinado, garbanzos cocidos, aguacate picado o maíz dulce, logrando un buen aporte proteico y una textura excelente.
Gallina Blanca Chef Guía
Ensalada de patatas
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